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Hombre abandona a esposa con trillizos recién nacidos: años después se encuentran accidentalmente - Historia del día

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Un hombre no quería la responsabilidad de criar trillizos, así que abandonó a su pareja e hijos tras su nacimiento al salir del hospital. Años después, se reencuentran en circunstancias muy distintas.

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Allison y su esposo Antonio habían estado juntos durante tres años cuando ella descubrió que estaba embarazada. La pareja estaba extasiada, aceptando el hecho de que estaban a punto de ser una familia de tres.

El hombre apoyó mucho a su pareja durante su embarazo. La acompañaba a las visitas al médico y cuando se hacía las ecografías.

Bebés trillizos parados dentro de una cuna. | Foto: Shutterstock

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Un día, mientras realizaban su revisión de rutina, la doctora encargada les explicó que el bebé estaba bien. “¡Es grande y fuerte! Su bebé está muy saludable”, les dijo.

Ante eso, Antonio no pudo evitar sentirse feliz. “¡Ese pequeño va a ser mi heredero! No puedo esperar para llevarlo a emocionantes aventuras. Va a ser mi mini yo”, dijo.

Allison estaba contenta de que su esposo compartiera la misma emoción que ella tenía cuando se trataba de su bebé. Ambos prepararon juntos la habitación infantil, eligiendo los muebles y la ropa que necesitaba el bebé.

A las 28 semanas, la mujer llevó a cabo un baby shower con algunas de sus amigas más cercanas. Mientras disfrutaban de una hermosa fiesta de té por la tarde, intercambiando historias y regalos, de repente comenzó a sentir contracciones.

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“¡Ay!”, dijo de repente, agarrándose el estómago. Sintió fuertes dolores punzantes en el vientre.

“¿Qué pasa? ¿Estás bien?”, preguntaron sus amigas, corriendo a su lado.

“Estoy teniendo contracciones horribles. Creo que necesito ir rápido al hospital. ¿Me pueden llevar?”, dijo Allison con dificultad. Tenía un dolor inmenso y las contracciones se hacían más frecuentes.

“Por supuesto. Llamaré a Antonio para que vaya también”, dijo su amiga Maira mientras ayudaba a caminar a Allison.

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Una mujer mostrando su panza de embarazada. | Foto: Pexels

Cuando llegaron al centro médico y logró verse con su obstetra, esta confirmó que estaba en pleno trabajo de parto. No mucho después de la llegada de Antonio, ella la futura madre comenzó a dar a luz.

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Cuando nació el bebé, todos, incluida la doctora, se sorprendieron de que fuera una niña. “¡Es una bebita!”, exclamó la obstetra.

“¿Qué? ¿Cómo es eso posible? Hemos estado viendo a un niño en el ultrasonido”, dijo Antonio, todavía tomando la mano de Allison, quien sentía mucho dolor.

“Esperen, ¡veo otra cabeza! Está dando a luz a otro bebé”, dijo la especialista, indicándole a la madre que pujara un poco más. Allison gritó de dolor hasta que escuchó el llanto de otro bebé.

“Es un niño”, agregó la médica, mostrando a los padres que otro bebé sano había nacido.

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Antes de que la madre pudiera decir algo, dejó escapar otro grito. Otro bebé estaba saliendo rápidamente.

Antonio estaba atónito. Esperaba dar la bienvenida a un heredero. Pero ahora tenía tres hijos que tendría que cuidar.

En ese momento, llevaron a Allison a la sala de recuperación mientras los recién nacidos permanecían en la unidad de cuidados intensivos neonatales. Como nacieron a las 28 semanas, los trillizos necesitaban quedarse allí algún tiempo antes de poder irse a casa.

Una mujer que acaba de dar a luz y una doctora cargando al bebé recién nacido. | Foto: Pexels

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Mientras tanto, Antonio se quedó solo con sus pensamientos. Visitó a la doctora de Allison y la interrogó sobre lo que había sucedido. “¿Cómo ocurrió esto? ¿Cómo no nos enteramos de antemano que mi esposa estaba embarazada de trillizos?”, preguntó.

