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Hombre encuentra vieja foto de sus hijastros gemelos con otro niño que es idéntico a ellos - Historia del día

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Un hombre se sorprende al descubrir que hay muchas cosas que no sabe sobre el pasado de su esposa y las terribles decisiones que tuvo que tomar.

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Cuando Mary Sánchez conoció a su segundo marido, Sergio Duarte, era una madre soltera que se esforzaba para criar a sus gemelos.

Ella y Sergio se conocieron en una fila en un supermercado. Mary estaba delante del hombre, luchando por controlar a los niños que estaban ocupados tratando de sacar las compras del carrito.

Carrito de supermercado. | Foto: Unsplash

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Sergio observó riendo durante un rato. Luego intervino para distraer a los niños y darle a Mary la oportunidad de pagar los artículos que necesitaba antes de que desaparecieran.

Entonces vio a Mary sonrojarse de vergüenza, sus ojos se llenaron de lágrimas cuando su tarjeta fue rechazada. Como un caballero de brillante armadura, Sergio intervino y salvó el día.

La dulce sonrisa que le dedicó la mujer ganó su corazón y, poco tiempo después, le pidió que fuera su esposa. Eso había sido hace cuatro años, y no había tenido motivos para arrepentirse de su decisión, hasta ahora.

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Sergio era un hombre adinerado y había podido dar lo mejor a Mary y a sus dos hijos: Daniel y Danilo. El hombre había llegado a amar rápidamente a los niños y a considerarlos como propios.

Su pequeña familia había prosperado y Mary había florecido, pero a veces el hombre veía una sombra de tristeza en los ojos de su esposa. Cada vez que él le preguntaba al respecto, ella solo sonreía y decía que no era “nada”.

Recientemente, las miradas lejanas se habían vuelto más frecuentes y ella comenzó a llegar tarde a casa del trabajo. Luego, Sergio comenzó a notar que se extraían grandes sumas de dinero de sus cuentas conjuntas.

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Dos niños sentados frente a una mesa mientras su madre lava un plato detrás de ellos. | Foto: Pexels

Nunca cuestionó los gastos de Mary, pero ella siempre discutía sus compras con él. ¿Para qué estaba usando el dinero? ¿Adónde iba?

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Una semana antes, Sergio se había aparecido en el lugar de trabajo de su esposa para almorzar con ella. Allí descubrió que Mary se había tomado el día libre.

Una amarga sospecha comenzó a rondar la mente del hombre. ¿Ella le estaba siendo infiel? Definitivamente estaba escondiendo algo porque cuando él le había preguntado sobre el día libre, ella había dado respuestas vagas.

Eso se estaba convirtiendo en una obsesión para Sergio. Tenía que saber adónde iba Mary, qué hacía, qué escondía. Un sábado por la tarde, mientras ella llevaba a los niños al cine, él registró su habitación.

Nunca se había imaginado a sí mismo haciendo algo tan deshonesto como revisar las pertenencias de su esposa, pero no parecía haber otra forma de llegar a la verdad. Revisó su armario y no encontró nada.

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Luego, justo en la parte posterior de su cómoda, encontró una caja de cartón. Dentro había una foto de tres niños pequeños aferrados a los barrotes de una cuna, tres niños idénticos, y se parecían a sus hijastros Daniel y Danilo.

“¿Tres?”, se preguntó. “Pero... ¿Por qué Mary no me lo dijo? ¿Qué pasó con el tercer chico?”.

Una pareja de recién casados. | Foto: Unsplash

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Él se preguntaba si ese niño había muerto. ¿Era por eso que Mary a veces se veía tan triste? Pero, ¿por qué no se lo confió a Sergio?

En la parte inferior de la caja había una nota: “Mary, perdóname, no pude quedármelo. Está en la Calle 133 del Noreste. Lo siento mucho”.

Al día siguiente, Sergio se dirigió a la dirección de la nota, decidido a resolver el misterio. Para su sorpresa, la dirección lo llevó a un orfanato y, cuando llegó, vio a Mary subiendo las escaleras.

