Historias Inspiradoras

26 de noviembre de 2021

Pobre hombre sin hogar aparece en boda lujosa para ver a la novia que lo traicionó hace años - Historia del día

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Un pobre vagabundo decide hacer acto de presencia en la boda de la mujer que lo traicionó algunos años atrás: “Ella no es quien crees que es”.

“¡Estás despedido tonto!” Al grito le siguieron dos rápidas bofetadas que dejaron al pobre camarero sujetándose la mejilla y mirando boquiabierto a la mujer que tenía delante. Segundos antes había derramado té helado sobre Samanta Juárez, al tropezarse accidentalmente con ella. 

“¿Qué estás esperando? ¡Fuera de aquí! ¡No puedo permitir que un patán como tú ayude en mi boda! ¡Vas a andar derramando bebidas sobre mis invitados, y arruinando sus ropas exóticas!”

Una pareja celebra su boda. | Foto: Shutterstock

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Samanta, a quien sus amigos llamaban Sam, hizo una pausa en su agresivo discurso para limpiar las pocas gotas de té helado que le habían salpicado. Ella había sido lo suficientemente inteligente como para empujar la bandeja, así que todo se derramó sobre el camarero, al que luego despidió. 

“Sabes Sam, podrías haberte salido de su camino”, dijo una voz detrás de ella.

Era su futuro esposo, Cornelio Barca, el magnate de los negocios número uno en el área de los tres estados. Era muy rico, pero también había estado muy solo antes de conocer a Sam.

Su primer encuentro tuvo lugar durante un evento privado de cata de vinos organizado por un famoso conocedor. Cornelio había sido invitado especialmente, pero Sam estaba allí porque su amiga, que estaba en el comité organizador, había movido algunos hilos.

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Cuando Cornelio la vio, sintió esa sensación de calor que todo hombre de la especie humana tiene cuando ve a una dama que podría convertirse en su compañera. La miró desde la distancia durante el evento y luego se acercó a ella. 

“Advierto que el clima no es el único responsable del calor que hace hoy”, dijo para romper el hielo, y así fue como empezaron las cosas entre ellos.

Siete meses después, Cornelio hizo la gran pregunta, a lo que ella dijo que sí, después de hacerle prometer que la dejaría planear la boda, por lo que tenía toda la autoridad para despedir a alguien que consideraba incompetente.

Una mujer y un hombre conversan en un bar. | Foto: Pexels

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“No puedo tener mediocridad en nuestra boda, bebé”, respondió ella. Su voz, que había sido áspera antes, se suavizó de inmediato.

“Está bien”, dijo Cornelio mientras la abrazaba por detrás. “Solo sé un poco más indulgente con ellos, ¿de acuerdo? Eso es todo lo que pido”.

“Cualquier cosa para ti bebé”, dijo con una sonrisa, aunque no lo decía en serio.

El día de su boda, Samanta era como una estrella de cine. Todo iba perfectamente bien; la banda en vivo que contrató estaba haciendo maravillas con sus instrumentos, las flores que ordenó quedaron espectaculares y también las otras decoraciones exóticas.

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No había tantos invitados; se imprimieron exactamente 50 tarjetas de invitación, y todas fueron para los amigos más cercanos de la pareja. 

Cornelio hubiera querido que una multitud lo presenciara finalmente diciendo que sí, pero Sam logró convencerlo de lo contrario.

“Menos es siempre más bebé”, le había dicho.

La ceremonia de la boda se desarrolló sin problemas hasta que llegó el momento de que la pareja debía intercambiar votos. Como es costumbre, el sacerdote que oficiaba la ceremonia preguntó si alguno de los presentes estaba en contra de la unión.

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Una pareja celebra su matrimonio. | Foto: Pixabay

Nadie esperaba que alguien hablara, y mucho menos Cornelio y Sam, que estaban tan ensimismados el uno en el otro que no escucharon los murmullos de los invitados.