“Bueno, el ultrasonido a veces no puede ver todo a la vez, especialmente si el feto es demasiado pequeño. También pueden esconderse detrás del otro, lo que dificulta verlos. Tú y Allison tienen suerte. Su situación no es muy común”, explicó la obstetra.

En lugar de estar complacido, Antonio estaba decepcionado. No estaba emocionado por tener que criar a tres hijos al mismo tiempo.

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Mientras Allison y los niños estaban en el hospital, él se quedó en casa. “Llámame cuando estés lista para irte a casa”, le dijo a su esposa antes de irse.

“¿Está todo bien?”, le preguntó Allison a su esposo. Este se encogió de hombros y refunfuñó. Tan pronto como llegaron a casa, el hombre preguntó si los niños necesitaban algo.

La mujer sonrió, pensando que por fin estaba aceptando a los trillizos. “Los niños se quedaron sin pañales en el hospital. ¿Podrías ir a comprar?”, preguntó ella.

Antonio asintió. “Por supuesto. Volveré pronto”, dijo antes de salir de la casa.

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Mientras esperaba, Allison cuidaba con entusiasmo a los tres niños. Estaba en una habitación separada en el hospital, así que esta era la primera vez que los cuidaba sola.

Una doctora utilizando gafas protectoras y mascarilla. | Foto: Pexels

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“Hola, mis niños hermosos”, dijo mientras dejaba a cada uno de ellos en la cuna. “Papá fue a comprarles más pañales, así que aguanten un poco, ¿de acuerdo?”, dijo, hablando con sus hijos.

Después de lograr que los niños se durmieran, Allison decidió preparar la cena. No estaba segura de cuánto tiempo dormirían, así que decidió preparar una receta rápida de macarrones con queso para cuando llegara Antonio.

Sin embargo, pasaron las horas y su esposo todavía no llegaba a casa. Los trillizos lloraban todos a la vez, y ella no podía cargarlos al mismo tiempo.

Allison intentó llamar al teléfono de Antonio, pero la llamada iba directo al buzón de voz. “Oye, ¿dónde estás? ¿Está todo bien? Me estoy preocupando. Llámame”, dijo en un mensaje de voz.

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Después de otra hora, la mujer trató de llamarlo nuevamente. Esta vez, su teléfono estaba apagado. Ella procedió a llamar al 911, con la esperanza de obtener respuestas.

“Solo quería saber si este número está activo. Mi esposo no ha llegado a casa y tengo miedo de que haya tenido un accidente”, dijo.

Después de que le facilitó al oficial el número de Antonio, pudieron rastrearlo. “Lo siento, señora, pero la línea está activa. Él no tuvo un accidente y su esposo está conduciendo en la autopista interestatal”.

“¿Por qué?”, sollozó la mujer mientras sus bebés también lloraban. “¿Qué hice para merecer esto?”.

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Una mujer y un hombre dentro de un vehículo. | Foto: Pexels

Se había quedado sola con trillizos recién nacidos sin ninguna ayuda. Estaba abrumada, angustiada y asustada. Ella procedió a llamar a su madre y le contó todo lo que estaba pasando.

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“Mamá”, lloró. “Antonio me dejó sola con los trillizos. No me devuelve las llamadas y ha pasado horas fuera de casa. No sé qué hacer. Nos abandonó. Los bebés están llorando y no produzco suficiente leche para todos. ¿Cómo voy a superar esto?”, dijo, entrando en pánico.

“Cariño. Tranquilízate, ¿de acuerdo? Bebe un vaso de agua y tómate un tiempo antes de cargar a los niños. Tu hermana y yo vamos para allá. No llores más. Danos treinta minutos”, respondió su madre, Anita.

