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07 de junio de 2021

Esta abuela trabaja como estatua viviente a diario para alimentar a su nieto de dos años (Fotos)

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La que leerás a continuación con AmoMama es la conmovedora y a la vez desgarradora historia de la abuela de Reihan. Una anciana que se las ingenia para mantener a su nieto.

Arie Basuki dice que tiene 60 años, pero en realidad hace tiempo que no lleva la cuenta de los que le ha sumado a su vida. Ella decidió contar los de su nieto.

La abuela de Malasia trabaja como estatua viviente a diario para alimentar al niño de dos años. En las fotos que te mostramos a continuación podrás apreciar lo que la mujer de la tercera edad hace para poder cubrir las necesidades del pequeño.  

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SE HIZO CARGO DE ÉL

Luego de que los padres de Reihan se divorciaran los abandonaron. Desde entonces su abuela se hizo cargo de él. A pesar de vivir en la calle, sabía que no podía dejar solo a su nieto.

Con lo poco que gana atiende al niño. En ocasiones se priva de comer para que el chico se pueda alimentar. El vínculo que tiene con el chiquillo es muy fuerte. Por eso se las ingenió para obtener algo de dinero que sirva para que pueda sobrevivir.

Dicen que el amor de una abuela es único. Y sin duda es así. La anciana está haciendo lo que la madre del niño debía hacer. Se expone al Sol y a los cambios del clima cada vez que se convierte en una estatua viviente.

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La mujer que vive en situación de calle junto al infante se maquilla todo el cuerpo con pintura plateada. Se queda parada e inmóvil en algún punto frecuentado de Malasia. Ella gana lo que los transeúntes le dan como colaboración por su peculiar acción.

UN POCO DE ARROZ

El poco dinero que consigue por su actuación lo usa para comprar algo de arroz. Así se alimentan ella y su nieto, aunque en ocasiones solo alcanza para Reihan.

Para que el niño no pase hambre, ella prefiere no almorzar o cenar. Lo más importante es que el pequeñín de dos años tenga siempre su comida.

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Entre tres y seis dólares diarios gana la anciana. Pero para obtener la mayor cantidad de dinero debe pasar muchas horas de pie e inmóvil. Cuando le dan una moneda se mueve y canta alguna canción.

Eso es lo que hace una y otra vez hasta que llega la noche. De acuerdo a la narración que le brindó al medio malayo Merdeka, lo único que le importa a la anciana es que su nieto tome su leche y tenga sus comidas diarias.

Precisó que los padres de Neikan no han querido saber nada de él, pero eso no le importa a Arie. Desafortunadamente la abuelita está perdiendo cada vez más su energía, pero no desmaya en los cuidados de su preciado ser.

Vale resaltar que antes de la llegada de la pandemia, trabajaba como asistente de limpieza. Pero al quedar sin empleo no tuvo más remedio que salir a la calle con su cuerpo teñido de plateado y hacerse pasar por una estatua.

Conoce la historia de esta otra anciana que teme ser desalojada del lugar donde reside con su nieto. AmoMama te brinda aquí todos los detalles.

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