logo
Hombre mayor pinta una cerca | Foto: Shutterstock
Fuente: Hombre mayor pinta una cerca | Foto: Shutterstock

Hombre cuida la casa de su difunta madre por años como ella pidió: en sus 60 se entera de que fue adoptado - Historia del día

Mayra Pérez
19 oct 2022
18:40

Un hombre le prometió a su madre que cuidaría de su casa en el bosque cuando ella muriera, y cumplió su promesa. Años después, le pidió ayuda a su hermano menor para arreglarla, pero nunca imaginó lo que él planeaba ni lo que revelaría.

Publicidad

Abel y su familia crecieron en las afueras de la ciudad, cerca del bosque. Sus padres se mudaron allí cuando se casaron porque amaban la naturaleza.

Desafortunadamente, su padre murió cuando él tenía 13 años, y debió asumir responsabilidades de adulto. Tenía que cuidar a su madre, Adela, y su hermano menor, Diego, de apenas ocho años.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

Publicidad

Su madre tenía un trabajo a medio tiempo; también cultivaba una hermosa huerta y vendía durante la temporada de cosecha. Abel comenzó a trabajar para lograr llegar a fin de mes.

Con el paso de los años, Diego se volvió rebelde. Le iba bien en la escuela porque era inteligente, pero holgazaneaba demasiado a pesar de que Abel intentaba guiarlo.

“Tú no eres mi padre”, le gritaba su hermano menor, cuando Abel intentaba hacerlo reaccionar. Eventualmente, decidió apartarse del camino de Diego, y dejarlo hacer lo que quisiera.

Años más tarde, Abel aplicó a una universidad local y se mudó, pero visitaba a su familia los fines de semana. Desafortunadamente, Adela se enfermó durante ese tiempo y sabían que no le quedaba mucho tiempo de vida.

Publicidad

En su lecho de muerte, Adela le rogó a Abel y a Diego que cuidaran su casa después de su partida. “Por supuesto, mami”, prometió Abel dándole la mano.

Diego asintió mientras sostenía su otra mano. “Claro, podemos hacer eso. Además, este lugar valdrá mucho en unos años”, agregó.

“Por favor, Diego”. Abel negó con la cabeza, pero Adela se echó a reír. Fue la última vez que escucharon ese hermoso sonido.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

Publicidad

Ella murió esa noche, y Abel se alegró de que lo hubiera visto graduarse y conseguir su primer trabajo serio. Tenía 23 años. Diego tenía 18 para entonces y había conseguido ingresar a una universidad fuera del estado.

Posteriormente, conversaron con un abogado acerca de la escasa herencia que les había podido dejar su madre. De inmediato, Diego vio el potencial de vender la casa.

“¿No deberíamos venderla?”, preguntó Diego.

“Prometimos cuidarla. No podemos venderla”, respondió Abel ante la sugerencia. “Yo me ocuparé de todo mientras no estás. No sé si puedo mantener la huerta, pero puedo mantener todo limpio”, respondió Abel.

Publicidad

“Vale, vale”, dijo Diego a la defensiva y siguió empacando en silencio. Se fue a la universidad y no regresó. Se mudó a la capital y llamaba a Abel de vez en cuando, pero no tenían mucho en común, por lo que se distanciaron cada vez más.

Diego había roto la promesa que ambos le hicieron a su madre. No preguntaba por la casa, ni colaboraba en su cuidado, ni siquiera la visitó a lo largo de los años. Pero Abel si lo hizo; nunca defraudaría a su madre.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

Publicidad

Muchas décadas después…

Abel había sabido manejar sus ingresos, por lo que pudo retirarse de su trabajo a los 60 años. Quería disfrutar de sus años dorados con su esposa y sus nietos. Tenía un tiempo precioso por delante.

Durante años, visitaron la casa de Adela en el bosque. Pasaban allí algunos fines de semana, y a la familia le encantaba. La mantuvo lo mejor que pudo, repintándolo según fuera necesario, cortando los arbustos, arreglando lo que se rompiera.

Sin embargo, era evidente que el tiempo había pasado factura. La plomería necesitaba reparaciones y el techo se estaba cayendo a pedazos. Pero no tenía suficiente dinero para arreglarlo todo por su cuenta, así que era hora de llamar a Diego.

Publicidad

Esa tarde llamó con su hermano. Le explicó la situación y cuántas reparaciones necesitaría la casa. Abel intentó explicar su plan con detalle, pero Diego lo interrumpió antes de que pudiera decir algo más.

“Escucha, Abel. No te preocupes. Yo me ocuparé de la casa. Tengo una idea, y será genial para los dos. No lo pienses. Déjame hacer todo. Estaré allá en unos días”, dijo Diego. Abel estaba feliz de poder ver a su hermano pequeño después de tanto tiempo.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

Publicidad

Diego conoció a la familia de Abel, pero decidió quedarse en un hotel. Visitó la casa en el bosque y aparentemente tenía grandes planes para ella. Pero quería que fuera una sorpresa y le dijo a su hermano que se mantuviera alejado.

