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Viuda llora a quien fue su esposo por 56 años hasta que enfermera del ancianato entra a su habitación una noche - Historia del día

Georgimar Coronil
12 jun 2022
18:20
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Una viuda desconsolada lloraba a su amado esposo tras su fallecimiento. Una noche, una enfermera entró a su habitación y cambió su forma de vivir.

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José y Joanna tenían 56 años de casados cuando él murió. Vivían juntos en una residencia de ancianos, debido a que sus hijos residían en otros estados.

Los esposos se amaban mucho. Disfrutaban de su mutua compañía y a menudo se sentaban en su habitación mirando viejas fotografías para recordar su juventud.

Anciano con pelota en la mano. | Foto: Pexels

Anciano con pelota en la mano. | Foto: Pexels

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El personal de la residencia quería mucho a José y Joanna. Admiraban el amor de la pareja, y observaban embelesados cómo el matrimonio de ancianos pasaba las tardes paseando por el recinto, tomados de la mano.

"Son una pareja admirable. Yo también quisiera envejecer así con mi marido", decía Carol a sus compañeros de trabajo.

Carol era la principal cuidadora de José y Joanna. Comía con ellos y sabía de la maravillosa vida que llevaban juntos.

Un fin de semana, Carol se tomó un permiso de un par de días para ir de vacaciones con su esposo y sus hijos. Cuando volvió, se sorprendió al saber que José había muerto.

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"¿Qué ha pasado?", preguntó a sus compañeros de trabajo al llegar.

Los otros cuidadores le revelaron que José había sufrido un infarto. Al darse cuenta de lo desconsolada que debía estar Joanna, Carol corrió a su habitación para ver cómo se encontraba.

Allí vio a Joanna llorando a mares en la cama. Toda su vida se había derrumbado y ya no tenía ganas de vivir sin José.

Desde la muerte de su esposo, la anciana se volvió difícil de tratar. Apenas comía y se negaba a hablar con nadie. Por la noche, se quedaba despierta llorando.

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Ataúd. | Foto: Pexels

Ataúd. | Foto: Pexels

Carol se negó a abandonar a Joanna y se esforzó por animar a su paciente junto a todos los demás en la residencia. "Nada funciona", dijo después de haberlo intentado todo, incluso organizar una videollamada con los hijos de Joanna.

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La mujer prácticamente dejó de hablar, negándose a decir incluso frases sencillas. Respondía a las preguntas con una sola palabra y poco a poco empezó a rechazar las comidas.

Tras un par de meses, solo las vitaminas diarias y los medicamentos de mantenimiento de Joanna equilibraban su alimentación. Como apenas comía, se debilitó y empezó a necesitar la ayuda de una silla de ruedas para moverse.

Esto entristecía a Carol, ya que Joanna era fuerte y estaba llena de vida. Incluso recordaba los momentos en que José y Joanna se perseguían por el jardín como dos adolescentes enamorados.

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Sabiendo que Joanna aún podía disfrutar del resto de su vida, Carol estaba decidida a ayudarla a volver a ser la de antes. Un día, mientras hacía el turno de noche, decidió ir a ver a la anciana tras oírla llorar de nuevo.

Carol abrazó a la afligida mujer, acunándola en sus brazos mientras sollozaba. "Estarás bien, Joanna", le aseguró Carol. "José habría querido que siguieras luchando y que disfrutaras de tu vida", le dijo.

Joanna siguió llorando, pero Carol se negó a separarse de ella. La sostuvo de la mano mientras la anciana lloriqueaba hasta que llegó un momento en que se detuvo.

Carol pensó que Joanna se había quedado dormida, así que soltó suavemente su mano del agarre de Joanna y le dio un suave beso de buenas noches en la sien. Entonces Joanna abrió los ojos.

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Mujer triste. | Foto: Pexels

Mujer triste. | Foto: Pexels

Carol dio un respingo, asustada por el repentino movimiento en la cama. Se sintió nerviosa, pensando que podría haber invadido el espacio personal de Joanna.

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"Lo siento, Joanna. Solo intentaba demostrarte lo mucho que me importas", se disculpó Carol. Pensó que Joanna se enfadaría, pero lo que ocurrió a continuación la sorprendió. Una sonrisa brotó del rostro de Joanna, algo que no había sucedido en meses. Entonces dijo:

"José siempre me daba un beso de buenas noches. Hoy he vuelto a sentir su amor a través de tu beso. Le echo mucho de menos. Gracias por hacerme sentir su amor".

Carol no pudo evitar sentirse triste. Se dio cuenta de que todo el tiempo, lo único que Joanna anhelaba era volver a sentir el amor de José. Ahora que sabía qué hacer, Carol se comprometió a ayudar a Joanna escuchando sus historias y dándole un beso de buenas noches.

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Con el tiempo, Carol se enteró de que José y Joanna tenían un ritual especial antes de irse a dormir cada noche. Como no había camas dobles en la residencia, Joanna se acostaba primero mientras su marido se sentaba a su lado y hablaban.

Cuando Joanna se dormía, su esposo la besaba suavemente antes de volver a su propia cama para dormir. Cuando José murió, este ritual se interrumpió bruscamente, y eso rompió aún más el corazón de la anciana.

"Sé que nunca podré ocupar el lugar de José, Joanna, pero quiero que sepas que no estás sola y que la gente de aquí se preocupa mucho por ti", le aseguró un día Carol. "Me alegro de escuchar tus historias y de hacerte compañía".

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Joanna sonrió ligeramente y se secó las lágrimas. Desde entonces, Carol pasaba tiempo con ella todas las tardes e intercambiaban historias sobre sus vidas. Cuando Joanna se dormía, Carol le daba un beso en la frente.

Al darse cuenta de que muchas otras personas se preocupaban por ella, Joanna se motivó para dar un giro a su vida. Volvió a ser ella misma y vivió la vida al máximo inspirada por su marido.

Mujeres conversando. | Foto: Pexels

Mujeres conversando. | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Incluso el más pequeño acto de amabilidad puede alegrar el día a alguien: Joanna llevaba meses sin sonreír, pero después de que Carol tuviera un gesto cariñoso con ella, el mundo de Joanna se iluminó al instante y poco a poco volvió a ser la misma de siempre.

Estar al lado de una persona en duelo puede salvarle la vida: La salud de Joanna se estaba deteriorando porque no podía afrontar la pérdida de su esposo. Sin embargo, gracias a la persistencia de Carol en ayudarla, pudo recuperarse poco a poco.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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