Esposa halla puerta tras el espejo del cuarto: entra y queda atrapada - Historia del día
Luisana y Octavio se mudaron a una casa más grande y ella descubrió algo extraño mientras limpiaba. Luego vio algo que a nadie le hubiera gustado presenciar.
“Esta casa puede ser un poco vieja, pero será genial para nuestro hijo. Es un lindo vecindario. Necesitamos arreglarla y será perfecta. ¿Qué opinas, Octavio?”, preguntó Luisana a su esposo mientras la agente de bienes raíces les sonreía.
“Sí, supongo que está bien. Es un buen trato. Lo aceptaremos”, respondió el hombre. Él no estaba particularmente emocionado, pero al menos su esposa no seguiría fastidiándolo para mudarse a un lugar más grande.
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Octavio tampoco estaba nada contento con la llegada de su hijo, pero ese era otro problema. Se mudaron un mes más tarde, después de finalizar todo el papeleo.
Luisana comenzó a desempacar y a limpiar lentamente toda la casa. Tenía cinco meses de embarazo y necesitaba tomarse las cosas con calma. Comenzó por el dormitorio principal. Ella se había enamorado del espejo montado en la pared de la habitación.
Nunca había visto algo así antes. Era enorme y llegaba al suelo. Es casi como una entrada. Necesitaba una buena limpieza, así que se puso manos a la obra.
De repente, notó una pequeña protuberancia en el costado del espejo y tiró de ella. “¡Dios mío!”, gritó. El espejo se abrió. “¡Es una puerta!”, dijo en voz alta. “¡Qué locura!”.
El dueño anterior había montado el espejo en una puerta discreta. “¡Nunca hubiéramos descubierto esto! ¡Es como una película!”, pensó. La inmobiliaria tampoco les había informado al respecto. Pero Luisana necesitaba comprobarlo.
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Abrió un poco la puerta y usó la linterna de su teléfono para ver qué había allí. Era muy pequeño y había una silla en un rincón. Pero luego miró la parte de atrás de la puerta y notó que se trataba de un espejo de dos caras.
Quien construyó esta casa debe haber querido espiar a las personas en el dormitorio principal. “Es extraño y espeluznante”, pensó. Pero luego la mujer tuvo una idea.
Octavio había estado muy distante desde que quedó embarazada. Su intuición le decía que algo estaba pasando. Era hora de averiguarlo. Entonces lo llamó al trabajo.
“Oye cariño. Escucha, voy a ir a casa de mi mamá esta noche. Quiere tener una noche de chicas. Podría quedarme a dormir. ¿Está bien?”, preguntó Luisana con dulzura.
“Sí, sí, genial”, dijo el hombre y luego colgó. Normalmente llegaba a casa a las 5 de la tarde, por lo que la mujer entró en la habitación secreta unos minutos antes. “Olvidé mi teléfono”, pensó.
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¡Bam! La puerta se cerró de golpe en su cara antes de que pudiera salir, y no tenía idea de cómo abrirla desde adentro. “Soy una idiota”, dijo en voz alta. Pero no había nada que pudiera hacer hasta que Octavio llegara a casa. Así que se sentó en la silla y esperó.
De repente escuchó su voz, pero había otra persona con él. “¿Esta es tu casa?”, preguntó una voz femenina. Luisana se acercó al espejo de dos caras, esperando ver quién estaba hablando. Entonces su esposo y la mujer entraron al dormitorio principal.
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“Sí, Maira. Espero que no te moleste. Me acabo de mudar”, respondió Octavio. “¿Y vives solo en este gran lugar?”, preguntó la mujer.
“Siempre he soñado con tener una casa grande y formar una familia. Pero todavía no he encontrado al amor de mi vida. Esa podrías ser tú, ¿sabes?, agregó el hombre mientras se acercaba a la mujer.
Ella le sonrió mientras el corazón de Luisana se rompía en un millón de pedazos. Comenzaron a besarse y se movieron a la cama.
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“Está engañándome en nuestra cama”, pensó la mujer. “¡No puedo creer esto!”. Cerró los ojos y trató de no escuchar lo que estaba sucediendo. Más tarde, Octavio se levantó y salió del dormitorio. Su amante se quedó en la cama mirando su teléfono.
Entonces la mujer embarazada escuchó la voz de su esposo, pero no podía verlo. “Escucha nena. Voy a comprar pizza. Las entregas a domicilio tardan demasiado a esta hora de la noche. Es mejor recogerla. Regreso enseguida”, le dijo, y luego se fue.
