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Chico ama a su medio hermano más que sus padres: un día los padres notan que los niños desaparecieron - Historia del día

Vanessa Guzmán
30 abr 2022
03:30
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Un niño y su medio hermano desaparecen y cuando sus desesperados padres los encuentran, se sorprenden al descubrir qué los motivó a huir.

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Lo más triste del divorcio es que las personas involucradas olvidan que alguna vez se amaron. Cuando los matrimonios terminan, en su amargura, el hombre y la mujer pueden llegar a descuidar a las otras personas involucradas.

Pueden incluso olvidar que sus hijos, la prueba viviente de ese amor, están tan desconcertados e infelices como ellos. Las cosas se desmoronan y los adultos continúan con sus vidas, pero los niños siguen igual de perdidos y confundidos.

Bebé sonriendo. | Foto: Unsplash

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Yanet y Henry se habían casado muy jóvenes y durante años fueron felices. Pero luego las cosas empezaron a cambiar. Tal vez se distanciaron o cambiaron sus objetivos de vida.

Al principio, los dos se horrorizaron al sentir que su vínculo se debilitaba, por lo que hicieron lo que hacen muchas parejas en apuros: decidieron tener un bebé. Sintieron que tener un hijo era el siguiente paso, lo que los uniría de nuevo y resucitaría su felicidad.

Era mucho esperar de la personita que lloró al llegar al mundo y luego sostuvo en sus manos Henry con bastantes expectativas. Carlos, como sus padres lo llamaron, no era un hacedor de milagros.

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No pudo arreglar el matrimonio de sus progenitores, y en un año, Yanet y Henry estaban en medio de un divorcio conflictivo, y en medio del lío estaba Carlos. Ambos querían a su hijo, por lo que el juez les dio la custodia compartida.

Eso solo empeoró las cosas para Carlos, quien solo tenía dos años, especialmente cuando Henry comenzó a salir con otra mujer. A los pocos meses de su primer encuentro, la nueva novia de su papá, Sabrina, estaba embarazada.

Yanet estaba devastada y se hundió en una profunda depresión. Un día, Henry vino a recoger a Carlos y encontró la casa hecha un desastre. Yanet estaba profundamente dormida mientras Carlos estaba sentado en el piso de la cocina con un pañal empapado, llorando.

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Para Henry, era una oportunidad que simplemente no podía dejar pasar. Inmediatamente, llamó a Protección Infantil y, en cuestión de días, su abogado solicitó la custodia total. El abogado de Yanet trató de defenderse, señalando que su cliente estaba enferma, pero fue en vano.

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Yanet perdió sus derechos sobre Carlos. Únicamente se le permitía ver a su hijo dos veces por semana en visitas supervisadas. El niño confundido se fue a vivir con su papá y su nueva pareja. Henry fue amable y atento con Carlos, hasta que nació el bebé que esperaba junto a Sabrina.

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Pareja con problemas. | Foto: Shutterstock

El pequeño Eduardo era un bebé muy dulce y se convirtió en el niño de los ojos de Henry y Sabrina. Carlos también cayó bajo el hechizo de su medio hermano pequeño. Era el hermano mayor más cariñoso que nadie pudiera imaginar.

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En cuanto a Eduardo, tan pronto como pudo caminar, seguía a Carlos a todas partes. No podía decir 'Carlos', así que llamó a su hermano 'Talo'. Henry estaba encantado, pero Sabrina estaba más que un poco celosa.

Su pequeño hijastro era, por mucho, la persona favorita de Eduardo. Por lo que trató de ganárselo con regalos, juguetes, golosinas y salidas divertidas, pero Carlos nunca era incluido en dichos planes.

En lugar de defender a su hijo, Henry hizo todo lo que Sabrina quería. No podía admitir que cada vez que miraba la carita de Carlos veía a Yanet.

Las cosas llegaron a un punto crítico cuando Eduardo cumplió nueve años. Sabrina planeó un viaje a Disneylandia para su hijo y cuatro de sus amiguitos. Eduardo estaba emocionado. "¡Talo!", gritó. "¡Vamos a Disneylandia! ¡Quiero ver a los piratas primero!".

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"Cariño", dijo Sabrina con una sonrisa. "Me temo que Carlos no irá. Ahora se está haciendo grande y no quiere andar con los niños pequeños".

"¡No me iré sin Talo!", gritó Eduardo. "¡Él es mi hermano y lo amo más que a nada!".

"¿Más que a tu propia madre?", preguntó Sabrina, bastante molesta. "¡Bueno, él no irá y eso es definitivo!".

Eduardo corrió hacia Carlos y le contó todo. "Está bien, hermano", dijo. "Tendremos nuestra propia celebración secreta cuando regreses".

Niños frente al mar. | Foto: Unsplash

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Había lágrimas corriendo por el rostro de Eduardo. "Te quiero allí, Talo, ¡no es justo! ¿Por qué no te aman?".

Los hombros de Carlos se hundieron. "No lo sé, Eduardo", señaló. "Papá dijo que me quería, que no me deja estar con mi mamá... Pero en realidad no se preocupa por mí en absoluto. Si me fuera, ni siquiera se darían cuenta".

"Yo me iría contigo", dijo Eduardo con firmeza. "¡Si tú te vas, yo me voy! ¡Huyamos! ¿Crees que tu mamá me amaría?".

Carlos sonrió. "Sé que lo haría", respondió felizmente. "¡Ella es la mejor!".

