Niño de 5 años con enfermedad terminal muere en brazos de Santa luego de desear no perderse la Navidad

Un hombre que se gana la vida haciendo de Santa Claus cumplió el último deseo de un niño con una enfermedad terminal y éste murió en sus brazos.

Santa Claus, el hombre de la barba blanca y el traje rojo, es conocido por su cercanía con los niños. Él genera alegría, pero hace un tiempo atrás vivió una situación que lo impactó y hasta lo hizo dudar de si seguir o no con su trabajo.

Eric Schmitt-Matzen, de 61 años, de Caryville, en Tennessee, acude a sus citas contento y con una gran sonrisa desde hace nueve años. Lo que más le gusta de su trabajo es ver las caras de emoción de los niños cuando le ven aparecer disfrazado de Santa Claus.

Según reportó Historias.guru, este Santa profesional había recibido la llamada urgente de una enfermera de un hospital local. Ella le explicó que ahí había un niño pequeño que estaba muy mal. Lo más probable era que muriera dentro de poco.

El pequeño estaba preocupado porque pensaba que iba a echar de menos la Navidad cuando partiera. Al conocer la historia, Schmitt-Matzen no se lo pensó dos veces y acudió al centro médico tan rápido como pudo.

El doble de Santa llegó en tan solo 15 minutos al centro médico. Allí se encontró con varios familiares del niño enfermo, entre ellos su madre, que le entregó un juguete de una serie de dibujos animados de la televisión.

Schmitt-Matzen, cuyo aspecto de hombre con barba blanca y de 130 kg de peso lo han hecho un Santa muy popular en Knoxville, fue al hospital y pidió que quien fuera a llorar se saliera de la habitación.

El Santa Claus profesional le entregó un presente que los padres del niño habían preparado para su hijo. Cuenta que tuvo que ayudarle a rasgar el papel pero que el pequeño, de cinco años, sonrió al terminar de desenvolverlo.

Entonces, se tumbó, lo miró fijamente y le dijo: "Me han dicho que voy a morir". Santa le contestó: "¿Me podrías hacer un favor? Cuando llegues al cielo, di que eres el elfo número uno de Santa".

"¿De verdad que soy tu elfo número uno?", me preguntó emocionado. Yo le aseguré que sí. Entonces, me preguntó: "Santa, ¿puedes ayudarme?", relató Schmitt-Matzen.

Cuando abrazó al chico, las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Antes de que pudiera decir cualquier cosa, murió ahí. Después de que la familia del niño se dio cuenta de que había muerto, Santa dijo que salió del hospital y lloró de camino a casa.

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