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Mujer cita a sus hijas para dividir una enorme herencia: una se presenta y la otra desaparece - Historia del día

Georgimar Coronil
16 may 2022
09:30
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Una viuda decide dividir sus bienes antes de morir. Entonces, llama a sus dos hijas para que vayan a su casa diciéndoles que es una emergencia.

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Brenda Ramírez es una mujer mayor que un día recordó una conversación que mantuvieron ella y su marido poco antes de su muerte.

La principal preocupación de Samuel Ramírez era el bienestar de su esposa. Temía que ella se sintiera sola sin él y que sus dos hijas no fueran tan comprensivas. "Brenda", había dicho. "¡Deja el dinero a quien más lo merezca!".

Diez años después de la muerte de su esposo, Brenda se sentó en su habitación y se quedó mirando una foto suya. "¡Oh, Samuel!", suspiró. "¡Te echo tanto de menos! Estoy tan sola... Sé que las chicas me quieren, pero...".

Tanto Lucy como Elisa tenían sus propias familias y vivían en estados diferentes. Brenda las echaba de menos a ellas y a sus nietos, pero su salud no le permitía viajar tan a menudo como quería.

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Lucy siempre visitaba a su madre en las fechas especiales, pero Elisa a menudo prefería estar con la familia rica de su marido.

"¡Las dos son nuestras hijas, Samuel!", dijo Brenda al retrato. "¿Cómo puedo decidir quién se queda con qué? Sé que lo prometí, pero ¿cómo puedo saber quién se preocupa realmente por mí y por mi bienestar?".

Entonces Brenda tuvo una idea brillante. Primero investigó un poco en Internet y luego hizo dos llamadas telefónicas. "¡Cariño!", dijo a cada una de sus hijas por turno. "El doctor Gómez me ha dado muy malas noticias.

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"Dice que tengo un trastorno metabólico muy raro y que lo único que puede ayudarme es un nuevo medicamento que es difícil de encontrar”.

"Dice que si no empiezo a tomar la medicación en los próximos días, moriré. Se ha puesto en contacto con las farmacéuticas y dicen que no tienen constancia de que el medicamento esté en stock en ningún lugar del estado.

"He programado una reunión con un notario aquí en la casa mañana por la mañana, y quiero que tú y tu hermana estén aquí. De hecho, quien no esté aquí no recibirá nada. Este era el deseo de tu padre".

Ambas mujeres habían reaccionado con sorpresa ante la revelación de su madre. Elisa sollozaba mientras Lucy sonaba distraída, nerviosa y ansiosa por colgar el teléfono. Brenda colgó y golpeó con sus uñas el teléfono.

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Mujer con teléfono en mano. | Foto: Unsplash

"¡Ahora veremos, Samuel!", dijo al retrato de su marido. A la mañana siguiente, Brenda se levantó temprano y se vistió, lista para recibir a sus dos hijas. El notario llegaría a las 10:00 am, pero a las 9:00, Elisa estaba llamando a su puerta.

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"Oh, mamá", dijo Elisa. "¡He conducido toda la noche! No podía pensar en que estuvieras aquí sola con un diagnóstico tan terrible".

Brenda recibió a su hija mayor con los brazos abiertos. "Entra, cariño, vamos a tomar un té mientras esperamos a tu hermana y al notario".

A las 10:00, llegó el notario, pero Lucy no. "¡Quizá no se lo tomó en serio, mamá!", dijo Elisa. "Ya conoces a Lucy..." Brenda frunció el ceño. Ella sí que conocía a Lucy y por eso llamó inmediatamente a su yerno.

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"Hola, Javier", dijo. "Soy Brenda. ¿Está Lucy?".

"¡No!", respondió Jack. "Llegué a casa del turno de noche a la 1:00 am y ella no estaba aquí. Estoy preocupado... He estado llamando a su teléfono, pero debe haber olvidado cargarlo y ninguno de sus amigos ha tenido noticias de ella."

Brenda colgó el teléfono y frunció el ceño. "¡Me pregunto dónde estará Lucy!", dijo preocupada.

Reloj. | Foto: Unsplash

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"Bueno, es obvio que no está muy interesada en la herencia..." dijo Elisa astutamente. Ya se estaba imaginando a sí misma como la única beneficiaria del muy respetable patrimonio de su madre.

"¿Le importaría esperar un poco más?", preguntó Brenda al notario. "¡Le pagaré su tiempo!". El hombre accedió a esperar hasta la hora de comer, pero aun así, Lucy no apareció.

El notario había recogido su maletín y se dirigía a la puerta cuando se oyó un chirrido de neumáticos en la entrada. "¡Mamá!", gritó una voz ansiosa. "¡Mamá, está bien! He encontrado una manera...".

Brenda abrió la puerta principal. Lucy estaba de pie, con un aspecto desaliñado y agotado, como si no hubiera dormido en toda la noche. "Mamá, he ido a la sede de la farmacéutica y he hablado con su director.

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"En cuanto reciban la receta del doctor Gómez y el visto bueno de tu seguro, enviarán la medicación que necesitas en 24 horas. Está bien mamá, ¡no vas a morir!". Y Lucy rompió a llorar.

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"¡Oh!", gritó Elisa. "Eso es... Eso es simplemente maravilloso!". Pero la hermana mayor no se escuchaba nada contenta. Para Brenda era obvio que Elisa ya había pensado cómo gastaría el dinero de la herencia.

Tras la llegada de su hija menor, Brenda despachó al notario. "Muchas gracias", dijo. "¡Pero, afortunadamente, no lo voy a necesitar tan pronto como pensaba!".

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Mujer gritando. | Foto: Pixabay

"Pero mamá", protestó Elisa. "Creo que es importante que cumplas los deseos de papá... Lucy no estaba aquí...".

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Brenda lanzó a Elisa una mirada aguda. "¡Sí, puede que tengas razón, Elisa!", dijo. Brenda se volvió hacia el notario y dijo: "De acuerdo con los deseos de mi marido, por la presente otorgo mi casa y mi cuenta de ahorros por valor de 450.000 dólares...".

Elisa sonrió triunfante y tomó aire con avidez. Era mucho más de lo que había imaginado y sería todo suyo. Pero entonces Brenda dijo: "A mi hija menor, Lucy, que ha demostrado que su preocupación por mí es mayor que cualquier deseo de riqueza".

"¿Qué?", gritó Elisa. "Dijiste...".

"Tu padre quería que dejara el dinero a quien más se preocupara por mí, no a quién estuviese aquí primero para heredar", explicó Brenda. Elisa se levantó de un salto y salió corriendo de la casa.

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"¡Mamá!", exclamó Lucy. "¡Por favor, no hagas eso! La pobre Elisa está tan dolida...".

Brenda sonrió. "¡No te preocupes, Lucy!", dijo. "Elisa lo superará, y tal vez le enseñe una valiosa lección sobre el amor. Y por cierto... No había ninguna enfermedad, ¡pero te agradezco igualmente tu amabilidad!".

Madre e hija en la playa. | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Cuida a tus padres como ellos te cuidaron a ti: Lucy buscó como resolver el problema de su madre, mientras que a Elisa lo único que le importaba era estar allí para quedarse con la herencia.

No hay nada más valioso que la salud de nuestros seres queridos: Cuando alguien a quien queremos está enfermo, moveremos cielo y tierra para ayudarle a ponerse bien, que es lo que hizo Lucy.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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