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Anciana rica se burla de pobre vecino que trabaja como albañil hasta que su casa se destruye - Historia del día

Mayra Pérez
28 jun 2022
12:00
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Una anciana rica desprecia a la familia de su vecino pobre y no pierde la oportunidad de hacérselos saber. Pero todo cambia cuando un tornado golpea su vecindario y destruye su casa.

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Hortensia Seijas, de 81 años, siempre había sido una mujer muy trabajadora y exitosa, que nunca sintió la necesidad de establecer una familia. Vivía sola en su enorme casa y era dueña de una famosa línea de ropa.

Su privilegiada situación económica se le había subido a la cabeza y despreciaba a cualquiera que no fuera de su clase. Muchos la consideraban una mujer altiva y arrogante, pero a ella eso realmente no le importaba.

Perfil de una anciana. | Foto: Pexels

Perfil de una anciana. | Foto: Pexels

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Sin embargo, los nuevos vecinos que se habían mudado recientemente le eran especialmente desagradables. La familia Borges estaba formada por Bruno, que era albañil, su esposa, Amelia, y sus cinco hijos, Beatriz, Lily, Ana, Jaime y Kathy.

Hortensia fruncía el ceño y regañaba a los niños cada vez que los veía jugar en su jardín o alrededor de su casa. Le parecían desagradables y ruidosos.

“Niños”, les gritó un día. “¡Tengan cuidado de no cruzar los límites! ¡Y por el amor de Dios, bajen la voz!”.

“No queríamos molestarla, señora Seijas”, le dijo Beatriz con dulzura. “Lo sentimos…”.

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“¡Oh, está claro que si querían molestar, pequeña niña! ¡Están gritando como si algo malo les pasara! No quiero a ninguno de ustedes cerca de mi casa, ¡así que manténganse alejados de mi patio!”, añadió enfadada y entró.

Hubo varios momentos en los que Hortensia no solo despreciaba y regañaba a los niños, sino también a sus padres. Les decía cosas como: “¿Desde cuándo nuestro vecindario comenzó a vender casas a la gente pobre? Deberían irse de este lugar y regresar a su viejo y desagradable vecindario... ¡No puedo creer que tenga que vivir al lado de gente como ustedes!”.

Bruno y Amelia intentaban ignorar los comentarios de Hortensia por respeto; era una persona mayor. Pero ella no perdía ni una oportunidad para insultarlos.

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Un día, Bruno acababa de llegar a casa cuando vio que la anciana tenía dificultad para cargar sus compras. Se acercó para ayudarla, pero ella comenzó a gritarle: “¡Aléjate de mí! ¡La mugre de tus manos arruinará mis cosas!”.

Un hombre en un techo. | Foto: Pexels

Un hombre en un techo. | Foto: Pexels

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Bruno quedó atónito. “¡Yo solo estaba tratando de ayudar, señora!”.

“¿Acaso te pedí ayuda? ¡Tú no eres más que un albañil! ¡Mantente en tu sitio!”, le gritó la señora Hortensia.

Bruno estaba furioso. “¡Cuidado con lo que dice, señora! ¡La vida da muchas vueltas!”.

“¡No quiero tus sermones morales! ¡Solo vete!”, le dijo Hortensia con enojo, y continuó descargando los comestibles de su vehículo.

Varios días después, Hortensia se arrepintió de sus palabras cuando su casa quedó destruida en cuestión de minutos por un fuerte tornado. Se sentó abatida en el patio a ver las ruinas. Había solicitado la ayuda de algunos contratistas para repararla, pero debido al gran daño tomaría algún tiempo.

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Desafortunadamente, los hoteles de la zona estaban completos para los próximos tres meses, y sus amigos vivían en ciudades diferentes. No tenía hogar y estaba preocupada por dónde ir cuando escuchó una voz.

Fachada de una casa destruida. | Foto: Getty Images

Fachada de una casa destruida. | Foto: Getty Images

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“Señora Seijas, si no le molesta, podría quedarse con nosotros”, dijo.

Hortensia miró a través de la valla delimitadora en ruinas y vio a Bruno y Amelia. “Nuestra casa es muy pequeña, así que Bruno pudo arreglarla rápidamente”, explicó Amelia. “Y aunque tenemos poco espacio, hay lugar para usted, si quiere. ¿Qué piensa?”.

Hortensia los miró con lágrimas en los ojos. “Oh, yo... yo he sido tan grosera con ustedes. ¿Por qué me ayudarían?”.

“Nunca tomamos en serio sus palabras, vecina”, le dijo Bruno. “Aunque me molestó cuando me gritó la última vez, simplemente lo dejé pasar. ¿Para qué seguir molesto por eso? Amelia ha hecho un delicioso té y galletas. ¿Quiere acompañarnos?”.

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En ese momento, Hortensia se dio cuenta de lo equivocada que había estado al despreciar a sus vecinos. Ella asintió, con los ojos llorosos. “¡Gracias, vecinos! Lo siento mucho…”.

Cuando comenzó a vivir con ellos, Hortensia se dio cuenta de que, aunque los Borges no eran ricos como ella, su hogar estaba lleno de amor y calidez. Nunca antes había vivido con una familia tan numerosa y disfrutó cada minuto.

Padres con dos pequeños niños. | Foto: Pexels

Padres con dos pequeños niños. | Foto: Pexels

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Mientras los constructores estaban reparando su casa, Bruno intervino para ayudarlos a terminar todo antes. Al estar todo listo, Hortensia se mostró reacia a dejar el hogar de los Borges. Era la primera vez en su vida que lamentaba no haber tenido una familia.

A los hijos de Bruno les encantaba pasar tiempo con Hortensia y, finalmente, se acercaron tanto a su corazón que los invitaba a su restaurada casa todas las noches. Los Borges se convirtieron en su familia.

Y así fue hasta el fallecimiento de la anciana. Después de su funeral, Bruno y Amelia recibieron una carta del abogado de Hortensia que decía que les había dejado todo su patrimonio. Estaban llorando cuando leyeron la carta que les dejó.

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“Queridos, Bruno y Amelia,

Fueron como la familia que nunca tuve. Espero que honren mi último deseo aceptando esto como muestra de agradecimiento. Siempre te estaré agradecida por su ayuda. Por favor, denle un cariñoso abrazo a sus hijos de mi parte. Gracias por haber estado siempre para mí.

Con amor, Hortensia Seijas”.

Una mujer escribe una carta. | Foto: Pexels

Una mujer escribe una carta. | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Nada puede sustituir el amor y la calidez de una familia. Si bien Hortensia era increíblemente rica y tenía todo lo que el dinero podía comprar, descubrió que el calor de una familia amorosa era mucho más valioso que cualquier otra cosa.

La vida tiene su manera de dar lecciones. Hortensia despreciaba a los Borges a pesar de su amabilidad con ella. Se dio cuenta de su error cuando un tornado destruyó su casa y ellos le abrieron la puerta de su hogar.

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