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Hombre sigue a esposa que se escapa todas las noches y la atrapa visitando enorme mansión - Historia del día

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Un hombre pilla a su esposa escabulléndose a una gran mansión todas las noches, pero cuando descubre el motivo, él le hace darse cuenta que no hay nada que no puedan superar.

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Lily y Juan Ortega se conocieron en una recaudación de fondos organizada por amigos en común, y tan pronto como sus ojos se encontraron, sus mundos se alinearon. Ambos querían lo mismo: tener una gran y amorosa familia.

Cuando la vio ese día él estaba entre algunos de sus amigos varones, compartiendo un cóctel y discutiendo el estado del mundo. Ella también lo vio casi de inmediato.

Parte frontal de una mansión rodeada de árboles. | Foto: Shutterstock

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Antes de darse cuenta, él estaba de pie frente a ella observándola sonreír tímidamente. “Hola, guapo”, se sonrojó ella, y él se emocionó.

“Hola hermosa”, dijo. “Me preguntaba por qué la habitación estaba tan caliente, pero ahora lo sé”, agregó, provocando un sonrojo aún más profundo.

Hablaron durante todo el evento, y cuando llegó el momento de separarse, prometieron mantenerse en contacto. Un día después, Juan la llamó y programó una cena con ella.

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La cita había ido muy bien y, con el tiempo, siguieron saliendo. El noviazgo duró un año entero, luego los dos se casaron y se mudaron a una pequeña casa que alquilaban anualmente.

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Como recién casados, eran inseparables, y esto se debía a que tenían mucho en común. Disfrutaban hablando durante horas cuando volvían del trabajo.

Esperaban pasar agradables veladas en las que pudieran relajarse o ver películas juntos después de un día laboral difícil.

Juan era analista de sistemas para una gran empresa, mientras que Lily trabajaba como auditora en una empresa más pequeña. Tenían un horario decente de trabajo y les quedaba suficiente tiempo para ellos mismos.

Una pareja durante una cita romántica. | Foto: Pexels

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Hablaban de todo lo que pasaba en sus vidas para que los dos supieran exactamente lo que estaba ocurriendo con el otro. Todos a su alrededor amaban el vínculo de la pareja.

“Han pasado más de dos meses desde que se casaron, pero ustedes se ven tan enamorados como siempre”, señaló su vecina, la entrometida señora Frailes, un día que se la encontraron en la tienda local.

“Lo siento, señora Frailes”, respondió Juan. “Pero no sabía que se suponía que íbamos a perder este brillo después de solo unas pocas semanas de casados”.

“Genial… pero ya veremos cuando pasen otras semanas”, respondió la Sra. Frailes, que siempre quería tener la última palabra. Juan se rio de su declaración, pero Lily no pudo olvidar lo que dijo su vecina.

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Cinco meses después, Lily comenzó a hacer algunos movimientos turbios. Como eran muy unidos, Juan no tardó en darse cuenta de que ella tenía una actitud extraña.

Ella hablaba menos con él, y comenzaron a distanciarse. “Oye, cariño, ¿quieres ir a ver una película este fin de semana? Escuché que están algunas buenas en cartelera”, le preguntó él un viernes por la noche cuando ella regresó del trabajo.

“No puedo esta vez cariño, tengo algunas cosas que atender con el trabajo y todo eso. Sabes, los períodos de auditoría siempre vienen con mucho papeleo y me los he estado perdiendo estos días”, le dijo ella.

Una mujer con rostro angustiado con una mano sobre su cabeza. | Foto: Pexels

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“Pero nosotros...”, comenzó a decir Juan, pero ella lo interrumpió.

“Entiendo que no hemos pasado mucho juntos últimamente, pero te prometo querido, te lo compensaré”.

Al día siguiente, Juan, que por lo general se acostaba muy temprano para poder despertarse y evitar el tráfico, se despertó en medio de la noche y se dio cuenta de que el lado de Lily en la cama estaba vacío.

Lo primero que hizo fue estirar una mano para palpar su puesto en el colchón: estaba frío, lo que significaba que ella había estado fuera de la cama durante un buen rato. Tal vez estaba en el baño.

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“¡¿Cariño?!”, gritó, pero nadie respondió.

Perplejo, dio un rápido recorrido por la casa y, efectivamente, no encontró a su esposa por ninguna parte. Su automóvil ya no estaba en el garaje, lo que significaba que había salido.

Ese día Juan sintió más preocupación que sospechas, pero eso no evitó que el sueño lo venciera. Cuando abrió los ojos, su esposa estaba de vuelta en casa como si nada hubiera pasado.

Un hombre con rostro angustiado sentado frente a su cama. | Foto: Pexels

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Pero él estaba decidido. Tenía que descubrir qué hacía que ella saliera de casa durante la noche. Entonces hizo planes para seguirla la próxima vez.

Su oportunidad llegó dos días después. Esa noche, ella se escabulló de la cama nuevamente, pensando que él estaba dormido. Tomó su auto y se alejó rápidamente a un lugar varias calles más arriba.

Juan fingió que estaba durmiendo. Cuando Lily se fue, se levantó y rápidamente se puso algo de ropa antes de seguirla en su vehículo.

Él tuvo que conducir sin luces para que ella no se diera cuenta de que la estaba siguiendo. Después de todo, eran las 2 a. m. y su área residencial estaba en total silencio. Lily finalmente se detuvo en una enorme mansión y Juan vio a su esposa entrar.

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“Así que encontró un hombre más rico”, se enfureció mientras veía a su esposa entrar al edificio. Fue fácil para él sacar conclusiones precipitadas.

