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Hombre mayor frente al volante. | Foto: Shutterstock
Hombre mayor frente al volante. | Foto: Shutterstock

"¡Estás despedido, vejestorio!": le dice jefa al nuevo chofer, lo convierte en jefe de departamento 1 semana después - Historia del día

Mayra Pérez
Por Mayra Pérez
10 nov 2022
22:20

Una mujer necesitaba un nuevo conductor y su secretaria contrató a un hombre mayor. Eso la molestó demasiado, y en poco tiempo lo despidió. No imaginaba que, apenas unos días después, le rogaría que volviera a la empresa.

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“Buenos días, señora. Soy Fernando, su nuevo conductor. Encantado de conocerla”, saludó un anciano a Kimberly afuera de su departamento.

Kimberly necesitaba un nuevo conductor. Acababa de despedir al holgazán de 20 años que había contratado anteriormente, pero su secretaria nunca le informó que había contratado a un hombre tan mayor.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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Ella sonrió mecánicamente mientras subía al auto. Le causó irritación observar cuánto se demoraba el hombre en llegar al lado del conductor. Lo peor de todo fue que empezó a hablar sin parar. Kimberly solo quería concentrarse en la información de su iPad.

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“Sabe, señora Duarte. Una vez trabajé en la empresa que ahora dirige, pero me jubilé hace mucho tiempo. Sin embargo, conocí a su padre. Era un gran hombre. Decidí buscar un nuevo trabajo cuando murió mi esposa. Necesitaba mantenerme ocupado”, dijo con un dejo de tristeza.

“Lo siento. Fernando, ¿cierto? Quiero un poco de paz y tranquilidad esta mañana. Tengo un montón de trabajo”, espetó ella. El conductor se tomó su comentario con bastante calma.

"Es la verdad. Te las arreglas para encontrar fallas en todos."

“Claro, señora”, dijo alegremente y condujo en silencio, con una sonrisa en su rostro.

Cuando llegaron a la oficina de Kimberly a unas cuadras de distancia, ella esperó a que él abriera la puerta y salió. “Ok, tienes que recoger a mi hijo en la escuela a las 2 p.m., y…”.

“Tengo la lista de compras, y se me informó que el señor Duarte también podría necesitar mis servicios. Lo sé, señora Duarte. Su asistente me dio toda esa información”, agregó Fernando, con su amable sonrisa.

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“Está bien. Mi hijo también podría necesitar algo más tarde. No recuerdo qué era... creo que tiene lecciones de piano o algo así”, dijo Kimberly, tratando de recordar.

“Claro. Llamaré a su asistente”, dijo Fernando y Kimberly asintió antes de entrar al edificio de su oficina.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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Fernando resultó ser uno de los mejores empleados que Kimberly había tenido. Su hijo, Joshua, estaba encantado con él y su esposo, Roger, estaba muy conforme con sus servicios. Hizo las compras con eficiencia e incluso paseó a los perros.

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Sin embargo, un día, Kimberly decidió que había cruzado la línea. Acababa de recogerla después del trabajo cuando comenzó a decirle que ella no pasaba suficiente tiempo en casa.

Dijo que siempre se había arrepentido de trabajar demasiado y que nadie debería ser esclavo de su trabajo. A Kimberly no le gustó la crítica, y después de pensarlo un poco, tomó una decisión.

“¡Estás despedido, vejestorio! ¡No necesito que ningún anciano me diga cómo debo llevar mi vida!”, gritó con desdén a su nuevo chofer de 71 años. Cerró la puerta del vehículo y se fue.

No vio la mirada de dolor en el rostro del hombre mayor. Cuando llegó a su oficina, le dijo a su asistente que contratara a alguien nuevo de inmediato.

Desafortunadamente, el nuevo chofer resultó ser un verdadero desastre. Otro joven irresponsable de 20 años que pasaba más tiempo con su teléfono que haciendo el trabajo por el que le pagaban. Aun así, Kimberly estaba decidida a acostumbrarse a él.

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Sin embargo, dos noches después, estaba cenando con su familia y Joshua se quejó. “¿Adónde fue Fernando? ¿Renunció? Me gustaba. Era tan genial. Me contaba grandes historias. El nuevo conductor trató de coquetear con las chicas en la escuela, fue muy vergonzoso”.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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“Yo despedí a Fernando. Era demasiado lento para mí. Hablaré con el nuevo chofer. Ese comportamiento es completamente inapropiado”, suspiró Kimberly. “No puedo creer que no pueda encontrar buenos empleados en estos días”.