Después de colgar la llamada, su mamá llamó a la hermana de Allison, Andrea. Luego empacaron sus cosas antes de conducir a la casa de su hija.

Cuando llegaron, Allison estaba alimentando a dos de sus hijos, y uno de ellos se había quedado profundamente dormido. Cuando la mujer vio a su madre y a su hermana, comenzó a llorar de nuevo.

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“¿Qué haría sin ustedes?”, dijo. “No puedo creer que Antonio me haya dejado. ¡Así como así! Sin explicaciones, sin avisos. Simplemente desapareció”, lloró Allison.

“Él no vale ni tu tiempo ni tus lágrimas, cariño. Tienes tres hermosos hijos que cuidar. No tienes que hacerlo sola. Nos tienes a nosotras, ¿de acuerdo? Olvídate de ese idiota”, respondió su madre. besando a Allison en la frente.

Una mujer sosteniendo a un bebé recién nacido en brazos. | Foto: Pexels

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Antes de finalmente olvidarse de Antonio, Allison decidió visitar a sus suegros para ver si habían tenido noticias de él. En lugar de ser agradable, la madre del hombre la saludó con severa frialdad.

“Hola, suegra querida”, la saludó como siempre lo había hecho en el pasado. “¿Ha tenido noticias de Antonio? No ha vuelto a casa en dos días”, explicó Allison.

María, la mamá del hombre, se cruzó de brazos y se apoyó en la puerta. “No, no he visto a mi hijo, e incluso cuando sepa dónde está, no te diré dónde”.

“¿Qué pasó? Todos estuvimos bien durante mi embarazo. Estaba muy emocionada. ¿Qué cambió?”, preguntó Allison, sintiéndose deprimida una vez más.

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“Tú y mi hijo se casaron demasiado jóvenes. Yo estaba en contra al principio, pero Antonio fue tan persistente que no pude hacer nada al respecto”.

“Ahora lo estás presionando con la responsabilidad de tener que cuidar a TRES niños. Ese pobre muchacho se va a romper la espalda trabajando para alimentarlos a todos”, dijo.

Allison estaba sorprendida y herida, y no pudo evitar responder. “El propósito de casarse es formar una familia. Antonio sabía en qué se estaba metiendo y estaba muy emocionado de ser padre”.

“Criar a tres hijos no es fácil, pero no los iba a criar solo. Yo también tengo un trabajo y gano dinero. Todo lo que haríamos sería en equipo”, explicó.

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Una mujer afligida con su rosrto lleno de lágrimas. | Foto: Pexels

“Eso es lo que dicen todas, pero vamos, seamos realistas. La parte de la responsabilidad financiera recae en el padre. Mi hijo es demasiado joven para mantener a tres niños a la vez. ¿Qué sucederá cuando todos los niños comiencen a ir a la escuela?”.

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“Va a ser una pesadilla para él. Un consejo, simplemente da a los niños en adopción”, dijo María, con los brazos aún cruzados sobre el pecho.

“No puedo creer que esté diciendo eso sobre su propia familia”, contestó Allison de inmediato. “Está claro que ustedes no quieren tener nada que ver con mis hijos”.

“Pues ahora también lo dejo claro: que su hijo y usted se olviden de la existencia de mis niños. No quiero que ellos tengan nada que ver con ustedes”, agregó la madre furiosa antes de irse.

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Allison lloró mientras caminaba de regreso a su auto. Sin embargo, después de un último llanto, sentada en el asiento del conductor, se dijo a sí misma que sería la última vez que lloraría por personas que no merecen sus lágrimas.

Además, no tenía tiempo para enfurruñarse, pues ahora tenía que criar a tres hermosos niños sola.

Miró a sus trillizos sentados pacíficamente en sus asientos de auto y dijo: “Podemos vivir felices sin él. No se preocupen, mis nenes. ¡Mami se encargará de todo!”.