Juan regresó a casa y tuvo suficiente tiempo para preocuparse antes de que Lily regresara. Finalmente, decidió volver a la cama y confrontarla al día siguiente.

Él se levantó a las seis de la mañana, pero en lugar de prepararse para el trabajo, tocó a Lily, que roncaba levemente a su lado.

“¿Qu…qué?”, preguntó ella medio dormida.

Una mujer escabulléndose de una habitación durante la noche. | Foto: Pexels

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“¿A dónde has estado escabulléndote durante las noches?”, le preguntó.

Eso borró todo rastro de sueño en la mujer, e inmediatamente se sentó en la cama, visiblemente conmocionada. “¿Pensaste que no me daría cuenta?”, preguntó. “¿Quién es él?”.

“¡Juan!”, dijo ella quedándose sin aire. “Te equivocas, puedo explicarte”.

“Por supuesto que puedes. A ver, cuéntame. ¿Por qué has estado escabulléndote a una mansión durante la madrugada?”.

Conmocionada por el hecho de haber sido descubierta, Lily no tuvo más remedio que sincerarse. “Lo siento, Juan, es cierto que he estado saliendo en las noches a escondidas, pero no es para encontrarme con ningún hombre”, dijo.

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“Claro, eso diría cualquier infiel”, respondió el hombre, todavía escéptico.

“Bueno, te lo demostraré, súbete al auto”, dijo Lily con naturalidad.

Se dirigieron a la mansión, pero permanecieron en silencio mientras conducían hasta el lugar mientras ambos lidiaban con sus pensamientos.

Una enorme mansión con una gran fuente en el camino de entrada. | Foto: Pexels

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Juan se preguntó qué podría significar la casa si sus acusaciones estaban fuera de lugar, mientras que Lily se armaba de valor para revelarle algo.

“Él no va a querer tener nada que ver contigo después de esto”, decía una voz seca en su cabeza. “Basta”, pensó ella para silenciar la voz en su mente. Nada la desanimaría. No tenía más opción.

Cuando llegaron a la vivienda, Lily lo llevó adentro y subieron a una habitación infantil. Juan todavía estaba tratando de darle sentido a todo cuando su esposa reveló la gran noticia.

“Juan, hace unos días, recibí un diagnóstico del doctor Cáceres. Él reveló que soy estéril y no puedo tener hijos, ni siquiera a través de la FIV”, dijo.

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Ella también le dijo a su esposo que la casa era una herencia de sus difuntos padres, quienes fallecieron en un accidente automovilístico. Lily había hecho renovaciones secretas desde su boda y entre las cosas que agregó estaba la habitación infantil.

“Hice todo esto, pero luego descubrí que no puedo tener bebés y he estado muy triste por eso”, dijo.

Ella le dijo que esperaba decirle las palabras “estoy embarazada” mientras vivían en la casa, pero no fue así.

Una persona abriendo una puerta. | Foto: Pexels

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“Aquí debería haber sido donde criaríamos a nuestra gran familia, Juan. Ambos queríamos eso, pero por mi problema, ya no podremos tenerlo”, sollozó.

La situación la entristecía mucho y no pudo evitar llorar mientras le confesaba todo a su esposo. Él estaba atónito: se había perdido demasiado porque se había concentrado más en sus propios sentimientos.

Se apresuró a abrazarla y le aseguró en ese instante que nada podía impedir que la amara. “Podríamos haber atravesado esto juntos, mi amor, no tenías que hacerlo sola”, le dijo mientras ella lloraba en su pecho.

“Está bien, mi amor. Hay más de una forma de tener hijos y, afortunadamente, podemos permitírnoslas todas”, dijo mientras la abrazaba con más fuerza.

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Esta vez ella lloró de alivio tras escuchar las palabras de su amado. Se dio cuenta de que su ansiedad por decírselo y el haber pensado que él se disgustaría había estado en su cabeza.

Juan le dijo que la amaba a pesar de su condición y le prometió que podrían adoptar un niño. Tomó algún tiempo, pero un año después de su boda, los dos adoptaron a unos gemelos: un niño y una niña. Al varón lo llamaron Alberto y a la niña, Beatriz.

Inicialmente habían planeado adoptar a un solo bebé, pero la pareja decidió no separarlos tras enterarse de que eran gemelos.

Una mujer embarazada sosteniendo su vientre abultado. | Foto: Pexels

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Comenzaron a criar a sus mellizos en su mansión y eran felices. Los dos pasaron por la curva de aprendizaje de ser padres y profesionales al mismo tiempo porque era algo que siempre habían querido hacer.

Por supuesto, nunca dejaron de intentar concebir y, un día, sucedió un milagro: Lily quedó embarazada. Afortunadamente, no sucedió nada inusual durante el embarazo y el embarazo llegó a término.

Lily dio a luz a un bebé varón saludable al que llamaron Samuel para enfatizar la benevolencia de Dios.

¿Qué podemos aprender con esta historia?

Comunícate primero. Lily se puso nerviosa porque temía que su esposo no la viera de la misma manera cuando supiera que era estéril. Sin embargo, resultó que no le molestaba tanto, y estaba de acuerdo con adoptar. Siempre es mejor comunicarse primero con tu pareja en lugar de sacar conclusiones precipitadas.

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Si nunca te rindes, podría ocurrir un milagro. Lily y su esposo sabían que ella no podía tener bebés propios, pero no dejaron que eso los deprimiera y no desistieron. Siguieron intentándolo y, finalmente, fueron recompensados ​​con un niño sano.

Comparte esta historia con tus amigos. Podría alegrarles el día e inspirarlos.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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