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Madre anciana saca a su hijo del testamento y deja todo a un repartidor del supermercado - Historia del día

Vanessa Guzmán
12 may 2022
04:50
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Una anciana le enseña a su hijo una valiosa lección al dejar su herencia a un repartidor de una tienda de comestibles en lugar de a él.

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Michael no le prestó atención a su madre, Mandy Rojas, desde que comenzó a vivir su propia vida. Michael vivía en Santa Cruz, mientras que su madre vivía en un pequeño pueblo lejos de la ciudad.

Mandy vivía sola y encontraba consuelo en sus vecinos, ya que su hijo nunca la visitaba. Un día, ella lo llamó para avisarle que estaba enferma.

Anciana sentada sola en un sofá. | Foto: Shutterstock

Anciana sentada sola en un sofá. | Foto: Shutterstock

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"Michael, cariño, ¿podrías comprarme comestibles? Estoy enferma y no puedo ir a la tienda yo sola", preguntó.

"Mamá, debo viajar tres horas para ir hasta tu casa. Estoy ocupado y no puedo conducir hasta allí para llevarte la compra", respondió. "Pregúntale a alguien más".

La verdad era que Michael estaba ocupado teniendo una cita con una mujer a la que había estado cortejando durante un tiempo. Quería centrar toda su atención en ella, y eso significaba estar disponible todos los días en caso de que ella llamara y decidiera encontrarse.

En el cumpleaños de Mandy, un par de días después, decidió llamar a Michael para hacerle saber que estaba pensando en él en su día especial. Desafortunadamente, Michael ni siquiera se acordó de felicitarla.

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"También te extraño, mamá, pero ahora estoy ocupado y no puedo hablar. Te devolveré la llamada", le dijo antes de colgar rápidamente el teléfono.

Un par de meses después, Michael recibió una llamada telefónica. El hombre al otro lado de la línea se presentó como Adán. "Soy la abogada de su madre, la señora Mandy Rojas", dijo.

Lee también: Hijo envía a su madre a un hogar de ancianos y solo la visita llorando tras 15 años - Historia del día

"¿Cómo puedo ayudarle? ¿Pasa algo?", preguntó Michael.

Hombre sentado frente a su computadora. | Foto: Pexels

Hombre sentado frente a su computadora. | Foto: Pexels

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"La señora Rojas falleció. ¿Puede venir lo antes posible?", contestó Adán. Había esperado una reacción de sorpresa por parte de Michael, pero le impactó que él permaneciera pasivo ante la muerte de su madre.

"Bueno, supongo que no hay razón para que vaya ahora que ella está muerta. Los vientos son demasiado fuertes y se avecina una tormenta. No creo que pueda conducir tres horas con ese clima o incluso tomar un vuelo", le dijo Michael al abogado.

"Es para la lectura de su testamento. Usted es su hijo y ella pidió que estuviera allí mientras se lee el documento de la herencia", reveló Adán.

Los oídos de Michael hormiguearon cuando escuchó la palabra "herencia". De repente decidió que conducir hasta la casa de su madre no era una mala idea. "¿Cuánta herencia dejó?", preguntó.

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"Dejó doscientos cincuenta mil dólares. Por favor, venga lo antes posible, ya que la Sra. Rojas quería que esto se resolviera de inmediato", le dijo Adán a Michael antes de colgar el teléfono.

Adán no necesitaba decir nada más. Michael estaba emocionado de recibir los $250.000 de su madre. Si había algo que más amaba en el mundo, era el dinero. Le gustaba ir de compras, viajar y derrochar, y $250.000 adicionales le permitirían hacer más de lo que quería.

A la mañana siguiente, Michael llegó al pueblo de su madre. Sonrió al entrar en la oficina del abogado, donde lo esperaba Adán, junto a otro hombre al que Michael no conocía.

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"Hola, soy Michael. Soy el único hijo de Mandy Rojas", dijo, estrechando la mano de Adán. El abogado lo saludó, pidiéndole que se sentara.

Hombre conduciendo. | Foto: Pexels

Hombre conduciendo. | Foto: Pexels

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Michael estaba incómodo por el extraño en la habitación, pero no le prestó atención a Kevin. Supuso que era otro cliente, esperando a que Adán terminara.

"Gracias por estar aquí hoy. Estoy aquí con ustedes dos para informarles que la Sra. Rojas ordenó la transferencia de $250.000 a Kevin Briceño. Ella solicitó que su hijo Michael Rojas estuviera en la lectura del testamento para informarle de su decisión", declaró Adán.

