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Vida

12 de octubre de 2021

Hombre rico se enamora de una mujer sin hogar que ve en la calle y se apresura a encontrarla - Historia del día

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El hombre vio a una chica pidiendo limosna en la acera y no pudo borrar su rostro de su mente. Tenía que conocer su historia.

El adinerado empresario Roger Landaeta a menudo se molestaba al ver a los vagabundos mendigando en la calle frente al edificio donde estaba su oficina. Parecía haber más y más cada año.

Cuando pasó junto a una joven acurrucada contra una pared, su alma bondadosa dejó caer una moneda en su taza. La mujer miró hacia arriba y le sonrió. Esa sonrisa se instaló en el corazón de Roger. Poco después, esa mujer anónima se convirtió en una hermosa y radiante dama.

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El empresario entró en el edificio y la sonrisa de la chica sin hogar se repitió constantemente en su mente. Se preguntaba quién era ella, ¿qué la había llevado a vivir en las despiadadas y frías calles?

Durante el resto de la semana, Roger se encontró casi obsesionado con la joven sin hogar. La miraba disimuladamente. Una vez más dejó caer una moneda en su taza. Luego vino una transformación milagrosa.

Se encontró pensando en ella, inventando historias sobre ella. Tejía pequeñas fantasías en las que imaginaba que en realidad era una reportera que escribía sobre la falta de vivienda muy de cerca, o una actriz profundamente comprometida que se preparaba para un papel.

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Finalmente, el viernes por la tarde, después de terminar su trabajo del día y despedir a sus empleados, Roger hizo lo que había estado deseando hacer durante toda la semana. Se acercó a la chica sentada en la acera y le habló.

"Hola", dijo con torpeza. "¿Estaría bien si te comprara una taza de café? Parece que tienes frío". La joven levantó la cara y le sonrió.

"Gracias", dijo dulcemente. "Me gustaría eso". Roger quedó impresionado por su voz baja y educada y su gracia cuando se puso de pie. Era una mujer pequeña y de cuerpo menudo. Se veía diminuta al lado del imponente y alto cuerpo de Roger.

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La acompañó a una cafetería cercana y le pidió comida para acompañar su café. Una vez más Roger se sorprendió por sus delicados gestos y sus buenos modales. Esta era una chica educada. ¿Cómo había terminado en las calles?

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Cuando Roger vio que el color volvía a inundar el rostro de la joven después de que terminó su sopa caliente, su sándwich a la parrilla y su café, le preguntó exactamente eso. "¿Cómo te pasó esto? ¿Por qué vives en la calle?"

La chica lo miró directamente a los ojos. Una sonrisa irónica torció sus labios. "Fui estúpida y confiada", dijo. “No es una historia original. Estaba enamorada de un chico en mi ciudad natal. Mis padres lo desaprobaban, lo que solo lo hacía aún más romántico y atractivo para mí”.

“Para abreviar, me convenció de retirar mis fondos para la universidad y huir con él. Me dijo que haría una película y yo sería guionista”.

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Roger negó con la cabeza con tristeza. "¡Mucha gente viene aquí todos los años buscando fama y queriendo llegar al estrellato, pero menos de un puñado lo logra!", comentó.

"Bueno, nunca lo sabré". Un matiz de amargura coloreó la voz de la joven. "La primera noche en esta ciudad, reservamos en un motel. Cuando me desperté por la mañana, Kevin se había ido, también mi dinero y todo lo que tenía".

Roger suspiró. "¿Fuiste a la policía? ¿Llamaste a tu familia?". Ella negó con la cabeza, mientras las lágrimas salían de sus ojos.

"Estaba demasiado avergonzada. Hice un trato con el gerente del motel. Me dejó dormir en el almacén y yo limpiaba las habitaciones. Algunos de los huéspedes me daban propinas y con eso lograba comer. Al poco tiempo tuve que abandonar el motel y terminé viviendo en la calle”.

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"¿Cuál es tu nombre?", preguntó Roger gentilmente.

"Emma", dijo la chica con una sonrisa radiante. "¡Emma Salazar!".

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"Bueno, Emma Salazar, soy Roger Landaeta y te voy a ayudar a volver a casa”.

El empresario la llevó a un centro comercial cercano y le compró varios trajes y una maleta. Esperó en la feria de comida mientras ella se cambiaba y salía del baño transformada.

La llevó a la estación de autobuses y le compró un boleto con destino a su ciudad natal. Le puso un billete de $ 100 en su mano y le dijo: "No dejes que más bribones encantadores te convenzan de dejar tu hogar ¿de acuerdo?".

Emma estaba llorando y sonriendo a la vez. Se acercó y le dio a Roger un abrazo. "¡Gracias, gracias y que Dios los bendiga!".

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Roger la vio subir al autobús con un sentimiento de hundimiento en su corazón. ¿Por qué sintió que esto fue un error? Quería correr tras ese autobús, rogarle a Emma que se quedara... ¿Qué le estaba pasando?

Esa noche, Roger se dio cuenta de que la chica de la sonrisa radiante le había robado el corazón. "¡Si la dejo ir, lo lamentaré por el resto de mi vida!", se dijo a sí mismo. "Ella es especial y la amo".

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Dos días después, Roger se montó en su auto y partió hasta la ciudad donde vivía Emma. Se detuvo en la comisaría y preguntó dónde podía encontrarla. Un funcionario preguntó por qué quería encontrarla.

Roger se sonrojó. "Bueno, ya ves, la conocí y quería ver si estaba bien".

El policía lo miró de arriba abajo. "Puedes encontrar a Emma en la lavandería de su mamá, dos calles más abajo. Yo voy contigo. ¡No quiero más problemas para ella!".

El corazón de Roger latía rápido cuando entró en la lavandería y vio a Emma. Ella lo miró y su rostro se iluminó. En ese momento, el empresario supo que ella se había sentido de la misma manera: ¡estaban conectados!

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Así que solo tres semanas después de regresar a casa, Emma volvió a la metrópoli una vez más. Pero esta vez estaba con un hombre que la amaba y la apreciaba.

Unos meses más tarde, Roger y Emma se casaron. Ella se involucró en un programa para ayudar a los desvalidos a encontrar el camino a casa.

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Ayudar a los demás puede ser una experiencia transformadora: Roger ayudó a Emma y, en el proceso, encontró su propio camino hacia la felicidad.

El amor a veces puede acechar en los lugares más inesperados: Roger encontró el amor con una desamparada sin hogar cuando todos esperaban que se casara con una socialité.

Comparte esta historia con tus amigos. Podría alegrarles el día e inspirarlos.

Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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