La mujer crio a sus tres hijos con la ayuda de su madre y su hermana, que vivían cerca. Ellas la ayudaban cocinando, cuidando a los niños y realizando otras tareas domésticas.

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Un bebé recién nacido dentro de su cochecito mientras una mujer toca su naríz. | Foto: Pexels

Gracias a su colaboración, Allison pudo construir una carrera profesional exitosa. Como estaba estudiando leyes antes de casarse, trabajó duro para aprobar los exámenes que le faltaban para graduarse.

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Finalmente se convirtió en abogada. Trabajó en un importante bufete y manejó su propio equipo de asociados. Para ese entonces, sus tres hijos ya estaban en la escuela primaria, estudiando a solo una cuadra de donde ella trabajaba.

Un día, un hombre se presentó a una entrevista para convertirse en asociado de su equipo. Cuando ella levantó la vista de su escritorio, se sorprendió al ver que era Antonio.

“¡Allison, qué sorpresa!”, dijo, atónito. “¿Qué estás haciendo aquí?”, le preguntó a ella.

“Bueno, dirijo el equipo al que intentas postularte. ¿Te sorprende?”, preguntó la mujer.

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“Es que... me parece increíble que hayas podido lograr tanto durante estos años. ¿Cuánto tiempo ha pasado?”, dijo el hombre, todavía sorprendido de tener a su expareja frente a él.

“Han pasado ocho años. Y sí, fue todo un proceso criar a tres hijos mientras me esforzaba para obtener mi título de abogada. Pero no estoy aquí para hablar de eso”, dijo Allison, que seguía trabajando en el papeleo mientras Antonio se sentaba frente a ella.

“Vaya. He estado tratando de conseguir un trabajo en esta empresa desde hace tiempo. Ya que mencionaste que no hablarías de lo nuestro aquí, deberíamos cenar y discutir las cosas”, sugirió Antonio.

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Una mujer con rostro serio y los brazos cruzados vistiendo ropa ejecutiva en una oficina. | Foto: Pexels

Allison no era tonta. Sabía que él quería usarla para conseguir un trabajo en la empresa. Ella sacudió su cabeza negando. “No hace falta. Mira. Tu currículum es impecable, pero no puedo contratarte”, dijo.

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“¿Qué? ¿Por qué? ¿Todavía estás enojada después de todos estos años?”, dijo el hombre, mostrando su verdadero yo.

Allison suspiró. “No has cambiado nada. No puedo contratarte porque en este bufete nos fijamos más en el carácter que en las credenciales. No necesito a una persona irresponsable en mi equipo”, aclaró Allison.

“¿Cómo estás tan segura de que sigo siendo irresponsable? Tal vez he cambiado”, insinuó.

“Tuviste ocho años para averiguar cómo estaban tus hijos. ¿Lo hiciste? ¡No! También te envié los papeles de divorcio, pero te negaste a firmar. Tuve que presentar un caso de abandono para ponerle fin al asunto.

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“¿Cómo puedes decir que has cambiado después de todo eso?”, respondió Allison. “Por favor, no perdamos el tiempo. Creo que es mejor que te vayas ya mismo”, dijo.

Allison y Antonio aprendieron sus propias lecciones de la manera más difícil. Sin embargo, la mujer se dio cuenta de que Dios no comete errores en la vida. Él no saca a alguien de tu vida sin razón. Él elimina a las personas de tu vida porque sabe que mereces algo mejor.

Una mujer sentada frente a un escritorio mientras revisa unos papeles de divorcio. | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Pasar por dificultades nos hace más duros, más fuertes y más resilientes. En lugar de ceder y enfurruñarse por su desgracia, Allison decidió trabajar duro y superarse para criar a sus hijos.

Siempre habrá personas dispuestas a ayudarnos. Allison pensó que tendría que criar sola a sus tres hijos, pero su madre y su hermana se aseguraron de ayudarla en cada paso del camino.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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