A pesar de lo que estaba sintiendo, la esposa del hombre sabía que necesitaba llamar a la mujer que estaba en la cama, o estaría atrapada en la habitación para siempre. Así que empezó a gritar: “¡Maira! ¡Maira! ¡Maira!”.
La amante, asustada, se giró tratando de averiguar de dónde venía la voz. “¿Quién está ahí? ¿Dónde estás?”, gritó.
“Maira, mi nombre es Luisana. Soy la esposa de Octavio. Por favor, estoy atrapada detrás del espejo. ¿Me puedes ayudar? Hay una protuberancia en el costado, el espejo es una puerta. Por favor ayúdame”, explicó.
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La mujer corrió hacia el espejo y lo abrió. Luisana salió y la miró con lágrimas en los ojos. “¿Eres realmente su esposa?”, preguntó la amante, todavía en estado de shock. “¿Te encerró allí?”, dijo.
“Soy su esposa. Pero no, él no me encerró. Se cerró accidentalmente”, contestó. Luego explicó todo. “¡No puedo creer que ese idiota esté casado! Incluso me engañó para que le diera algunos de mis clientes. El papeleo ya está hecho”, continuó la mujer.
“¿Supongo que eres su colega en el trabajo? Escucha, tengo una idea si estás dispuesta a ayudarme”, comenzó Luisana. Maira estuvo de acuerdo de inmediato, pues Octavio la había engañado para que se convirtiera en “la otra mujer”.
La esposa del hombre quería divorciarse, pero él nunca lo aceptaría porque su padre era rico. Él quería el dinero de su familia. Maira había sido la clave para que se firmaran esos papeles.
“¿Todavía tienes más clientes que él quiere?”, le preguntó la mujer embarazada. “Sí. Hay uno que ha querido por un tiempo, pero yo siempre dije que no”, reveló la otra.
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“Ok, ¿puedes fingir que todo está bien por ahora? Entonces te daré mis papeles de divorcio pronto. ¿Podrías hacer que los firmara?”, preguntó Luisana.
“¡Por supuesto que puedo! Haré cualquier cosa para compensar esto. Odio a los infieles, y él resultó ser uno. ¡Y estás embarazada, nada menos!”, dijo Maira enojada.
Un mes después, Luisana y Octavio estaban cenando en casa como si nada hubiera pasado. Mientras tanto, ella ya sabía que Maira había logrado engañarlo.
Ahora era tiempo de revelarlo. “¿Pasó algo importante en el trabajo hoy, cariño?”, preguntó la mujer tímidamente mientras sonreía.
“No nada. Lo mismo de siempre, lo mismo de siempre”, dijo el hombre con desdén. “¿En serio?”, dijo Maira, abriendo la puerta trasera de la cocina y entrando. El rostro de Octavio palideció.
“¿Qué? ¿Qué haces en mi casa? ¡Esto es completamente inapropiado! Voy a reportarte a Recursos Humanos. Luisana, esta es mi colega”. El hombre luchó por encontrar palabras ante la repentina aparición de Maira.
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“Yo la invité. Tiene que entregarme unos documentos que firmó hoy”, explicó Luisana. Maira buscó en su bolso y le dio los papeles. “¿Qué? ¿Qué estás haciendo? ¿Qué pasa?”, Octavio cuestionó, confundido y agitado.
“¿Qué estoy haciendo? Divorciándome. Lo firmaste hoy. ¿No es asombroso? Ah, y no intentes luchar contra esto. Porque tenemos un acuerdo prenupcial estricto y no puedes pagar un abogado con tu salario”, reveló la mujer embarazada.
“Ahora, saca tus cosas. Esta ya no es tu casa”, agregó Maira. Ambas mujeres se sonrieron mutuamente.
Octavio no pudo resistirse y se vio obligado a irse. Ellas formaron una gran amistad después. Maira acompañó a Luisana cuando nació su bebé. “Esta es María Alejandra. Mariale, saluda a tu tía", dijo la madre, mirando a su amiga mientras sonreían.
¿Qué podemos aprender de esta historia?
- El destino es algo misterioso. Es posible que Luisana nunca hubiera descubierto la aventura de su marido si esa habitación secreta no hubiera existido.
- A veces, “la otra mujer” también es una víctima. Maira no sabía que Octavio estaba casado, pero hizo todo lo posible para arreglar las cosas cuando se enteró.
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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.