El cartero entregó una carta sin remitente — Cambió mi vida por completo
Cuando le entregué la carta a mi marido, esperaba que se riera. Que dijera que era una broma de mal gusto. En lugar de eso, su rostro perdió el color. Y en ese silencio, supe que lo que había escrito dentro no era sólo una mentira. Era una verdad que había pasado quince años intentando enterrar.