El hombre la siguió rápidamente y la vio correr hacia un niño que era idéntico a Daniel y Danilo. Abrazó al chico y le acarició el pelo. Sergio se acercó para poder oírla.

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“Hola, mi amor”, dijo Mary con ternura. “Lamento no poder quedarme mucho tiempo hoy, pero te prometo que mami hará todo lo posible para asegurarse de que te cuiden. Te encontré una nueva escuela, una muy buena escuela”.

“Pero mamá”, dijo el niño con tristeza. “¿Por qué no puedo estar contigo?”.

Las lágrimas corrían por el rostro de Mary. “Lo siento mucho, mi amor”, sollozó. “Mami cometió un error, un gran error... ¡Pero estoy haciendo lo mejor que puedo!”.

Una persona escribiendo en una computadora portátil. | Foto: Unsplash

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A Sergio le dolía el corazón por el dolor en la voz de Mary. Obviamente, algo había sucedido que la había obligado a separar a sus hijos, y ahora sentía que no podía llevar a su tercer hijo a casa.

Sergio se quedó mirando mientras la llorosa Mary se alejaba. “Prometí hacerte feliz, Mary”, dijo en voz baja. “Y voy a hacerlo, pase lo que pase”.

Cuando la mujer llegó a casa del trabajo esa noche, se llevó una sorpresa. Su esposo había comenzado a preparar una barbacoa y los niños estaban ocupados poniendo la mesa y ayudando en el jardín.

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“¡Daniel! ¡Danilo!!, gritó.

“¡Vengan a darle un beso a mami!”. Los dos niños corrieron para abrazar a su mamá, y luego ella vio al tercer niño retrocediendo tímidamente. “¡DARÍO!!”, gritó, y sus rodillas cedieron. Tuvo que sentarse en la hierba.

Sergio corrió hacia ella. “¡Mary!”, gritó. “¿Estás bien? ¡No quise sorprenderte así! Pensé que sería una grata sorpresa...”.

Pero la mujer sollozaba tanto que apenas podía hablar. Cuando finalmente se calmó, se sentó con su esposo y abrazó a sus tres hijos. “Tengo que explicar”, dijo. “Tengo que contarles todo...”.

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Una mujer abrazando a un niño. | Foto: Unsplash

“Hace seis años, cuando nacieron, estaba completamente sola. Había perdido mi trabajo, no sabía cómo iba a enfrentar la vida. Estaba muy asustada... Pero entonces una amiga que no podía tener hijos vino a mí”.

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“Ella dijo que se quedaría con uno de ustedes y que lo cuidaría, se aseguraría de que tuviera lo mejor de todo, todas las cosas que yo no podía darle. Fue muy difícil...”.

“Durante meses lloré por ti, Darío. Me rompió el corazón renunciar a ti, pero creía que era lo mejor. Luego, hace seis meses, recibí una carta de mi amiga. Me dijo que había tenido un bebé propio”.

“Se mudó a Europa y te dejó atrás, mi amor. Dijo que no podía mantenerte a ti y a un nuevo bebé. Así que fui al orfanato donde te dejó...”.

Mary se giró hacia Sergio con lágrimas en los ojos. “Tenía mucho miedo de que si les decía la verdad ya no me amarían, que todos me despreciarían, y eso me ha estado rompiendo el corazón...”.

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“Mary”, dijo Sergio suavemente. “Nunca podría despreciarte, y si me hubieras confiado la verdad, ambos habríamos sufrido mucho menos. ¡Ahora tenemos a nuestros tres hijos y nada nos volverá a separar!”.

Tres niños sonrientes sentados en el suelo. | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

La verdad amarga es mejor que las mentiras más dulces. Nunca ocultes nada a tus seres queridos. Si Mary le hubiera dicho a Sergio la verdad, les habría ahorrado mucho dolor a ambos.

El perdón es la clave de la felicidad. Sergio pudo dejar atrás sus sospechas y su ira y perdonar a Mary por sus mentiras.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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