logo
Un niño abriendo una puerta | Foto: Shutterstock
Un niño abriendo una puerta | Foto: Shutterstock

Anciano que ha estado solo toda su vida ve en su puerta a un niño que le dice: "Abuelo, llegamos" - Historia del día

Mayra Pérez
Por Mayra Pérez
07 may 2022
12:30

Enrique había dedicado su vida a su carrera militar y en su vejez lamentaba no haber formado una familia. Pero un día, un niño pequeño irrumpió por su puerta llamándolo abuelo. Alguien lo acompañaba con la noticia más hermosa de su vida.

Publicidad

Enrique se sentó a desayunar en su sofá y encendió la televisión. Le había gustado hacer eso los domingos por la mañana durante la mayor parte de su vida, pero a los 96 años realmente lamentaba su existencia solitaria.

Era militar y veterano de guerra. Había luchado en la Segunda Guerra Mundial y tuvo una de las mejores carreras militares de su país. Ganó medallas, ascendió de rango y fue admirado por todos.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Con frecuencia debía viajar, lo que no le dejaba mucho tiempo para las relaciones. Era guapo y las chicas lo adoraban, pero ninguno de sus noviazgos duró más de unos pocos meses.

Publicidad

Ahora, este era su mayor arrepentimiento. Añoraba lo que imaginaba hubiera sido su vida con hijos y nietos. Lo único que podía hacer era seguir viviendo y disfrutar de los pequeños placeres diarios.

Sin embargo, su mañana de domingo fue interrumpida cuando un niño abrió su puerta. “¡Abuelo, llegamos!”, gritó y corrió hacia él. Saltó a sus brazos y Enrique casi dejó caer su sándwich.

Obviamente, esto tenía que ser un error. Con seguridad el niño se había equivocado de casa. Pero entonces otra voz dijo: “¡Tony! ¡Tony! ¡Entrar en las casas de las personas sin llamar es de mala educación!”.

Era un joven de unos 20 años, que miró al anciano directamente a los ojos. “Lo siento mucho. ¿Eres Enrique Palencia?”.

El niño se soltó de los brazos de Enrique y fue al lado del otro hombre. Seguía sonriendo. El hombre se levantó del sofá y estiró su mano para saludar al joven.

“Sí, soy Enrique Palencia. Esta es una reunión extraña, pero los niños serán niños, ¿verdad?”, dijo con humor. “¿Puedo preguntar quiénes son ustedes?”.

Publicidad

El hombre respiró hondo. “Mi nombre es Edgar Palencia, señor. Creo que soy tu nieto”.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

El mundo entero de Enrique cambió en ese segundo. Sabía que nunca había tenido hijos, pero un rayo de esperanza comenzó a brillar en su alma. De todos modos, esto seguía siendo una noticia impactante. “¿Qué dices?”.

“Por favor, déjame explicarte”, continuó, y Enrique le hizo un gesto para que tomara asiento. Edgar le dio al niño su teléfono para distraerlo y comenzó a hablar.

Publicidad

“Mi padre es Richard Palencia, y mi abuela se negó a decirle quién era su padre. Pero le había dado su apellido, por lo que mi padre siempre tuvo curiosidad".

Enrique asintió, aunque todavía sentía que la historia era increíble. Quería escuchar más.

“Bueno, ella falleció recientemente y encontramos sus cartas antiguas. Fue entonces cuando descubrimos un nombre: Enrique Palencia. Mi padre me pidió que lo ayudara a encontrar a esa persona. Sabíamos que había estado en el ejército y participado en la Segunda Guerra Mundial”.

“Tengo un amigo en el ejército que me ayudó a encontrar información. Así fue como pude obtener esta dirección, y por eso estoy aquí”, continuó Edgar, frotándose las manos como si estuviera nervioso.

“¿Cómo se llamaba tu abuela?”, preguntó Enrique, frunciendo el ceño. Ninguna de sus exnovias había quedado embarazada. Bueno, no que él supiera, al menos.

Publicidad
Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

"Estefanía Mujica”, respondió Edgar, y los recuerdos inundaron la mente de Enrique de inmediato.

