Historias Inspiradoras

17 de octubre de 2021

Hombre sin hogar ruega a la policía que no se lleve a la niña que encontró en el basurero y que crio por años - Historia del día

Compartir
FacebookTwitterLinkedInEmail

Publicidad

Adán estaba buscando comida en un basurero cuando vio una caja que se movía. En su interior halló a un bebé que decidió criar por su cuenta. La policía se la llevó un día, pero la niña nunca olvidó a su padre.

Luego de perder su trabajo, Adán no podía pagar su hipoteca en Laredo, Texas, así que terminó desamparado. No podía recuperarse, pues al no tener dirección fija, solo conseguía trabajos mal pagados y temporales.

Sobrevivió gracias a los consejos de otros indigentes de la ciudad. Buscaba comida en basureros, y descubrió lo mucho que desperdician los supermercados.

Basurero lleno de alimentos. | Foto: Shutterstock

Publicidad

Adán estaba muy agradecido. Todo ese desperdicio lo mantenía bien alimentado, y podía ahorrar algo del dinero que ganaba cada semana limpiando pisos y reciclando latas.

Una noche, todo cambió. Estaba revisando la basura frente al supermercado y vio una caja mediana moverse. Pensó que era una rata o mapache, pero oyó el llanto de un bebé. Adán abrió la caja y vio a una chiquilla.

No podía tener más de seis meses de edad. Dentro de la caja había una nota que decía su nombre y fecha de nacimiento: Andrea. 15 de enero de 1994. "¿Quién dejaría un bebé en un basurero? ¡Pudo haberse muerto!", cuestionó Adán.

Publicidad

Adán pensó en llevar a la niña a la estación de bomberos. Pero quedaba muy lejos, y hacía frío. Decidió llevarse al bebé a su refugio bajo un puente y mantenerla cálida esa noche.

Por suerte, Adán consiguió un poco de comida para bebés en el basurero, y estaba aún sellada. Esperó que fuese segura para la niña. Al día siguiente ya se había encariñado con la pequeña, y decidió llevarla a la estación al otro día.

Pero al otro día Adán aún no tenía ganas de dejarla en ninguna parte. Cada día le agarraba más cariño, y eventualmente, comenzó a criarla por su cuenta. Otros indigentes lo ayudaban de vez en cuando. Excepto Petra, que no estaba de acuerdo.

Publicidad

Grupo de desamparados bajo puente. | Foto: Shutterstock

"Adán, yo sé que tú quieres a esa bebé, pero este no es lugar para ella. Es tan pequeña. Todavía la pueden adoptar y que la críe una buena familia", dijo Petra.

Publicidad

"¿Eso quiere decir que somos demasiado pobres como para tener hijos?", preguntó Adán molesto.

"Sabes que eso no es lo que te estoy diciendo. Tienes que tener lo básico para criar un bebé. Ella necesita un hogar, comida a diario, poder ir a la escuela. Hasta un orfanato es mejor que esto"; dijo Petra.

"Lo único que necesitas es amor", farfulló Adán.

"Lo siento, pero el amor no es suficiente. Tienes que dejarla ir. Es lo correcto", dijo Petra, y le dio un tiempo para pensar. Pero no pudo hacerlo. Andrea ya era su mundo entero.

Lo hacía sonreír, y le daba motivos para seguir luchando cada día. Y todos los demás que vivían bajo el puente también la querían. Así que Adán se quedó con Andrea, y trató de enseñarle todo lo que sabía.

Publicidad

Hombre adulto y niña pequeña desamparados. | Foto: Shutterstock

Buscó en tiendas de segunda mano y de caridad hasta conseguir libros y juguetes. Cuando Andrea cumplió 5 años, Adán halló un lindo vestido azul y se lo regaló. Ella quedó encantada. "¡Te ves preciosa, Andrea!", le dijo, mientras ella daba vueltas.

Publicidad

Él logró ahorrar algo de dinero y decidió llevarla a un estudio de fotografía para que tuviese un retrato del día de su cumpleaños. La encargada de la tienda insistió en tomarles una foto juntos. Era una hermosa imagen.

"Toma Andrea. Tienes que tener esta foto de nosotros en tu bolso en todo momento", le dijo Adán cuando iban camino a casa.

"¿Por qué?", se preguntó ella.

"Si te pierdes, puedes mostrarle esa foto a un adulto, y te ayudarán a encontrarme", le dijo. Guardó su propia copia de la foto en el bolsillo de su chaqueta.

