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Hombre cuya esposa murió al dar a luz considera renunciar al bebé hasta que lee mensajes de ella con una amiga - Historia del día

Mayra Pérez
11 abr 2022
04:00
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David perdió a su esposa, Joanna, tras el parto y ni siquiera pudo mirar a su bebé ni tocar sus cosas desde entonces. Meses después, descubrió varios mensajes de texto en su celular que lo cambiaron todo.

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“A pesar de nuestros mejores esfuerzos, no pudimos salvar a su esposa. Se ha ido, señor”.

Esas horribles palabras pasaron por la mente de David muchas veces desde el nacimiento de su bebé. Era una hermosa niña a la que él no había podido ni mirar.

Hermosa bebé recien nacida. | Foto: Shutterstock

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¡Estaba tan destrozado! Su querida Joanna no estaría a su lado nunca más. Afortunadamente, su madre se pudo hacer cargo de su hija, y la cuidaba desde entonces.

David estaba tan sumido en su dolor que no lograba reaccionar. Un día, su madre habló muy seriamente con él, y le sugirió que viera a un terapeuta de inmediato. Siguió su consejo, y poco a poco fue superando su desesperación.

Finalmente, sintió como si hubiera luz al final del túnel, y aunque las palabras del doctor todavía rondaban por su mente con frecuencia, ya se sentía capaz de seguir con su vida. Su madre estaba orgullosa de él, pero David aún no se atrevía a sostener a su bebé. Seguía trabajando en ello.

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“Tal vez algún día sostendré a mi hija en brazos. O tal vez deba dársela a alguien que sea mejor padre”, pensó David.

Pero sacudió la cabeza, disipando ese pensamiento rápidamente. Hoy se trataba de otra cosa. Era hora de revisar las pertenencias de Joanna, ordenarlas y donar algunas a la caridad. Por primera vez en tres meses se sentía lo suficientemente fuerte.

Abrió su cartera y encontró el celular de su esposa adentro. Se había quedado sin batería durante su trabajo de parto y él no lo había puesto a cargar. Conectó el teléfono y luego comenzó a organizar la ropa.

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Una hora después, tomó el celular nuevamente y notó varias llamadas perdidas y algunos mensajes. Una de sus amigas, Melissa, le había seguido enviando textos incluso después de conocerse la noticia de su muerte. "No soy el único que la extraña", se dijo, mientras seguía leyendo con interés.

Una persona sostiene en su mano un teléfono celular. | Foto: Pexels

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Uno en particular le hizo fruncir el ceño: “Es una pena que hayas sacrificado tu vida…”, escribió Melissa.

David no entendía nada. Joanna había muerto a causa de una complicación inesperada. Pero ese mensaje le resultaba extraño, como si Melissa hubiera sabido que moriría en el parto. Tenía que averiguar más, así que decidió leer la conversación completa.

La mayoría de los mensajes eran sobre el embarazo, lo emocionada que estaba su esposa, lo fascinante que era, cómo su bebé sería el mejor, el más hermoso del mundo. Pero después de un par de meses, los textos dieron un giro.

“Los médicos me dijeron algo aterrador”, escribió Joanna.

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“¿Qué te dijeron? ¿Qué está pasando? ¿Estás bien?”, le preguntó Melissa. Su preocupación era evidente.

“Dijeron que tengo presión arterial alta y que podría desarrollar preeclampsia más adelante. El médico me recomendó interrumpir el embarazo”.

“Cariño, eso es horrible. Pero, ¿puedes morir? ¿Qué dijo David?”, preguntó la amiga.

“Él no estaba conmigo. No le he dicho nada aún. Quiere tanto un hijo. Lo hemos intentado durante diez años, Melissa. No puedo abortar a este bebé. Es su sueño ser padre”, respondió.

“¡Amiga, podrías morir! Él no querría eso. ¡Él te ama!”, afirmó Melissa.

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Una mujer embarazada revisa su celular. | Foto: Pexels

“Lo sé Mel. Pero es nuestro bebé. Ya lo amo. Me voy a arriesgar”, dijo su esposa.

David no podía creerlo. Su esposa había arriesgado su vida a pesar de las advertencias del médico, para complacerlo. Era cierto, él se moría por ser padre y ahora se sentía avergonzado. No había tocado a su bebé desde su nacimiento.

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Él no recordaba que los médicos le hubiesen dicho algo sobre la eclampsia, pero, sinceramente, él había dejado de escuchar después que le dijeron que su esposa había muerto.

“¿Qué voy a hacer ahora?” se preguntó, dejando de lado el teléfono. “¿Voy a dejar que mi madre críe a la bebé por la que Joanna sacrificó su vida?”.

Rompió a llorar. De no ser por esos mensajes, jamás habría sabido lo que su esposa había hecho para darle aquello que él tanto anhelaba. Y aunque no podía cambiar el pasado, no era muy tarde para mostrarle su más profundo agradecimiento.

A partir de ese momento, intentaría ser el mejor padre del mundo. Su hija, Georgina Joanna, crecería rodeada de mucho amor y de historias de su increíble madre. Él se aseguraría de ello.

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Tomó su teléfono y llamó a su madre. “Mamá, trae a la bebé de vuelta. Estoy listo para hacerme cargo”.

“¡Gracias a Dios!”, exclamó la mujer, mientras gruesas lágrimas corrían por su rostro.

Una niña pequeña es sostenida por las manos de su padre. | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Agradece todo aquello que hace tu pareja por ti. La convivencia está llena de detalles, y muchas veces las personas no aprecian los gestos y hasta sacrificios que hace su compañero. Pon atención, y sé agradecido.

Acude a un terapeuta cuando lo necesites. David no podía manejar emocionalmente la muerte de su esposa sin ayuda y fue lo suficientemente valiente como para acudir a un profesional que le diera las herramientas para superarlo.

Comparte esta historia con tus amigos. Podría alegrarles el día e inspirarlos.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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