Hombre mexicano alberga a 300 perros en su casa para salvarlos del huracán Delta

Alejandra Quintero
20 oct 2020
15:40
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La historia de este hombre es casi una recreación del Arca de Noé. Sin importar los daños al interior de su vivienda, él decidió que salvaría perros y otros animales del huracán Delta.

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A medida que la tormenta se acercaba a la península de Yucatán, México, Ricardo Pimentel decidió pedir ayuda en las redes sociales para comprar alimento suficiente para los animales que tiene en su refugio ‘Tierra animal’.

El cuidador pensaba que, tras el huracán, los alimentos iban a escasear y no podía darse el lujo de permitir que le faltara comida para los cientos de animales que tiene en su albergue.

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El refugio de Pimentel está ubicado a unas 20 millas de Cancún. Él vive allí con su familia y cuida de perros, gatos, conejos, erizos y hasta ovejas.

Al ver la amenaza que representaba la tormenta, no solo pidió ayuda en su publicación sino que decidió resguardar a sus animales dentro de la casa.

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"Las cosas que rompieron se pueden arreglar o volver a comprar, pero lo hermoso es verlos felices, sanos y seguros, sin heridas y con la posibilidad de ser adoptados", dijo.

La labor de trasladar los 300 perros y los demás animales al interior de la vivienda tomó horas. Incluso, alojó a algunos en las habitaciones de sus hijos.

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El huracán Delta llegó, derribó árboles y provocó daños en el suministro de energía. Por eso, no se enteró de que su publicación en las redes se había hecho viral.

Sin embargo, pronto se enteró de la generosidad de la gente, al percatarse de la gran donación en dólares que recibió para 'Tierra Animal'.

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Además, los residentes de la zona se postularon como voluntarios para ayudar a limpiar y reparar los daños producidos en el albergue.

Pimentel asegura que esta es la mayor donación que ha recibido desde que fundó el refugio en 2011. Este era su sueño de infancia y lo logró después de abandonar la universidad para dedicar su tiempo a rescatar perros callejeros.

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En la actualidad, tiene alrededor de 500 animales en un poco más de 4 hectáreas de tierra y cuenta con la ayuda de voluntarios, trabajadores y familiares, entre ellos está su hija Luna, de 20 años, quien estudia para ser veterinaria y continuar el legado de su padre.

Ricardo se siente feliz y agradecido por poder ayudar a los perros que ha rescatado a encontrar familias adoptantes que los cuiden por el resto de su vida. De hecho, cuando está desanimado suele ver fotografías de los caninos que lograron ubicarse en nuevo hogar.

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