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Un niño con una muñeca | Foto: Shutterstock
Un niño con una muñeca | Foto: Shutterstock

Empleado echa de tienda a niño pobre que quiere comprar una muñeca para su madre enferma - Historia del día

Diego Rivera Diaz
Por Diego Rivera Diaz
29 nov 2021
03:45

Un empleado de una tienda echó a un niño en harapos de su tienda. Posteriormente, el hombre se arrepintió de su decisión al seguir al chico y escuchar la historia de por qué quería comprar una muñeca.

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El pequeño Juan entró en una juguetería y eligió una muñeca. Solo tenía cinco años y no tenía idea de dónde buscar el precio, por lo que se quedó mirando la muñeca durante mucho tiempo, dándole vueltas repetidamente.

Cuando no pudo encontrar el precio, se acercó a Carlos, el encargado de la tienda, y le preguntó. "¡Son $25, niño!", respondió Carlos. "¿Tienes el dinero en efectivo contigo?".

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Shutterstock

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Shutterstock

"¡Por supuesto!", respondió Juan con confianza mientras sacaba algunas monedas y un billete de un dólar de su bolsillo.

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Carlos se rio. "¿Estás bromeando, niño? ¡No llegas ni a 2 dólares! Ahora vete, no tengo todo el día".

"¡No, espera! ¿Hay otra muñeca que pueda comprar con el dinero que tengo?", preguntó Juan con curiosidad. "He estado ahorrando este dinero durante mucho tiempo, y si compro una muñeca, TODO estará bien".

"Mira, chico, no me hagas perder tiempo", declaró Carlos enfáticamente. "Esa es nuestra muñeca más barata. Si no tienes el dinero, vete y ya. ¡Estás espantando a mis clientes!"

"Pero, por favor, necesito comprar la muñeca. Es…". Antes de que pudiera seguir, Carlos le agarró la mano y lo sacó de la tienda. El niño, con los ojos llorosos, suplicó de nuevo, pero el encargado le cerró la puerta en las narices.

Pero cuando Carlos reorganizó las muñecas en el estante, volvió a pensar en el pequeño. "Espera, ¿por qué un niño querría tanto una muñeca? ¿Y qué quiso decir con que todo estaría bien si la compraba?".

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Salió corriendo para averiguar por qué el niño estaba tan ansioso por conseguir la muñeca y luego lo vio conversando con un policía. Se escondió detrás de una pared y escuchó mientras Juan lloraba y le contaba al policía sobre su madre enferma.

"¿Cómo te llamas, jovencito, y por qué lloras?", preguntó el oficial Bolsón a Juan.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Shutterstock

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Shutterstock

"Me llamo Juan", dijo el niño entre sollozos. "Quería comprar una muñeca para mi hermana. Pero no tengo suficiente dinero para pagarla".

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El oficial Bolsón sacó un pañuelo de su bolsillo y lo usó para secar las lágrimas del niño. "Vaya, qué lindo. Eso quiere decir que eres un estupendo hermano, Juan. Y los niños buenos como tú no deberían llorar".

"No importa que no puedas comprar la muñeca para tu hermana. Estoy seguro de que ella te va a seguir queriendo por ser tan dulce y haberlo intentado", agregó el policía.

"¡No, no lo hará!", dijo Juan con firmeza.

"¿Por qué no?", preguntó el oficial Bolsón.

"Porque está en el cielo. Se fue al cielo hace dos años. A ella le encantaban las muñecas, por eso quería comprarle una y enviársela al cielo, para que juegue con ella", dijo el pequeño.

"Mi mamá está en el hospital y los médicos dijeron que pronto irá al cielo. Entonces, quiero decirle que se lleve la muñeca para que mi hermana pueda tenerla allá", agregó Juan.

Los ojos del oficial Bolsón se colmaron de lágrimas, y desvió la mirada para que el chico no lo viera llorar. Carlos, que había escuchado todo, rompió en llanto y corrió de vuelta a su tienda. Momentos después, corría hacia Juan, muñeca en mano.

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Tienda de juguetes. | Foto: Unsplash

Tienda de juguetes. | Foto: Unsplash

"¡Gracias a Dios que todavía estás aquí! ¡Lo siento, hijo! Estaba arreglando las muñecas en el estante cuando me di cuenta de que te había puesto el precio equivocado. La muñeca está en oferta, el día de hoy cuesta 1 dólar", dijo, con la voz entrecortada.

Juan saltó de alegría. "¿En serio? ¿Entonces, puedo comprar la muñeca?", preguntó sonriente.

"¡Sí, sí puedes! Ven conmigo", dijo el Carlos. Tomó a Juan de la mano y se dirigió a la tienda. "Por favor, empaque bien esta muñeca para nuestro pequeño cliente. Es un regalo especial", dijo a su empleado.

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El cajero vio la etiqueta del precio de la muñeca y luego la pila de monedas pegajosas y el billete de un dólar en la mano de Juan. "Jefe, ¿está seguro de que puede pagarla?", preguntó a Carlos.

"Por supuesto que puede. ¡El chiquillo ahorró su dinero! ¿Verdad que sí, Juan?", dijo el dueño de la tienda al chico, mientras deslizaba silenciosamente un billete de 50 dólares hacia el empleado.

Con una gran sonrisa, Juan le entregó el dinero que tenía. El empleado tomó su dinero, le dio el vuelto a Carlos discretamente, y envolvió la muñeca en papel de regalo. Finalmente, le sonrió a Juan y le dijo: "¡Que tenga un buen día! Y, ¡vuelva pronto!".

Juan le dio las gracias a Caros y al cajero, y salió de la tienda muy feliz, con el hermoso regalo entre sus brazos. El oficial Bolsón se acercó y le preguntó si podía acompañarlo a casa.

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El chico le dijo que no hacía falta, pues vivía a la vuelta de la esquina y podía ir solo. Mientras Juan se alejaba, Carlos lloró suavemente, preguntándose por qué la vida tenía que ser tan cruel con un niño tan inocente.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Shutterstock

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Shutterstock

¿Qué podemos aprender de esta historia?

  • Las personas no deben ser juzgadas por su apariencia. Como Juan estaba vestido con harapos, Carlos lo miró con desprecio y lo echó de la tienda.
  • Aprende a ser amable, incluso con los extraños. Los simples actos de bondad del oficial Bolsón y Carlos hicieron muy feliz a Juan en un momento muy oscuro, y eso no tiene precio.
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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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