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Hombre escucha a un perro ladrar frente a su casa cada día: ve la foto de su abuela en su collar - Historia del día

Georgimar Coronil
16 may 2022
13:00
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Un hombre se irritó con el continuo ladrido de un perro. Cuando decidió averiguar lo que pasaba, se sorprendió al ver una foto de su abuela en el collar del animal.

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Gregorio era un hombre codicioso que solo se interesaba en incrementar sus finanzas. Incluso cuando su hijo Alex creció, decidió elegir a la persona con la que se casaría, todo por el dinero.

El padre quería que su hijo se casara con Allison, hija de su antiguo socio comercial. Por suerte, Allison y Alex se enamoraron el uno del otro, y todos salieron ganando.

Hombre. | Foto: Pexels

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El socio comercial de Gregorio, William, aceptó la unión con una sola condición: Gregorio tenía que proporcionar a la joven pareja una casa cómoda y espaciosa.

Gregorio se acordó de su madre, Lucy, que vivía en una vieja, pero hermosa casa. "Quizá debería enviar a mamá a una residencia de ancianos y quedarme con su vivienda. Así no tendría que comprar una y malgastar el dinero", pensó.

El hombre fue a ver a su progenitora y le dijo que se mudaría a una residencia de ancianos con su perro. "¿Pero por qué?", le preguntó ella. "Estoy perfectamente bien aquí sola".

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"No seas tonta, mamá. Deberías estar en una residencia de ancianos, para que tengas gente que te cuide. Tu perro no podrá ayudar mucho si pasa algo", dijo. La verdad era que solo quería deshacerse de ella para poder darle la casa a su hijo.

Lucy aceptó a regañadientes con la condición de que Gregorio y Alex la visitaran siempre que pudieran. Gregorio volvió a mentirle diciendo que la visitaría. Nunca lo hizo.

Lucy vivió en la residencia de ancianos con su perro durante un par de meses. Luego, Gregorio decidió decirle a Alex que su abuela había muerto mientras estaba en el hogar de ancianos.

Casa. | Foto: Pexels

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"Y te dejó su casa a ti", le dijo a Alex. "Tú y Allison pueden mudarse ahora, pues ya está apta para habitarla", comentó Gregorio por teléfono.

La casa era la menor de las preocupaciones de Alex. "¿Y el funeral de la abuela? ¿Cuándo es?", preguntó.

"No te preocupes. Ya la han enterrado. Ven a la ciudad y acomódate en tu nueva casa cuando estés listo", respondió el padre.

Después de un par de días, Alex y Allison pudieron trasladar todas sus cosas a la casa de la abuela Lucy. Sin embargo, el hijo de Gregorio no podía dormir por la noche. Un perro no dejó de ladrar frente a su casa durante las primeras noches.

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"Alex, ve a ver por qué ese perro no deja de ladrar todas las noches, por favor", le pidió Allison. Como él tampoco podía soportarlo más, decidió comprobar de una vez por todas qué pasaba.

A diferencia de su padre, Alex era un hombre amable. Acarició al perro con suavidad. "¿Qué pasa, amigo? ¿Por qué vienes todas las noches a ladrar?", le preguntó.

Mujer durmiendo. | Foto: Pexels

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Miró al animal con atención y se fijó en un medallón que colgaba de su collar. Cuando lo abrió, vio una foto de su abuela dentro y una pequeña nota con una dirección.

De repente, el perro echó a correr, así que Alex lo siguió. A un par de manzanas, el can se detuvo en una casa, y Alex vio que era la dirección que aparecía en la nota. Era un viejo granero en medio de un campo.

"¿Qué hay aquí, amigo? ¿Por qué me has traído aquí?", preguntó Alex. Para su sorpresa, vio a su abuela intentando calentarse del frío.

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"¿Abuela?", dijo Alex, corriendo hacia ella. "¿Estás viva? ¿Qué ha pasado? Papá me dijo que habías muerto. Me alegro mucho de que estés bien".

Lucy parecía enferma y agotada, como si no hubiera comido durante días. Contestó débilmente que Gregorio la había dejado allí y se había marchado sin volver jamás.

"Me dijo que no podía seguir pagando la residencia y me dejó aquí. Dijo que me traería provisiones, pero nunca regresó. No puedo creer que mi propio hijo me haya hecho esto", lloró.

Perro. | Foto: Pixabay

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"Me dijo que habías muerto en la residencia, abuela. Siento mucho que hayas tenido que vivir todo esto". Alex se sentía fatal por su abuela.

"Bueno, podría haber muerto si mi perro Walter no te hubiera encontrado. El otro día conseguí un papel y un lápiz aquí en el granero y escribí la dirección desde fuera, esperando que alguien me salvara", explicó Lucy.

Alex lloraba no solo de tristeza por su abuela sino de rabia. Estaba furioso con su padre por haber dado por muerta a su propia madre.

Alex llamó a un taxi para que los recogiera y la llevó a su casa, donde le contó todo a su esposa. Al día siguiente, Allison estaba tan desconsolada por la abuela Lucy que le contó la historia a su padre, William.

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Estaba furioso. Rompió todos los lazos con Gregorio y retiró todas sus acciones del negocio. Después de un par de meses, quedó claro que William era la persona que mantenía su negocio a flote.

Gregorio no podía gestionar el negocio solo y se declaró en quiebra. Para empeorar las cosas, Alex decidió cortar los lazos con su padre, dándose cuenta de que solo pensaba en sí mismo.

Alex prometió cuidar de su abuela y vivieron felizmente en su hermosa casa con Allison, el perro Walter y sus hijos.

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Familia. | Foto: Pexels

¿Qué podemos aprender de esta historia?

La verdad siempre saldrá a la luz: Gregorio engañó a su madre para que su hijo Alex pudiera mudarse a su casa. La verdad se reveló finalmente cuando su perro encontró a su nieto, y este descubrió que Lucy estaba viva y necesitaba ayuda.

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Respeta a tus mayores: Gregorio pensó que le sería más fácil engañar a su madre porque era vieja y débil. Al final, el karma le alcanzó y su avaricia le hizo perderlo todo.

Comparte esta historia con tus seres queridos. Puede que les inspire y les alegre el día.

Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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