A la mañana siguiente, cuando Sabrina entró en la habitación de Eduardo para levantarlo para la escuela, vio que su hijo no estaba allí. Nadie había dormido en su cama. "¡Henry!", gritó mientras lloraba. "¡Eduardo está en la habitación de Carlos otra vez! ¡Por favor, tráelo!".

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Harry corrió escaleras arriba y abrió la puerta de la habitación de Carlos, pero ninguno de los dos niños estaba allí. La cama estaba tendida y todo estaba arreglado. Mil historias de terror sobre secuestros pasaron por la mente del padre de los chicos.

Llamó a Sabrina y dijo: "Se han ido, los dos. ¡Tenemos que llamar a la policía!".

Media hora más tarde, Henry y Sabrina estaban sentados con un detective que les preguntó sobre todos los detalles de su día y noche, y luego dijo: "Necesitaré fotos recientes de ambos niños".

Había muchas fotos recientes de Eduardo, pero luego Henry notó que la foto más reciente de Carlos era de cuando tenía tres años. Miró alrededor de la sala de estar. Cualquiera que viera las fotos familiares pensaría que Eduardo era hijo único.

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Padre e hijos navegando. | Foto: Unsplash

Henry saltó y corrió escaleras arriba a la habitación de Carlos. Se sentó en la cama y comenzó a sollozar. "Carlos", susurró. "¿Qué he hecho?". Después de que se calmó, se levantó para volver a bajar y su pie resbaló en un carrito de juguete.

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Henry se inclinó para recogerlo y vio una nota que había caído debajo de la cama de Carlos. Estaba escrito con la letra grande y desgarbada de Eduardo. El escrito estaba dirigido a 'Mamá y papá'. Henry lo llevó abajo y se lo leyó en voz baja a Sabrina y al detective.

"Queridos, mamá y papá, saben que amo a Carlos más que a nada, pero ustedes no. Carlos no puede quedarse porque no lo aman, pero si me voy con él, seremos felices porque somos hermanos y nos queremos mucho…

No se preocupen, estoy seguro de que pueden tener otro bebé y amarlo más, al igual que papá me amaba más que a Carlos cuando nací. ¡Carlos dice que su mamá hace panqueques deliciosos!".

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Sabrina, completamente pálida, expresó: "¡Esto es culpa de TU hijo!", gritó. "¡Él SECUESTRÓ a Eduardo, y tu exesposa está involucrada!".

Fue entonces cuando sonó el teléfono de Henry. Era Yanet y respondió de inmediato. "¿Henry? ¡Carlos y Eduardo están aquí! ¿Qué pasó? ¿Por qué huyeron?".

"¿Están a salvo?", preguntó Henry con voz ronca.

"Sí, están desayunando", dijo Yanet. "Le dije a Eduardo que te estaba llamando para que vinieras a buscarlo, pero se molestó mucho".

Familia feliz. | Foto: Shutterstock

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"Por favor, no te preocupes", dijo Henry. Estaremos allí en media hora”. Le dijo al detective: "Los niños están a salvo con mi exesposa. Siento mucho haberlo molestado".

"¡Insisto en que presentes cargos contra Yanet!", gritó Sabrina. "¡Se va a pudrir en la cárcel por esto!".

"¡PARA!", gritó Henry. "¡Nada de esto habría sucedido si no fueras una mujer tan celosa y de corazón duro! ¡No vamos a denunciar a Yanet! De hecho, puedo hablar con mi abogado sobre presentar otro tipo de acción: ¡UN DIVORCIO!".

Sabrina se calló de inmediato y se mantuvo en silencio todo el camino hasta la casa de Yanet. Al llegar, la mujer estaba parada afuera abrazando a los dos niños. "¡No volveré!", gritó Eduardo. "¡Quiero estar con Carlos!".

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Sabrina dio un paso adelante. "Cariño, este chico te secuestró…"

"¡No, mami!", Eduardo la interrumpió. “Nadie nos secuestró. Solo quiero que mi hermano sea feliz. ¡Él no será feliz contigo y yo no seré feliz sin él!".

Henry se arrodilló en el césped para poder mirar a sus dos hijos a los ojos. "Escuchen, muchachos, vamos a encontrar la manera de que ustedes dos estén juntos tanto como sea posible. Eso es una promesa”.

"Carlos, siento mucho no haber estado allí para ti y no haber sido un buen padre. Si quieres vivir con tu madre, tienes mi bendición. Sé que no te hemos hecho sentir parte de la familia, pero eso es otra cosa que va a cambiar".

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"Papá", dijo Carlos llorando. "¡Pensé que no me amabas! Te amo y amo a mamá y quiero estar contigo y con Eduardo también, pero sé que es imposible".

"No del todo", dijo Henry mientras abrazaba a sus hijos. "Pero vamos a ser una familia, eso te lo prometo".

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Entonces Carlos se mudó con Yanet, pero Henry se aseguró de que sus dos hijos pasaran tiempo juntos casi todos los días. Él y su exesposa se habían convertido en buenos amigos y grandes padres. Sabrina tuvo que aprender a lidiar con sus inseguridades y celos.

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Padres e hijos felices. | Foto: Shutterstock

¿Qué podemos aprender de esta historia?

Los niños no tienen la culpa de los problemas de los padres: Henry estaba amargado y enojado después del divorcio y usó a Carlos para vengarse de Yanet.

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Nunca es demasiado tarde para admitir tus errores y corregirlos: Henry fue lo suficientemente valiente como para reconocer sus fracasos e hizo todo lo que pudo para hacer felices a sus hijos.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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