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Hombre sin hogar que duerme en un cartón por años descubre que es millonario - Historia del día

Vanessa Guzmán
08 feb 2022
18:40
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Un vagabundo que llevaba cuarenta años viviendo en la calle descubre que es millonario, gracias a un amable policía.

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La vida de Víctor Guzmán se volvió mucho más difícil después de la muerte de su madre. Él nunca había sido tan inteligente como los otros chicos, pero logró terminar la escuela y después consiguió un trabajo como repartidor.

Su mamá cuidó siempre de él. Se ocupaba de todos los detalles, lo ayudaba económicamente e incluso pagaba sus impuestos. Luego, cuando la mujer murió, las cosas empezaron a ir mal. El hermano de Víctor, Alberto, vendió la casa de su madre y no le dio absolutamente nada.

Hombre sin hogar. | Foto: Shutterstock

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Víctor se fue a vivir a una institución que Alberto encontró para personas que no tenían hogar. Odiaba el lugar. Su tío Bernardo solía visitarlo de vez en cuando y le decía que tuviera paciencia. Luego murió y Víctor quedó solo en el mundo.

La institución cambió de gerente y las cosas se volvieron desagradables, con muchas reglas y regulaciones. Entonces, un día, Víctor simplemente empacó su maleta y se fue. Fue a la casa de Alberto donde vivía con su esposa e hijos, pero su hermano le dijo que tenía que regresar.

Esa noche, Víctor durmió en la calle, pero cuando despertó, su maleta ya no estaba junto con su billetera y todo su dinero. Fue el comienzo de una etapa dura y terrible en su vida.

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Vivía en las calles sin nadie que lo ayudara ni tener a quien acudir. Su sitio en el albergue ya había sido tomado, y cuando intentó volver a tocar la puerta de Alberto, él le dijo que se largara sin escucharlo.

El tiempo comenzó a pasar. Un año siguió a otro, y de alguna manera Víctor logró sobrevivir. Aprendió a reclamar su territorio y la caja de cartón en la que dormía. Defendía lo suyo de otros tan desesperados como él.

Dormía en los albergues cuando podía y comía en el comedor social. Aprendió a sobrevivir en las calles junto a miles de hombres y mujeres sin hogar.

Víctor probablemente habría muerto y lo habrían enterrado como un indigente si no hubiera conocido a Marcos Torres, un policía bueno y amable.

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Había notado que Víctor dormía en un callejón mientras patrullaba una noche, y al día siguiente le trajo una manta. Le agradeció con lágrimas en los ojos y, a partir de ese momento, Marcos pasaba por allí todos los días para brindarle una taza de café caliente y una dona.

Un día empezaron a hablar. "Mi mamá siempre ponía mi dinero en el banco", explicó Víctor. "Pero olvidé el nombre".

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"¿El nombre del banco?", preguntó Marcos. "Tal vez si me dices tu apellido puedo averiguar si tienes una cuenta en uno de los principales bancos".

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Personas realizando una transacción de dinero. | Foto: Unsplash

"Mi nombre es Víctor Guzmán Viera", dijo con orgullo. "Y mi número de seguro social es 023 482 323. Mamá me lo hizo aprender de memoria y nunca lo olvidé, aunque mi memoria no es muy buena".

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"Creo que tu memoria es excelente, Víctor", le dijo Marcos. "¡Recuerdas a tus amigos y eso es lo más importante!".

Esa tarde, Marcos le pidió permiso a su oficial superior para investigar la identidad de Víctor, averiguar si tenía algún tipo de recurso o familia que pudiera acogerlo. Lo que descubrió lo asombró.

Víctor tenía toda la razón. Su madre había abierto una cuenta bancaria a su nombre cuando él comenzó a trabajar hace muchos años. Pero lo sorprendente fue la cantidad de dinero en la cuenta: ¡más de $1.000.000!

Según el banco, el dinero había sido depositado en la cuenta del indigente por un abogado que cumplía los últimos deseos de los hermanos Viera. ¡Marcos no podía esperar para contarle la noticia a Víctor!

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"Víctor, ¿conoces a los hermanos Viera?".

Él sacudió la cabeza con tristeza. Sí. Eran mi mamá y mi tío Bernardo, pero murieron hace mucho tiempo”.

"Bueno", dijo Marcos. "Tu tío te dejó mucho dinero y está todo en tu cuenta bancaria junto con el que te depositaba tu madre. Comencé un proceso con los servicios sociales para asegurarme de que tengas acceso a tu fortuna y que alguien te ayude a organizar tu vida".

"¡Qué amable fue el tío Bernardo!", dijo Víctor agradecido. "Estaba muy molesto porque no quedó dinero después de que Alberto vendió la casa de mamá. ¡Tal vez por eso me dejó ese dinero!".

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Indigente sentando en un banco. | Foto: Unsplash

¡Esta historia le interesó a Marcos! Inmediatamente, comenzó a investigar y descubrió que la casa de la mamá de Víctor se había vendido por una enorme cantidad de dinero. Y como ella había nombrado a Alberto, como tutor de su hermano en su testamento, ¡su hijo mayor se había quedado con todo!

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Alberto, de hecho, había robado la parte de la herencia de su hermano en lugar de protegerlo y cuidarlo. Marcos estaba muy enojado por su amigo e inmediatamente se puso en contacto con un abogado que conocía para que actuara a su favor.

Al poco tiempo, el jurista visitó a Alberto en su casa y le dijo que Víctor lo estaba demandando. Exigía su parte del dinero y los intereses acumulados de los 40 años que había estado viviendo en las calles.

Alberto estaba muy molesto, pero terminó entregando el dinero, temiendo que lo arrestaran y lo enviaran a la cárcel por malversación de fondos.

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En cuanto a Víctor, ahora tiene una hermosa casita propia. En su hogar, recibe con orgullo a su mejor amigo Marcos. Se reúnen una vez a la semana para tomarse una taza de café.

Linda casa con cerca blanca. | Foto: Unsplash

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

El hecho de que alguien viva en las calles no significa que no tenga amigos: La voluntad de Marcos de ayudar a Víctor lo llevó a descubrir que era un hombre rico.

Tarde o temprano pagamos por nuestros pecados: Alberto pensó que se había salido con la suya robándole el dinero a su hermano. Terminó teniendo que desembolsar lo que no era suyo y con intereses.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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