Sin embargo, Abel sentía curiosidad y decidió conducir hasta allí un día, sin avisarle a su hermano. Nunca imaginó la escena que vería.

Había una excavadora y un gran equipo de trabajadores con cascos. En medio de todo, estaba Diego sosteniendo algunos planos de construcción en sus manos y discutiendo algo con un ingeniero.

De inmediato, comenzó a caminar hacia su hermano, sin entender bien lo que estaba ocurriendo. El área estaba ruidosa y había demasiada gente. El sonido del motor de la excavadora era ensordecedor. Pero su confusión desapareció cuando su hermano gritó:

Publicidad

“Ok, muchachos. ¡Vamos a derribar esta casa!”.

“¡DETÉNGASE!”, gritó Abel a todo pulmón. Todos se volvieron hacia él, inclusive el conductor de la excavadora, quien no supo qué hacer.

Diego se volvió hacia él con las cejas levantadas. “¡Oye! ¡Estás aquí! Eso es hacer trampa. Quería que esto fuera una sorpresa. Pero bueno, ven aquí. Mira estos increíbles planos. Voy a reconstruir esta casa y hacer algo increíble”, dijo.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

Publicidad

Y agregó emocionado: “Vamos a venderla o alquilarla. Vamos a ganar mucho dinero con esto, hermano”. No se dio cuenta de que Abel estaba enojado.

“¿Estás bromeando? ¿Quién dijo que podías hacer esto? Le prometimos a nuestra madre cuidar de su casa. No podemos hacer esto. Esta era la casa de nuestros padres. No puedes tomar el control así”, dijo Abel muy alterado, mientras señalaba el que había sido el hogar de su infancia.

“Este era su hogar. Vivieron aquí la mayor parte de su vida y lo amaban. Por eso quería que lo cuidáramos. ¿No lo entiendes?”.

Diego puso los ojos en blanco. “Es nuestra casa ahora, y podemos hacer lo que queramos. Te lo digo, Abel. Esta es una gran idea. Solo confía en mí”, dijo, poniendo su mano en el hombro de su hermano mayor.

Publicidad

“¡No me toques! No vamos a hacer esto, y si no detienes toda esta operación ahora mismo, llamo a la policía”, dijo Abel en tono amenazante.

Diego se enojó. Se gritaron el uno al otro, haciendo que todos se sintieran muy incómodos. En algún momento, Abel tomó su teléfono y estaba a punto de marcar cuando Diego gritó algo que lo congeló.

“Ni siquiera eres el verdadero hijo de mamá. ¡Fuiste adoptado! ¡No deberías tener nada que decir en esto!”.

La mano de Abel cayó y sus ojos se abrieron como platos. La boca de Diego se abrió mucho, al darse cuenta de lo que había dicho.

Publicidad
Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

“¿Qué?”. Abel respiró, sacudiendo la cabeza. “¿Soy adoptado?”.

Diego suspiró y se pasó una mano por su cabello. “Sí, Abel. Lo eres. Pero lo siento. No debí decir nada de lo que dije. Eres mi hermano, y el hijo de mamá, por supuesto. Yo... no sé por qué dije eso. Fue el calor del momento”, dijo en sincero tono de disculpa.

Publicidad

“¿Por qué nunca me lo dijeron?”, preguntó Abel, después de unos momentos de tenso silencio.

“No lo sé. Creo que fue porque no les importaba. Tampoco sabían que yo lo sabía. Encontré los papeles de adopción cuando tenía 14 años”, reveló Diego, mirando al suelo con expresión tensa en los labios.

“¿A los 14? Ahí fue cuando empezaste a rebelarte”, dijo Abel, asintiendo.

“Sí. Creo que saberlo me confundió mucho. No era fácil crecer teniendo que escuchar a mi hermano como si fuera mi padre. Yo era muy joven cuando papá murió. Odiaba el mundo. Pero era solo un niño. Lo siento”, continuó su hermano menor, muy avergonzado de sus palabras.

Publicidad

Abel todavía estaba atónito por la noticia, pero rápidamente se dio cuenta de que no importaba. Había sido amado por sus padres y nunca se sintió diferente.

“Está bien, no tengo nada que disculparte... eres mi hermanito, y siempre lo serás, aunque no tengamos la misma sangre”, dijo con cariño Abel. “Pero no puedo dejar que construyas una nueva casa”.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

Publicidad

La frente de Diego se frunció: “Podríamos ganar dinero decente con esto. Dinero que podrías ahorrar para tus hijos y nietos”.

Era una oferta tentadora. Abel haría cualquier cosa por su familia. Pero eso no. Al menos no con su mitad. Diego era el dueño de la otra, así que tenía que pensar en una solución.