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De repente, un hombre de unos 30 años apareció en la fiesta. Estaba vestido con ropa andrajosa y su apariencia reflejaba desnutrición. Su ropa llena de barro resaltaba en la ceremonia de lujo, y los invitados se sintieron ofendidos.

“¿Quién es ese?”, preguntó un hombre.

“¿Quién dejó entrar a un vagabundo?”, quiso saber otra mujer.

A medida que el hombre se acercaba a la pareja, los ojos de la novia se agrandaron e inmediatamente comenzó a gritar llamando a seguridad. El novio notó su reacción y se preocupó al instante.

“¿Conoces a este hombre?”, le preguntó.

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“No, por supuesto que no”, dijo. “Pero parece un sinvergüenza, te aconsejaría que no creas una palabra que salga de su boca”.

El hombre los alcanzó justo cuando los de seguridad lo agarraron y comenzaron a arrastrarlo. “¡Esa mujer!”, gritó mientras luchaba. “¡Ella no es quien piensas que es!”

Un mendigo mira con tristeza. | Foto: Pexels

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“Suéltenlo”, dijo Cornelio a los guardias. “Deberían haber hecho un mejor trabajo para evitar que llegara hasta aquí en primer lugar. No obstante ahora que está, lo escucharemos”.

Luego de decir eso, el hombre fue liberado y comenzó a narrar su historia. Su nombre era Julián, y había sido un rico magnate en otro tiempo.

“El amor era todo lo que me faltaba”, dijo. “Entonces la conocí”.

“¡No le creas!”, gritó Sam.

“¡Cállate Sam!”, exclamó Cornelio, logrando el efecto deseado.

“¿Sam? ¿Así te haces llamar ahora?”, preguntó. Luego se rio entre dientes. “Cuando la conocí, ella era Linda”.

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Julián reveló que se enamoró de Linda, pero ella había tenido un motivo oculto todo el tiempo. Finalmente, consiguió que le firmara más del 50% de las acciones de su empresa y luego lo echó, tras sobornar a otros accionistas para que lo despidieran como director ejecutivo de su propia empresa.

Después de eso, ella se divorció de él y lo echó de su casa. Siguió regresando allí hasta que un día, se enteró de que la había vendido, y eso fue lo último que supo de ella. Se enteró de la boda por pura casualidad y juró que se aseguraría de que ningún otro hombre fuera víctima de ella.

Mujer joven con expresión de desesperación en su rostro. | Foto: Pexels

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“¿Es esto cierto?”, le preguntó Cornelio.

“¡Te merecías todo lo que ocurrió!”, le gritó Sam a Julián. “Solo quería ganar dinero y de eso se trataba”. A Cornelio, le dijo; “Cariño, te amo de verdad, todo fue amor desde el principio”.

Pero todo estaba perdido; Cornelio había decidido terminar con ella. “Esta boda está cancelada”, dijo, y se fue con Julián.

Lejos de la gente, Cornelio agradeció a Julián por revelarle cosas antes de que fuera demasiado tarde. También se sintió mal por él, y le pidió que lo visitara en su oficina en una fecha posterior.

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Cuando se volvieron a encontrar, Cornelio le dio al hombre un trabajo en agradecimiento, y también lo instaló en un bonito apartamento con los gastos de la empresa. Fue difícil para Julián adaptarse, sin embargo, finalmente lo logró.

Samanta fue rechazada por todos los amigos ricos que había hecho, y eventualmente perdió las acciones en la empresa que robó. Terminó sola y pobre, justo donde comenzó.

Hombre joven sentado en el comedor con gran preocupación. | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Todo lo que haces se te regresa. Samanta sacó a Julián su dinero para escapar de la pobreza. Tuvo éxito hasta que el karma la venció. Lo perdió todo después de que saberse la verdad el día de su boda.

Suceden cosas malas, especialmente cuando la gente buena no hace nada. Cornelio se salvó porque Julián decidió exponer a Samanta como estafadora. Pudo haber intentado chantajearla, pero no lo hizo y, al final, fue recompensado por tomar la decisión correcta.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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