logo
página principalNoticiasNoticias España
Shutterstock
Shutterstock

Usurpadores ocuparon la casa de una trabajadora de la salud durante el estado de alarma

Guadalupe Campos
27 jun 2020
10:00

Pilar Damián es enfermera. Durante la cuarentena, se quedó en Reus, cerca del centro de salud donde trabaja, y dejó cerrada su casa en Vic. Cuando regresó, había una familia viviendo en ella.

Publicidad

"Cuatro al Día" entrevistó a la sanitaria, una mujer de 62 años que trabaja como enfermera y ha perdido su casa en manos de ocupantes ilegales. Según cuenta, estaba planeando mudarse a Reus, donde se encuentra el centro de salud en el que trabaja.

Pilar y su casa, a la que no puede acceder. | Foto: Mediaset España/Cuatro

Pilar y su casa, a la que no puede acceder. | Foto: Mediaset España/Cuatro

Quería vender su casa en Vic para comprar otra en Reus. Por la cuarentena, alquiló una vivienda cerca de su trabajo. Y dejó la casa bajo llave, con todas sus posesiones dentro.

"Intentaba vender la casa para comprar donde ahora estoy", explicó.

Sin embargo, cuando pudo volver, pasó a contarse entre los sanitarios que recibieron horribles sorpresas al regreso. Su llave ya no servía: la cerradura había sido cambiada. Habló con los vecinos que le confirmaron que un hombre había forzado la puerta y se había mudado dentro, con toda su familia.

Publicidad
Una persona fuerza una puerta con un cortafierros. | Foto: Pixabay

Una persona fuerza una puerta con un cortafierros. | Foto: Pixabay

No se sabe a ciencia cierta cuántas personas hay viviendo en el inmueble, que permanece con las persianas permanentemente bajas y no responde a los llamados de la prensa. Pero los vecinos han visto al menos a dos adultos y varios niños.

"Un día escuchamos ruidos extraños y el señor estaba cambiando la cerradura", contó un vecino a "Cuatro al Día".

Persianas bajas. | Foto: Pixabay

Persianas bajas. | Foto: Pixabay

Publicidad

También afirmó que a la policía el ocupante le dijo que estaban allí hace tres meses, pero que esto no es cierto. "Van a cumplir un mes" allí, sostuvo.

Pilar se muestra cansada y triste. Ha acudido a diversas instancias formales e incluso a una mediación, pero sin resultados. Según contó, el ocupante pidió un servicio de fibra óptica a su nombre para justificar su domicilio, y pese a que tiene dinero para costearse una vivienda y dos coches, ocupa la suya.

Llaves y maqueta de una casa. | Foto: Pixabay

Llaves y maqueta de una casa. | Foto: Pixabay

"A mí ver esto me entristece", afirmó la enfermera, que acudió a los medios para hacerse oír.

Todos los intentos por las vías legales, hasta el momento, han sido en vano. También lo han sido sus gestiones para tratar de averiguar exactamente quiénes son quienes viven en su domicilio, haciendo uso de sus cosas. Ahora, dice, no le queda más que esperar.

Publicidad
Publicidad
Publicaciones similares