“Eso es porque despides a los que trabajan bien”, le recordó Roger, mirándola de soslayo.

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“No me gusta que me critiques”, respondió Kimberly, enojándose.

“Es la verdad. Te las arreglas para encontrar fallas en todos. Joshua tiene razón; Fernando era perfecto. Tal vez un poco lento, pero hacía bien las compras”.

“Le dije a este chico nuevo que Joshua es alérgico a los cacahuetes, ¿y sabes qué compró? Aceite de maní. Deberíamos recuperar a Fernando”, concluyó Roger, al tiempo que negaba con la cabeza.

Kimberly respiró hondo porque sabía que tenían razón. Había despedido a Fernando sin un motivo real y ahora se arrepentía. Le envió un mensaje a su asistente para que despidiera al chico nuevo de inmediato.

También le pidió que contactara a Fernando lo antes posible y le pidiera que se presentara en su oficina a primera hora.

La mañana siguiente, se dirigió a la oficina y decidió detenerse en una cafetería por primera vez en mucho tiempo. Para su completa sorpresa, Fernando estaba allí, bebiendo una taza de café caliente.

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Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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“Señora, ¡Buenos días!”, saludó el hombre mayor, y Kimberly le respondió el saludo con mucha cortesía.

“Fernando, buenos días. ¿Lo llamó mi asistente?”, preguntó mientras caminaba hacia su mesa.

“Sí, hablamos esta mañana temprano. Por eso no tuve tiempo de pasar a recogerla. Pensaba esperar fuera de la oficina”. El anciano sonrió y tomó un sorbo de su taza.

“Gracias”, respondió Kimberly, inclinando la cabeza y sonriendo. “¿Puedo comprarle algo de comer?”.

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Fernando se sorprendió por sus palabras, pero asintió. Kimberly pidió dos magdalenas y un café para ella y se sentó con él. Charlaron durante más tiempo de lo que ella esperaba.

En un momento, incluso se rio y se sorprendió al darse cuenta de que no había hecho eso en mucho tiempo. “Sabe que tiene razón. He estado demasiado atrapada con el trabajo, y no paso suficiente tiempo con mi hijo”, mencionó Kimberly durante su conversación.

“¿Por qué no me cuenta sobre su trabajo? Tal vez pueda ayudar”, ofreció Fernando, y ella recordó que él había trabajado para su difunto padre. Ella se había tenido que hacer cargo de la empresa después de su muerte, lo que había sido un infierno.

“Está bien”, dijo ella y sacó su tableta.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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Fernando tenía increíbles consejos para ella y, antes de que se diera cuenta, le estaba delegando ciertas cosas y pidiéndole a su asistente que le asignara un escritorio con una computadora.

En una semana, lo nombró Jefe de su Departamento de Adquisiciones, lo que sorprendió a muchos de sus ejecutivos, pero Kimberly sabía que era la mejor decisión. Era una gran responsabilidad, pero tenía plena confianza en Fernando.

El hombre también asumió otros trabajos, que le permitieron a ella pasar más tiempo con la familia. Fue perfecto. Se las arregló para tener una cita con su esposo, por primera vez en muchos años.

También pudo asistir al recital de piano de Joshua en la escuela, lo que hubiera sido imposible algunas semanas antes.

Tuvo que contratar a otro conductor; esta vez prefirió pedirle a Fernando que le recomendara a alguien, y eso fue lo mejor. Era una persona eficiente y gracias a su ayuda, Kimberly sintió que finalmente su vida fluía en equilibrio.

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También se dio cuenta de lo mal que había empezado a tratar al personal en la oficina, por lo que hizo algunos cambios. Además, les dio bonos para expresarles su agradecimiento.

Después de eso, Kimberly nunca más juzgó a nadie por su edad. Su empresa dejó de contratar solo jóvenes talentos y dio las mismas oportunidades a las personas con más experiencia.

Esa fue su forma de honrar al hombre que tanto la había ayudado sin esperar nada a cambio.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

  • La experiencia y sabiduría de las personas mayores debe ser valorada: Kimberly se equivocó al asumir que Fernando era incompetente por su avanzada edad. Él demostró ser más eficiente que los jóvenes que ella había contratado.
  • Es importante mantener el equilibrio entre el trabajo y la vida personal: Fernando trató de decirle a Kimberly que estar con su familia era tan importante como su trabajo. Ella lo rechazó, y luego tuvo que reconocer que debía hacer cambios en su vida.

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Este relato está inspirado en la vida cotidiana de nuestros lectores y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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