
Mujer niega sexo a su marido. Minutos después, el insidioso hombre recibe lo que necesita

Las relaciones de pareja pueden ser muy complejas, muy apasionadas, y sobre todo, una fuente inagotable de hilarantes experiencias.
Ante todo, hay que tener buen humor en este vida. Los retos y desafíos que el destino nos puede poner en el camino son ya bastantes y bien difíciles, pero si además debemos tomarlo todo en serio todo el tiempo, vivir sería simplemente imposible. Hay que saber tomarse las cosas a la ligera de vez en cuando.
Y con eso en mente es que te traemos el día de hoy una pequeña anécdota que seguramente te arrancará una sonrisa, y a más de uno, una sonora carcajada. Aquellos que estén en este momento, o hayan estado alguna vez en una larga relación monógama, entenderán a la perfección.
Cada pareja tiende a desarrollar su propia dinámica única y especial, que depende y está moldeada por sus personalidades e historia, tanto individual como conjunta. Las rivalidades, chistes internos, disputas y juegos de una pareja son gran parte de lo que hace a la intimidad tan especial.

Imagen tomada de: Shutterstock
La historia de hoy trata sobre una pareja casada por muchos años. Una noche como cualquier otra, estando ya ambos en su lecho marital, el marido gentilmente acarició el brazo de su mujer.
La mujer, quien le está dando la espalda en ese momento, sigue inmutable en la misma posición, y le dice con algo de molestia en su voz:
"Lo siento mucho cariño, pero mañana por la mañana tengo una cita con mi ginecólogo, y podrás imaginar que quiero mantener la zona fresca, por así decirlo".
El marido rechazado guardó silencio, y lentamente giró en su lado de la cama hasta quedar también dándole la espalda. Intentó conciliar el sueño, pero algo se lo impedía. Hasta que de repente, se incorporó en la cama en un movimiento, quitó las sábanas que cubrían a su esposa, y se inclinó a susurrarle:
Mi hija desapareció hace 15 años – Hoy he salvado a una niña en la UCI que se parecía muchísimo a ella y, en un instante, mi mundo se puso patas arriba
Me casé con mi amor de la infancia en la habitación de su hospital después de que los médicos dijeran que solo le quedaban meses de vida – Justo después de que dijéramos "Acepto", una enfermera susurró: "Él te miente... Mira debajo de su colchón"
"¿Tienes una cita con el dentista también?"