Había conocido a Estefanía hacía muchos años, y aún recordaba su hermoso rostro. Con ella tuvo la relación más larga de su vida, pero pronto lo trasladaron nuevamente. Eso acabó con su noviazgo.

Ella nunca le había dicho nada sobre estar embarazada. “Me pregunto por qué no trató de encontrarme”, murmuró casi para sí mismo.

“No lo sé. La abuela nunca habló de ti, a pesar de la insistencia de mi padre. Viajé aquí para conocerte y preguntarte si estarías dispuesto a hacerte una prueba de ADN para verificar esta historia”, ofreció Edgar, mirándolo con esperanzas.

Publicidad

Enrique apoyó las manos en las rodillas y se levantó del sofá. “No creo que eso sea necesario. Lo que cuentas coincide con mis recuerdos, inclusive siguen viviendo en su misma casa”, dijo, acercándose al niño que jugaba con el teléfono.

“Tu nombre es Tony, ¿verdad?”, preguntó con dulzura al pequeño.

“¡Sí, abuelo!”, respondió y miró al anciano con una gran sonrisa.

"Bueno, en realidad soy tu bisabuelo. ¿Quieres ver mis medallas?”, preguntó. Nunca había estado con niños, pero era como si todo fluyera con facilidad.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Publicidad

“¡Siiiii!”, exclamó el niño y siguió a Enrique.

“Tú también puedes venir”, le dijo a su nieto, y Edgar sonrió mientras lo seguía.

¿Qué podemos aprender de esta historia?

  • Tu vida siempre será consecuencia de las decisiones que tomes en ella. Enrique se arrepintió de su decisión de no tener hijos cuando estaba en el ocaso de sus días, y el universo le regaló un milagro.
  • No es justo ocultarle a un padre la existencia de su hijo. Enrique se perdió la oportunidad de ver crecer a su hijo y a sus nietos, porque Estefanía nunca quiso contarle la verdad.

Comparte esta historia con tus amigos. Podría alegrarles el día e inspirarlos.

Este relato está inspirado en la vida cotidiana de nuestros lectores y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

Publicidad
Publicidad
Publicaciones similares

Durante casi un año, mi esposo insistió en llevar a nuestro hijo de campamento cada mes sin mí – Así que escondí un rastreador GPS en la mochila de mi hijo

20 de julio de 2026

Mi nieta no paraba de preguntar por qué el abuelo dormía en el cobertizo – Pero mi marido había fallecido ocho meses antes

10 de junio de 2026

Un hombre se burló de mi abuelo ciego por caminar demasiado despacio por la tienda de comestibles porque "la gente como él debería quedarse en casa" – Cinco minutos después, se arrepintió de cada palabra

12 de agosto de 2026

Escuché por casualidad al prometido de mi hija hacer una llamada telefónica – Terminó con patrullas de policía afuera de la iglesia

22 de julio de 2026

Mi hija, de 4 años, volvía cada día del colegio con juguetes nuevos – Cuando le pregunté a su profesora al respecto, me quedé sin palabras

25 de junio de 2026

Le hice bullying a un niño en la escuela – 40 años después, él se convirtió en el maestro de mi nieto y se vengó

08 de junio de 2026

Encontré este juguete escondido debajo de la cama de mi hijo – Cuando descubrí cómo había llegado allí, se me puso la piel de gallina

08 de junio de 2026

Mi abuelo cosió mi vestido de graduación 5 días antes de fallecer – Mis compañeras de clase se burlaron hasta que el chico más popular de la escuela les dio una lección

22 de julio de 2026

Durante 15 años, mi marido me dijo que su madre había fallecido – Pero en nuestro aniversario de boda descubrí la impactante verdad que se escondía bajo su cama del hospital

12 de junio de 2026

Pensé que mi hija se avergonzaba de nuestra familia pobre – Hasta que escuché por casualidad a su esposo rico explicando por qué nunca me invitaban a su casa

25 de mayo de 2026

Rompí el contacto con mis padres después de que le dieran a mi hermana el dinero que tenía ahorrado para la universidad para su boda – Ocho años después, se presentaron en mi puerta con una petición escandalosa

14 de julio de 2026