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Taxista nota a mujer solitaria en la niebla: "Ayuda, mi hija está en el bosque", gritó - Historia del día

Mayra Pérez
15 mar 2022
23:40
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Emily se paró al costado del camino con la esperanza de llamar la atención de alguien. Había perdido a su hija de ocho años en el bosque y necesitaba ayuda para encontrarla.

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“¡Alguien, por favor, ayuda! ¡Mi hija está perdida!”, gritaba cada vez que pasaba un coche. Era una noche tranquila y no pasaban muchos autos.

“Por favor, mi hija de ocho años se me perdió en el bosque”, gritó. De los cinco autos que pasaron, ninguno se detuvo para ayudarla.

Una mujer camina por una carretera fria y solitaria. | Foto: Shutterstock

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Emily estaba empezando a creer que su madre tenía razón. Antes de morir, ella le había dicho que no todas las personas eran tan amables, y que algunas solo pensaban en ellas mismas.

Después de unos minutos, pasó otro vehículo. Esta vez, era un taxi. “¡Ayúdenme, por favor! Mi hija está perdida en el bosque”, repitió.

De inmediato, el taxista se detuvo y estacionó su auto al costado de la carretera. Iba de camino a casa para celebrar el cumpleaños de su hija. Sin embargo, cuando escuchó los gritos de Emily, supo que tenía que ayudarla.

“¿Qué pasa, señora? Mi nombre es Joel. Puedo ayudarla”, le dijo a Emily.

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“Gracias por detenerse a ayudarme. He estado tratando de buscar ayuda por un rato. Mi nombre es Emily. Tengo una hija de ocho años que se perdió en el bosque. Hace mucho frío y no tiene un abrigo. Por favor, ayúdame a encontrarla”, suplicó Emily.

Sin dudarlo, Joel entró al bosque con Emily para encontrar a la niña. Si bien pensó que era extraño que la mujer y su hija deambularan por un vasto bosque al final de la tarde, decidió no hacer preguntas, porque sabía que la mujer estaba terriblemente preocupada.

Durante una hora, Emily y Joel vagaron por el bosque. La mujer le dijo que su hija se llamaba Mía, por lo que gritaron su nombre repetidamente.

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Desafortunadamente, sus gritos se encontraron con ecos y cantos de pájaros. No pudieron encontrar a la niña y Joel estaba seguro de que ya se había perdido la celebración del cumpleaños de su hija.

Un taxi amarillo. | Foto: Pexels

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“¿Tienes una familia, Joel?”, Emily preguntó mientras continuaban caminando por el bosque.

“Sí. Tengo una hija de diez años que está celebrando su cumpleaños hoy. Iba camino a casa cuando te vi, así que decidí detenerme y ayudarte”, explicó Joel.

“Oh, lo siento mucho. Por favor, debes irte a casa ahora”, respondió Emily.

Joel negó con la cabeza. “No puedo dejar que busques a tu hija sola. Está oscureciendo y podrías correr peligro. Estoy feliz de ayudarte, así que no te preocupes”.

Después de un par de minutos, se encontraron con una gran roca, donde Emily comenzó a llorar. “Por favor, no llores”, comenzó a decir Joel. “¡Encontraremos a tu hija, lo prometo!”.

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Emily negó con la cabeza. “Mi madre murió aquí hace 25 años, justo debajo de esta piedra. Caminábamos por este bosque con frecuencia porque vivíamos cerca. Un día, me alejé y me perdí. Ella, al igual que lo hice yo hoy, buscó ayuda en el camino, pero nadie se detuvo para ayudarla”, comenzó a explicar.

“Cuando la gente la oía gritar que su hija se había perdido, seguían de largo. Me estaba buscando sola en el frío, con nada más que una chaqueta ligera. La encontré, pero estaba acostada aquí mismo, debajo de la piedra. Le dio hipotermia y no pudo soportarlo. Ese día falleció”, dijo Emily, llorando.

“Verás, no tengo una hija”, admitió. “Quería demostrarle a mi madre que estaba equivocada. Lo último que me dijo antes de morir fue: ‘Te enseñé a ser amable y ayudar a otras personas, pero ahora esta es una prueba de que otras personas no son tan amables y el mundo podría ser cruel’. No quería vivir el resto de mi vida pensando que eso era cierto”, explicó Emily.

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Un bosque solitario. | Foto: Pexels

Joel estaba confundido y aturdido. Nunca imaginó que sería parte de algún tipo de prueba, y mucho menos en la noche del cumpleaños de su única hija. Sin embargo, se sintió aliviado al saber que nadie estaba realmente en peligro y que Emily ahora podía estar segura de que quedaba gente amable en el mundo.

