logo
Shutterstock
Fuente: Shutterstock

Niña va de puerta en puerta diciendo que necesita trabajo hasta que un policía sigue su rastro - Historia del día

Compartir
FacebookFacebookTwitterTwitterLinkedInLinkedInEmailEmail

Un día, una niña estaba llamando a las puertas de extraños y les preguntaba si tenían algún trabajo para ella. La policía se enteró y la siguió para averiguar por qué.

Publicidad

Un día de verano, una niña de cuatro años caminaba por la calle llamando de puerta en puerta. Llevaba una camisa andrajosa, pantalones de chándal y zapatillas de goma.

La pequeña, que cumpliría cinco años en pocos meses, era sabia para su edad. Era inteligente en la calle y sabía cómo moverse por el vecindario, incluso sola.

Una niña con su rostro sonriente. | Foto: Pexels

Publicidad

Era temprano en la mañana y mucha gente aún dormía, ya que era fin de semana. La niña se acercó a una casa y llamó a la puerta, pero nadie contestó.

Estaba segura de que había gente en la casa de al lado, pues había música a todo volumen que sonaba desde el interior. Había una fiesta que había durado desde la noche, incluso a las siete de la mañana.

Un hombre de cabello largo abrió la puerta mientras la música sonaba detrás de él. “¡Hola! Soy Abigail. ¿Tendrá algún trabajo para mí?”, le preguntó ella.

Lee más: Mujer ve que dos niños desatendidos van todos los días a casa abandonada en el bosque - Historia del día

Publicidad

El hombre estaba confundido e inmediatamente respondió: “¿Qué? No, no. No estoy interesado en comprar nada”. Inmediatamente cerró la puerta, por lo que Abigail caminó hacia la siguiente casa.

Mientras tocaba, pudo escuchar a un perro ladrando desde adentro. Un par de segundos después, una mujer mayor abrió la puerta, su casa olía a galletas recién horneadas.

“Hola, pequeña”, dijo la mujer con una sonrisa.

Una mujer mayor sonriendo. | Foto: Unsplash

Publicidad

“¡Hola! Mi nombre es Abigail. ¿Tendrá algún trabajo para mí?”, preguntó. La mujer se sorprendió por lo que le dijo la niña.

“¿Cuántos años tienes, Abigail?”.

“Tengo cuatro años, cumpliré cinco en tres meses”, dijo, mostrando su edad con sus deditos.

“¡Eres muy pequeña! Las niñas pequeñas no deben trabajar”, respondió la anciana.

“Pero... necesito dinero. Mi mamá dijo que necesito trabajar para conseguir dinero”, dijo Abigail.

Preocupada, la anciana ofreció: “¿Te gustaría tomar un poco de leche y galletas antes de seguir tu camino? La abuela Beatriz acaba de terminar de hornear”, e invitó a la niña a pasar.

Publicidad

La pequeña estaba encantada. Ella sonrió y asintió mientras se dirigía al interior de la casa de la señora Beatriz.

Mientras Abigail se servía un poco de leche y galletas, la anciana procedió a llamar a la policía. Cuando respondieron a su llamada, compartió la historia de la pequeña.

Un plato con un vaso de leche y galletas encima. | Foto: Pexels

Publicidad

“Una niña de cuatro años camina por nuestra calle, llamando de puerta en puerta, buscando trabajo. Creo que deberían investigar esto. Estoy preocupada por ella”, dijo.

Un par de minutos después, un oficial llamado Melvin Jiménez llegó a la casa de la mujer mayor. La anciana había estado limpiando su cocina mientras se suponía que Abigail estaba viendo la televisión en su sala de estar.

Sin embargo, cuando ella y el oficial fueron a la sala de estar, la niña ya no estaba. “¡Pero ella estaba justo aquí!”, dijo la abuela Beatriz, preocupada.

“Se debe haber escapado o se fue para continuar buscando trabajo. Estaba ansiosa por encontrar uno”, le dijo la anciana al oficial.

Publicidad

“No se preocupe, señora. La buscaremos y nos aseguraremos de averiguar qué está pasando”, le aseguró.

Con eso, la policía comenzó su búsqueda. Encontraron la zapatilla rosa de Abigail en el camino y siguieron su rastro. El oficial Jiménez pronto encontró a la niña al costado del camino, llorando mientras hundía su rostro en sus rodillas.

“¿Abigail?”, preguntó suavemente. Cuando la pequeña levantó la vista, estaba seguro de que era ella.

Una persona utilizando un teléfono celular. | Foto: Unsplash

Publicidad

Abigail se había lastimado la pierna mientras corría y había perdido una de sus zapatillas en el camino. El oficial la llevó al hospital y allí, la niña compartió su historia.