"¿Kevin?", dijo Michael, sorprendido. "¿Quién es Kevin? ¿Es una broma?", preguntó.

"Sr. Rojas, conozca al Sr. Briceño", dijo Adán, señalando al hombre sentado junto a Michael.

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Michael cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás. Finalmente, obtuvo la respuesta de por qué un extraño estaba sentado a su lado durante la lectura del testamento de su madre.

Michael y Kevin parecían tener la misma edad. Como si esperara que Kevin se explicara, Michael lo miró fijamente. Kevin lo tomó como una señal para explicar cómo conocía a la señora Rojas.

"Lo siento, no sabía que esto pasaría", comentó. "Verás, entregué comestibles en la casa de la señora Rojas un día. Luchó por abrir la puerta, ya que estaba débil y enferma. Me pidió que la ayudara a poner las bolsas en la cocina", explicó.

"Le pregunté si vivía sola, pues claramente no estaba en condiciones de cuidar de sí misma. Dijo que sí porque su hijo no la había visitado en años porque estaba ocupado. No tenía comida y apenas podía repararse algo para alimentarse. Me sentí mal por ella, porque me recordó a mi abuela", admitió Kevin.

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“Como ella vivía cerca de la tienda donde yo trabajaba, comencé a pasar a darle comida. Hice esto todos los días y pronto la vi ponerse más fuerte. Empezó a hablar más y me agradeció por hacerle compañía", contó Kevin a Michael, quien estaba al borde de las lágrimas al escuchar la historia.

Hombres estrechando sus manos. | Foto: Pexels

Hombres estrechando sus manos. | Foto: Pexels

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Kevin compartió que hace un par de meses, estaba en la casa durante el cumpleaños de la Sra. Rojas cuando ella llamó a su hijo.

"Ella te dijo que te extrañaba, pero dijiste que estabas ocupado y que devolverías la llamada. Nunca lo hiciste. Estaba desconsolada porque olvidaste su cumpleaños, pero estaba devastada porque nunca devolviste la llamada".

En este punto, Michael estaba llorando. "¿Pasaste su último cumpleaños con ella?", le preguntó a Kevin.

Él asintió con la cabeza. "No te preocupes. Ella disfrutó de su cumpleaños. Cuando me enteré de que era su cumpleaños, le compré un pastel e invité a sus vecinos. Ellos la adoraban mucho. Hicimos una fiesta para ella y ella estuvo sonriendo todo el tiempo".

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Michael sollozó al darse cuenta de lo mal que había tratado a su madre. Kevin entendió que Michael debía tener sus razones, así que se ofreció darle el dinero.

"No sabía que tu madre tenía una herencia. Realmente, la veía como mi abuela, alguien con quien realmente disfrutaba pasar el tiempo. Puedo transferirte el dinero", ofreció Kevin.

Michael no estuvo de acuerdo. "No merezco el dinero ganado con esfuerzo de mi madre", dijo en voz baja. "Fui un hijo terrible y no puedo creer que no le presté atención. Ahora es demasiado tarde y mi mamá ya no está aquí", lloró.

Desde ese día, Michael vivió el resto de su vida arrepentido de sus decisiones. Enterró a su madre en un cementerio cerca de su casa en la ciudad para poder visitarla todos los días. Iba allí después del trabajo y le pedía perdón.

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Hombre llorando. | Foto: Pexels

Hombre llorando. | Foto: Pexels

Michael también prometió mantenerse en contacto con Kevin. Estaba agradecido de que él estuviera con Mandy durante sus últimos meses en la tierra, ya que estaba en buena compañía.

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Cada vez que Michael iba al pueblo donde vivió su mamá, se reunía con Kevin para intercambiar historias sobre Mandy. Michael deseó haber prestado más atención a su madre, pero ahora era demasiado tarde y todo lo que podía hacer era prometerle que sería una mejor persona.

¿Qué podemos aprender de esta historia?

Mantente en contacto con tus padres mientras aún estén vivos: Michael descuidó a su madre porque disfrutaba de la vida que vivía. Él la ignoraba y apenas se mantenía en contacto, lo que hacía que ella se sintiera sola y abandonada por su hijo.

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Los arrepentimientos siempre llegan al final: Michael terminó arrepintiéndose de cómo actuó con su madre al final. La echaba mucho de menos y no había nada que pudiera hacer para traerla de vuelta.

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Este relato está inspirado en la vida cotidiana de nuestros lectores y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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