Años después, la policía hizo una redada bajo el puente. "Todos, por favor, cálmense. No están en problemas. Nos informaron que hay una niña en esta zona, y vinimos a revisar", dijo uno de los oficiales.

Publicidad

Patrullero de policía. | Foto: Shutterstock

Adán entró en pánico y pensó en esconder a Andrea. Pero una oficial de policía llamada Ana la vio parada junto a él. "Aquí está", exclamó la mujer. "Señor, ¿es esa es su hija?".

Publicidad

"Sí, lo es. Ha estado conmigo desde siempre. Por favor, ¡no se la lleve! ¡Es mi hija!", suplicó Adán.

"¿Puedo ver su identificación y certificado de nacimiento?", dijo la oficial llamada Ana.

"Yo no tengo esas cosas", dijo Adán apenado. "Bueno señor, lo siento, pero tiene que venir con nosotros", dijo la oficial. Tomó a Andrea, que comenzó a gritar por su papi. Adán lloró viendo cómo se la llevaban al patrullero.

"Todo va a estar bien, Andrea. Te van a llegar a un lugar especial. Nos volveremos a ver pronto"; le dijo Adán, tratando de reconfortarla.

Los oficiales le hicieron varias preguntas a Adán sobre Andrea. Él explicó cómo la encontró en una caja, y les mostró la nota con su nombre y fecha de nacimiento. "Señor, ¿por qué no la dejó en una estación de bomberos o algo así?", preguntó Ana.

Publicidad

Mujer policía. | Foto: Shutterstock

"Me encariñé de ella. Es mi hija. Andrea Torres. Incluso si no tengo papeles para demostrarlo", dijo Adán.

Publicidad

La oficial lo miró con cierta tristeza, por un momento, pero luego continuó llevándose a la niña. Adán sollozó abiertamente al verlos partir. Petra trató de hacerlo sentir mejor. "Tú tenías razón. Por eso no ofrecí resistencia", le dijo Adán.

Pasaron los años. Adán aún pensaba en Andrea, deseando que una buena familia la hubiese adoptado. Sabía que nunca volvería a verla. O al menos, eso pensaba.

"¡Hola! ¿Alguien conoce a Adán Torres?", preguntó una voz femenina a la comunidad debajo del puente. Adán se puso de pie y dio un paso adelante. Vio a una joven de unos 25 años.

"Soy Adán Torres. ¿Puedo ayudarla, señorita? Este no es un buen lugar para una dama", dijo Adán.

Publicidad

"Yo crecí aquí. ¿Qué tiene de malo, papá?", preguntó la mujer. "¡Soy yo, Andrea!".

Hermosa joven bajo puente. | Foto: Shutterstock

Adán quedó boquiabierto, y corrió a abrazar a Andrea. Lloraron juntos un buen rato, fundidos en un cálido abrazo, como si quisieran recuperar todos los años perdidos.

Publicidad

Andrea le explicó que fue ubicada en un hogar de acogida, y pudo estudiar en la escuela. Cuando se graduó de la universidad quiso buscarlo, pero no sabía por dónde comenzar.

Meses atrás, abrió una vieja caja de recuerdos y vio su foto. Decidió que debía encontrarlo de una vez por todas, y caminó por las calles de la ciudad preguntando a la gente si habían visto a Adán. Foto en mano.

"Estoy tan orgulloso de ti, Andrea. Espero que sepas lo mucho que lamento no haberte llevado a un lugar seguro cuando eras niña. Pudiste haber sido adoptada antes", dijo Adán, cabizbajo.

Publicidad

"Yo ya tengo un padre. No necesito una nueva familia, necesito que tú vengas a vivir conmigo", dijo Andrea. Adán quiso decir que no, pero su hija no iba a aceptar una respuesta negativa.

Tiempo después, Adán y Andrea vivían juntos en el departamento de la chica, quien consiguió un buen trabajo en la ciudad. Y en su tiempo libre, ella y su papá ayudaban a otras personas indigentes a conseguir hogares y trabajos.

Joven ayuda a desamparado. | Foto: Shutterstock

Publicidad

¿Qué podemos aprender de esta historia?

Criar hijos es un privilegio. Si bien Adán tenía todo el amor del mundo en su corazón, no era suficiente. Andrea merecía estudiar y tener un hogar.

El amor siempre gana al final. Andrea pudo olvidarse de su padre tras tantos años, pero su amor volvió a unirlos al final.

Comparte esta historia con tus amigos. Podría alegrarles el día e inspirarlos.

Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

Publicidad