Historias Inspiradoras

16 de octubre de 2021

Marido ve a su esposa con un hombre que tiene la mitad de su edad - Historia del día

Compartir
FacebookTwitterLinkedInEmail

Publicidad

Vi a mi mujer con un hombre de la mitad de su edad en un parque. Esa visión fue devastadora para mí. Pero cuando me enteré de quién era, me quedé perplejo.

Llevo quince años casado con Julia. Y durante todos estos años, ni siquiera sospeché que me ocultara algo. Pero, por desgracia, todo eso cambió un fatídico día.

Vi a Julia de pie en el parque, pero no estaba sola. Un hombre la abrazaba con fuerza. Tenía casi la mitad de su edad. "¿Cómo pudo hacerme esto? ¿Mi amor se estaba desvaneciendo poco a poco? ¿No la hice feliz?" Mi mente estaba llena de pensamientos como estos.

Mujer con un teléfono en las manos. | Foto: Pexels

Publicidad

Al principio, no quería creer que esto estuviera pasando, y ciertamente no quería espiarla. Pero últimamente parecía demasiado sospechosa. Llegaba a casa tarde del trabajo y cuando le preguntaba por qué llegaba tarde, simplemente decía que estaba saturada de trabajo en la oficina y se iba a la cama. 

Al principio, la creí.

Sin embargo, mis pensamientos empezaron a cambiar después de una noche. Ese día, todos esos años de unión y recuerdos agradables, se desvanecieron en un abrir y cerrar de ojos. Yo estaba devastado.

Publicidad

Todo empezó cuando Julia llegó tarde a la casa. Ya no era extraño porque lo hacía siempre, pero la escuché por teléfono. No, no era por el trabajo. Tampoco se trataba de mí. Oí a Julia decir: "Yo también te quiero. Espero que nos veamos más a menudo. Pero tengo miedo de mi marido. No sé cómo reaccionará si se entera de lo tuyo".

"¿Quién era? ¿Era alguien de su oficina? ¿Debo preguntarle a Julia al respecto?" Me pregunté. Pero, lamentablemente, no pude reunir el valor para tomar una decisión.

Tal vez, tenía demasiado miedo de que nuestra relación terminara abruptamente. Así que decidí evitarlo. Pero al día siguiente, ocurrió lo mismo.

Publicidad

Mujer y hombre abrazados. | Foto: Pexels

Volvió a casa tarde y se puso a trabajar en su teléfono. No dejaba de enviar mensajes de texto y sonreír, y yo solo la miraba con decepción y tristeza. "¿Por qué me has hecho esto, Julia?".

Publicidad

Sin embargo, ese día decidí que averiguaría quién era. No podía soportar más a este hombre secreto hablando con mi mujer. Mi paciencia estaba cediendo.

Así que la seguí a su oficina. Para mi sorpresa, en lugar de tomar la ruta hacia su trabajo, condujo hasta un parque. Me senté en el coche, haciendo lo posible por mantener la calma tras el volante.

De repente, vi a un joven acercarse a Julia y abrazarla. Permanecieron en esa posición durante un rato antes de dirigirse a un banco y tomar asiento.

Entonces el sujeto le dio una caja a Julia. Noté que los ojos de Julia se llenaban de lágrimas. "¿Pensaba pedirle matrimonio? ¿Había un anillo dentro de la caja?", me pregunté.

Publicidad

No pude controlar mis emociones en ese momento. Salí del coche enfadado y me dirigí directamente al joven. "¡Cómo te atreves a tocar a mi mujer, imbécil!", grité a todo pulmón, arrebatándole el cuello de la camisa.

Hombre con el puño levantado. | Foto: Pixabay

Publicidad

El hombre me miró, perplejo, como si fuera inocente y yo le estuviera acosando deliberadamente. Eso me enfureció aún más. Apreté el puño y le di un puñetazo en la cara. "¡Eso es exactamente lo que te mereces!", grité.

En ese momento, Julia intervino. "Cálmate, Juan. Estás en un lugar público. Tienes que comportarte!",dijo para apaciguar mi ira.

"¿Calmarme? ¿Hablas en serio? ¿Por qué demonios me engañas entonces? ¿También con un hombre de la mitad de tu edad?". La miré ferozmente.

Publicidad

"No te estoy engañando, Juan", dijo con su voz suave. Pero esa voz ya no me parecía amable. Era una tramposa tratando de encubrir sus sucios secretos, pensé para mí.

"¡No te atrevas a mentirme, Julia! Llevo unos días observándote. Te escuché por teléfono diciendo: 'Te amo'. Era él, ¿no?", dije.

Los ojos de Julia se llenaron de lágrimas. "¡Oh, Juan, no puedo creerlo! Llevamos quince años casados. ¿Cómo puedes pensar así?", me miró inocentemente.

Caja de regalo. | Foto: Pexels

Publicidad

Pero esta vez, no iba a caer en su inocencia. Agarré su mano con fuerza y la miré directamente a los ojos. "Entonces, ¿por qué estás aquí en vez de en tu oficina? ¿Puedes explicarlo?", le pregunté.

Me miró con lástima y me entregó el regalo que el chico le había dado. "¿Qué es esto ahora?", dije furioso.

"Creo que con esto se acabarán tus dudas, Juan", respondió ella.

Traté de calmarme y abrí la caja. Contenía un anillo, como había previsto, pero no era un anillo de compromiso o de pedida de mano. Parecía un anillo antiguo con óxido y polvo. Debajo había un sobre. Tenía una carta dentro.

Publicidad

Abrí la carta y empecé a leer. Fue entonces cuando supe que había cometido un error. El hombre era el hijo de la mejor amiga de Julia.

A Clara le diagnosticaron cáncer cuando Diego tenía solo cinco años, y ella quería que Julia cuidara de su hijo. Pero mi esposa ni siquiera conocía el último deseo de su amiga.

Joven viendo por la ventana. | Foto: Pixabay

Publicidad

Durante todo este tiempo, Diego estuvo estudiando en el extranjero, y hacía poco que había regresado a su ciudad natal.

Le envió un mensaje a Julia sobre el último deseo de Clara hacía unos días. Desde entonces, se habían estado viendo.

Mi esposa lo visitaba a menudo después del trabajo y le preparaba la cena, lo que explicaba que llegara tarde a casa. Ella quería contarme todo y pensaba hacerlo pronto, pero yo creé todo este lío antes de eso.

Finalmente me di cuenta de que me había equivocado al dudar de mi mujer. La abracé a ella y a Diego. Les pedí disculpas a los dos, y no lo vas a creer, pero Julia y yo adoptamos a Diego. Ahora es nuestro hijo legalmente.

Publicidad

¿Qué podemos aprender de esta historia?

No debemos sacar conclusiones precipitadas: Juan dudó de Julia cuando la vio con un hombre joven en el parque. Ni siquiera se molestó en aclarar sus dudas y la acusó de ser infiel.

La confianza es la base de toda relación: Si Juan hubiera confiado en Julia, no habría montado una escena en el parque, humillando a Diego y ella.

Comparte esta historia con tus amigos. Puede que les alegre el día y les inspire buenas acciones.

Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

Publicidad