Lee también: Cajera ve las manos callosas de pobre mujer: al día siguiente, el camión del supermercado se detiene en su casa - Historia del día

“Creo ambos podríamos obtener lo que queremos. A todos les encantan las cabañas en el bosque. Podríamos mantener su casa y el espíritu general que ella amaba y también ofrecerla en alquiler”, sugirió, y Diego sonrió.

Publicidad

“¡Ese es mi hermano mayor!”, dijo, dándole un fuerte abrazo. Posteriormente, Diego le solicitó al arquitecto un nuevo plano para la casa, para que luciera mejor, pero conservara su estructura original.

Diego pagó por todas las renovaciones, en consideración a que su hermano mayor había estado cuidando la casa durante décadas sin ninguna contribución de su parte.

Eventualmente, lo publicaron en una aplicación y la gente comenzó a alquilarlo para fines de semana y días festivos durante todo el año.

Diego tenía razón. Ganaron una gran cantidad de dinero, que dividieron en partes iguales, y Abel pudo comenzar a ahorrar para el futuro de sus nietos.

Publicidad

La familia de Abel todavía usaba la casa cuando no había inquilinos y estaba a cargo de proteger el legado de su madre. Diego nunca más quiso regresar. Los hermanos no volvieron a hablar de la adopción. Ellos eran familia.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

Publicidad

¿Qué podemos aprender de esta historia?

Los secretos suelen salir a la luz y pueden acabar con las relaciones. Diego y Abel pelearon por la casa, y en el calor de la discusión, el hermano menor le reveló que era adoptado. Afortunadamente, lograron seguir adelante después de esa revelación.

Mantener tus promesas es importante, pero no se debe perder la objetividad ante las circunstancias. Abel le prometió a su madre que preservarían la casa y lo hizo por décadas. Sin embargo, resultaba costosa de mantener. Debió ceder ante su hermano y llegar a un acuerdo funcional.

Comparte esta historia con tus amigos. Podría alegrarles el día e inspirarlos.

Publicidad

Te puede interesar: Vendedor ve a chicos burlarse de niño pobre que no puede pagar un helado: al otro día invita al niño a la tienda - Historia del día

Este relato está inspirado en la vida cotidiana de nuestros lectores y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

Publicidad
info
¡Por favor, ingresa tu correo electrónico para que podamos compartir contigo nuestras mejores historias!
Al suscribirse, usted acepta nuestra Política de Privacidad
Publicidad
Publicaciones similares

Hijo echa a su madre a una casa sin techo hasta que su hermano se entera – Historia del día

23 de junio de 2022

Niño de 11 años cuida a sus hermanas mientras la madre pasa las noches fuera de casa - Historia del día

20 de agosto de 2022

Señora ve el colgante de su difunta madre en el mercado de pulgas: "Pagaré el doble de su precio", oye decir - Historia del día

13 de octubre de 2022

Niño va a diario a la casa de anciana para ayudarla con sus labores: encuentra allí fotos de su difunta madre - Historia del día

25 de agosto de 2022

Niña ayuda a su pobre madre a recolectar basura en el bosque: los vecinos se enteran y se reúnen en su casa - Historia del día

28 de agosto de 2022

Hombre pobre acoge a familia en su tráiler durante una tormenta y al día siguiente encuentra un montón de cajas que le dejaron - Historia del día

08 de septiembre de 2022

Pobre enfermera cuida a 4 hermanas ancianas: se entera de su testamento cuando todas mueren - Historia del día

12 de agosto de 2022

Hombre refugia a una anciana abandonada en el parque: se entera de que es la madre biológica que ha estado buscando - Historia del día

30 de septiembre de 2022

Niña se lleva bebé abandonado a casa, años más tarde un abogado le informa de la herencia de $2,7 millones del niño - Historia del día

12 de septiembre de 2022

Niño se va de casa para encontrarle un esposo a su madre soltera: regresa en un bus lleno de soldados - Historia del día

11 de agosto de 2022

Madre de cuatro hijos deja entrar a su casa a un anciano empapado por la lluvia: al otro día vende su casa por $1 - Historia del día

24 de julio de 2022

Chico cuida a niña cuyo papá militar está lejos: un día ve una multitud de soldados afuera de su casa - Historia del día

16 de septiembre de 2022

Hombre quiere llevar a niña a casa después de un accidente: se entera de que ella no tiene adónde ir - Historia del día

11 de agosto de 2022

Niño hace dibujos para los bomberos que lo salvaron: días después le vendan los ojos y se lo llevan con ellos - Historia del día

12 de octubre de 2022

logo

AmoMama crea contenido interesante y útil para mujeres. En Amomama recogemos y contamos historias de gente de todo el mundo.

Creemos firmemente que la historia de cada ser humano es muy importante y ofrece a nuestra comunidad una oportunidad para que ninguna mujer se sienta sola en sus sueños, creencias y sentimientos. Nuestro contenido toca los corazones y no deja indiferente a nadie.

InstagramFacebookYoutube
© 2023 AmoMama Media Limited