“Vivo con mi mamá y mi abuela en un pequeño remolque. Las piernas de mi abuela han estado adoloridas durante semanas. Vivíamos en una casa grande, pero hubo un incendio y ahora no tenemos hogar”, dijo llorando.

“Solo quiero que mi abuela se siente en una silla suave, para que no le duelan las piernas. Estamos tratando de ahorrar dinero para una silla para la abuela, una con flores rosadas”, explicó Abigail.

El oficial se sorprendió de la pureza de corazón de la pequeña. Él le preguntó dónde vivía y la llevó a su vivienda.

Publicidad

Cuando el oficial se fue a su casa ese día, no podía dejar de pensar en Abigail y en lo que ella estaba dispuesta a hacer por el bien de su abuela. Al día siguiente, convocó a sus colegas a una reunión en la comisaría, donde compartió la historia de la niña.

Un par de semanas después, el oficial Jiménez regresó a la casa de Abigail. Su madre y su abuela estaban asustadas, pensando que tal vez el policía tenía una orden de arresto contra ellas después de lo que le pasó a la niña.

Un vehículo patrulla de policía. | Foto: Pexels

Publicidad

“Ustedes tres, por favor suban a mi vehículo y vengan conmigo”, dijo con severidad. Abigail, su madre y su abuela estaban seguras de que terminarían en prisión. Siguieron al policía sin dudarlo, pues no querían hacerlo enojar.

Mientras viajaban en el auto, los ojos de la niña se llenaron de lágrimas. Estaba asustada hasta que se dio cuenta de a dónde iban. Estaban en su antiguo barrio.

La mamá y la abuela de Abigail también se dieron cuenta de esto y sintieron curiosidad por saber por qué estaban allí. “¿Qué estamos haciendo aquí?”, preguntó la mamá de la pequeña.

Lee también: Cajera echa a un anciano del banco pero un policía regresa con él ese mismo día - Historia del día

Publicidad

El oficial Jiménez detuvo el auto en la antigua propiedad de la familia, donde su casa se había incendiado. Sin embargo, en lugar de escombros, encontraron una vivienda recién construida y un equipo de policías parados frente a ella.

“Los chicos y yo pensamos que podríamos hacer algo por ustedes...”, les dijo el oficial, entregándoles las llaves. Abigail no podía creer lo que veía, y tampoco su madre y su abuela.

“¿Es esto una broma?”. La mamá de la niña no pudo evitar preguntar.

Parte frontal de una casa rodeada de árboles. | Foto: Pexels

Publicidad

El oficial negó con la cabeza y las acompañó fuera del auto. “Por favor, echen un vistazo”, dijo, guiándolas hacia la hermosa casa nueva.

La familia se enteró de que los oficiales habían aportado dinero de sus bolsillos para reconstruir su vivienda. Vieron una silla cómoda con flores rosadas en la sala de estar cuando entraron a la casa.

“Esto es para tu abuela”, le dijo el oficial Jiménez a Abigail. “Abuela, esto es de parte de su nieta. Espero que se enorgullezca porque es alguien de quien vale la pena estar orgulloso”, dijo el hombre a Sandra, la abuela de Abigail, quien estaba asombrada.

La niña y su familia se instalaron en su nuevo hogar. La mamá de la pequeña encontró un trabajo y poco a poco llenaron su casa con las cosas que necesitaban tan pronto como pudieron pagarlas.

Publicidad

El oficial Jiménez siguió siendo un buen amigo de la familia, al igual que la abuela Beatriz, quien un día visitó al policía para saber cómo estaba Abigail. La familia dijo que el oficial era su “ángel de la guarda” y, a menudo, compartían comidas juntos cada vez que él pasaba por allí.

Varias personas compartiendo frente a una mesa con comida. | Foto: Pexels

Publicidad

¿Qué podemos aprender de esta historia?

Siempre debemos ser como niños en nuestras vidas. Siendo como niños, pensamos con inocencia y positivismo. Eso nos ayuda a ser más imaginativos, innovadores y abiertos al mundo de posibilidades. La positividad de Abigail le permitió abrir oportunidades para que su familia comenzara de nuevo.

Está atento a las personas que conoces, especialmente a los niños. La abuela Beatriz hizo lo correcto al llamar a la policía cuando encontró a Abigail vagando sola por el vecindario. Esto protegió a la pequeña de cualquier peligro y la trajo de vuelta con seguridad a su familia.

Comparte esta historia con tus amigos. Podría alegrarles el día e inspirarlos.

Publicidad

Lee más: El hijo de un policía se burla de un niño por ser hijo de un hombre encarcelado y recibe una lección - Historia del día

Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

Puedes dejar tu mensaje en la sección de comentarios y suscribirte a AmoMama para leer las mejores historias en un solo lugar.

Publicidad