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“Lamento tu pérdida”, le dijo Joel a Emily. “¿Cómo pudiste salir del bosque?”, preguntó.

“Cuando mi madre murió, corrí directamente hacia la carretera. Después de un par de minutos de estar parada allí, pasó un coche de policía. Pedí ayuda y recuperaron el cuerpo de mi madre. Si no fuera por ellos, yo probablemente hubiera corrido la misma suerte que mi madre”, reveló.

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En ese momento, Emily y Joel caminaban de regreso a la carretera donde había dejado su taxi. Ella continuó contándole la historia de su vida, sobre cómo creció en un orfanato y ganó una beca para estudiar en una buena universidad.

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“Ahora soy abogada. Ejerzo en mi propia firma. Hoy es el aniversario de la muerte de mi madre, y quería ver si podía probar que sus últimas palabras estaban equivocadas. Tú fuiste el único que se detuvo para ayudarme hoy y te agradezco por eso”, dijo mientras se acercaban a la carretera.

“Gracias a ti, creo que todavía hay personas amables en el mundo, y que las personas aún se ayudan mutuamente en momentos de necesidad”. 

Emily sonrió, antes de mirar a Joel para entregarle una pequeña caja con un sobre. “Por favor, dale esto a tu hija. Dile que le deseo un feliz cumpleaños”, dijo Emily.

Una mujer joven llora con su rostro entre sus manos. | Foto: Pexels

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Joel aceptó la caja y dijo gracias. Se ofreció a llevarla, pero ella se negó y le dijo que volviera a casa con su familia. Cuando llegó, su esposa e hija lo estaban esperando.

“Siento haberme perdido la celebración de tu cumpleaños, cariño”, dijo Joel, mientras le daba un abrazo a su hija Anna. “Una señora estaba pidiendo ayuda a gritos al costado de la carretera, diciendo que su hija había desaparecido en el bosque. Tenía que ayudarla”, agregó.

“Hiciste lo correcto, papá. Eso es lo que hubiera querido que hicieras, incluso si eso significaba perderte mi cumpleaños”, dijo, orgullosa de su amable padre.

En ese momento, le entregó la caja que le dio Emily. “La mujer me dio esto después de enterarse de que era tu cumpleaños. No lo he abierto porque quería que lo hicieras tú”. Anna abrió la caja y vio un hermoso colgante de oro dentro. Abrió el sobre y dentro había una carta escrita por Emily. Decía:

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“Hoy hace 25 años que perdí a mi madre. Cambió mi vida para siempre y me hizo sentir miedo de tener mi propia familia. No quería que mis hijos sufrieran el mismo destino, ni quería revivir las experiencias de perder a un ser querido. 

En cambio, trabajé duro y me concentré en mi carrera. Ahora, soy una abogada exitosa, pero sin nadie con quien compartir mi riqueza y mis pertenencias.

Hoy, decidí hacer un experimento para ver si alguien se detenía a ayudarme. Hace 25 años, nadie se detuvo para ayudar a mi madre y eso le costó la vida. Si estás leyendo estas líneas, significa que eres una buena persona.

Gracias por detenerte a ayudarme hoy. Este es un colgante de oro de edición limitada. Solo se fabricaron 100 en todo el mundo. Espero que te guste, y que te traiga buena suerte y fortuna.

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Un cordial saludo, Emily”.

Un colgante dorado con forma de corazón. | Foto: Pexels

Joel, su esposa Ángela y su hija Anna quedaron asombrados con la historia. Emily había escrito su nota en un papel con el nombre de su bufete de abogados, por lo que pudieron buscar su dirección.

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Un par de días después, Joel dejó una caja de regalo en la recepción. Pidió que se colocara en el escritorio de Emily antes de que llegara al trabajo. Cuando se acercó a su mesa, encontró el obsequio con una nota que decía: 

“Mi hija tejió estos guantes para que nunca vuelvas a tener demasiado frío. Gracias por tu generoso regalo”.

¿Qué podemos aprender de esta historia?

Ser amable no cuesta nada. Joel decidió detenerse para ayudar a Emily. Esto podría haber hecho que perdiera la celebración del cumpleaños de su hija, pero él sentía que la prioridad era intentar salvar la vida de alguien. Y de alguna manera lo logró.

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Todavía hay personas amables en este mundo. Su madre le había dicho que el mundo era cruel debido a que nadie se había detenido a ayudarla la noche en que murió. Sin embargo, Emily quería probar que todavía quedaban personas amables que estaban dispuestas a ayudar a un extraño en un momento de necesidad.

Comparte esta historia con tus amigos. Podría alegrarles el día e inspirarlos.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com

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