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Pobre señora llora a su hija en el lugar donde la vio por última vez: un día, una niña idéntica a ella se presenta allí - Historia del día

Georgimar Coronil
23 may 2022
13:05
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Una pobre mujer llora cada día la pérdida de su hija en el mismo lugar, hasta que un día se encuentra allí con una niña que es igual a su pequeña. No sabe por qué la chica se parece a su difunta hija hasta que ella le revela su historia.

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Leticia Rodríguez se alegró mucho cuando nació su bebé, Vanessa. Su hija había llegado tarde a la vida de Leticia y su marido Pedro. La nueva mamá siempre quiso darle todo lo mejor a su pequeña.

Por el contario, Pedro estaba completamente centrado en su profesión, y valoraba a sus negocios multimillonarios mucho más que a su hija. Siempre había despreciado la idea de tener hijos, y por eso, tardaron varios años en tener su primer bebé.

Mujer con bebé. | Foto: Unsplash

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Leticia esperaba que Pedro cambiara de opinión después de convertirse en papá. Pero, trágicamente, esto no ocurrió. En lugar de eso, Pedro se divorció de Leticia y las abandonó a ella y a Vanessa a su suerte.

Leticia sufrió cuando se divorció de Pedro, pero tener a Vanessa dio sentido a su vida y le permitió empezar de nuevo. Se mudaron a un barrio más humilde y Leticia consiguió un trabajo en una tienda de comestibles.

A la madre soltera le costó mucho criar a una niña y hacer malabares con un trabajo diario, pero lo manejó como una campeona. Acompañaba a Vanessa a la escuela todos los días, aunque estaba cerca de su casa, y le dedicaba mucho tiempo.

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Cuando la pequeña cumplió ocho años, se empeñó en ir sola al colegio, como lo hacían sus amigos. Decía que sus compañeros se burlaban de ella porque era la única que iba a la escuela acompañada.

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Leticia era muy protectora con Vanessa, ya que tenía miedo de perderla y no quería dejarla sola. Pero como la niña siguió insistiendo, accedió.

Pasaron dos años. Vanesa cumplió 10 y se hizo más responsable al darse cuenta de que su madre estaba sola y que hacer las cosas así no era fácil para ella. Por eso, la niña colaboraba en todo lo que podía, desde ayudarla en la casa, hasta sacar la basura y llevarla a los contenedores.

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Ese año, la mañana del cumpleaños de Vanessa, Leticia estaba preparando un pastel para ella cuando se quedó sin huevos y sin harina. Le pidió a Vanessa que consiguiera lo que necesitaba en el supermercado cercano y que tuviera cuidado al cruzar las calles.

Pasó casi media hora y Leticia estaba tan preocupada por la decoración de la fiesta y otros preparativos que no se dio cuenta de que Vanessa llevaba mucho tiempo fuera. Estaba a punto de llamarla y preguntarle dónde estaba cuando su vecina, la señora Pérez, irrumpió en su casa por la puerta principal.

Chica caminando. | Foto: Unsplash

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"¡Leticia! Vanessa... ¡Ha tenido un accidente! La están llevando al hospital", dijo frenéticamente.

Leticia soltó el teléfono de las manos y se apresuró a ir a la tienda, donde vio huevos rotos y harina en el suelo y a Vanessa siendo llevada al interior de una ambulancia en una camilla.

Resultó que Vanessa había sido atropellada por un coche mientras cruzaba la calle. Los Pérez se encontraban en la misma tienda, así que el Sr. Pérez se puso en contacto con emergencias, mientras que su esposa se apresuró a informar a Leticia del accidente.

Ese día resultó ser el más triste de la vida de Leticia, ya que perdió a su hija antes de que la niña pudiera llegar al hospital. Vanessa no iba a volver nunca, y Leticia estaba tan abrumada por ello que ni siquiera tenía fuerzas para hacer los preparativos del funeral. Por suerte, el matrimonio Pérez la ayudó.

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Tras despedirse de Vanessa, lo único que Leticia pudo hacer fue volver a la calle donde la había perdido y llorar amargamente sentada en la acera. Sus amigos lo intentaron todo para ayudarla a superar su duelo, pero nada sirvió.

Pasaron los meses y Leticia siguió visitando el lugar todos los días. Uno de esos días, cuando llegó allí, vio a una niña llorando con la cara entre las manos.

Leticia se acercó a ella porque estaba preocupada la chiquilla. "Hola", le dijo. "¿Estás bien?".

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La niña levantó la cabeza y Leticia vio que sus ojos estaban muy rojos de tanto llorar. Le ofreció su pañuelo a la chica, y mientras se limpiaba las lágrimas, Leticia dio un salto hacia atrás, sobresaltada, al haber vislumbrado claramente su rostro.

Chica triste. | Foto: Unsplash

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"¡Dios mío! ¿Eres tú, Vanessa?", alcanzó a decir, asombrada por el parecido de la niña con su difunta hija.

Sin embargo, la pequeña negó con la cabeza. "Me llamo Carolina, y no quiero volver a casa. Nunca volveré allí", declaró.

Leticia no sabía cómo reaccionar, pero respiró profundamente y se tranquilizó. "¿Tu casa? Pero, ¿por qué no quieres volver?", le preguntó.

"Porque mi hermanastra Estefanía no me quiere, y mis padres adoptivos son muy malos. Le dan todo el amor a Estefanía y me odian. No quiero vivir con ellos, así que me escapé".

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"¿Te escapaste?", preguntó Leticia. "Pero eso no está bien, Carolina", dijo, sentándose a su lado, todavía preguntándose cómo la pequeña no podía ser su Vanessa. "Por cierto, me llamo Leticia. Puedo ir a tu casa a hablar con tu familia si quieres".

"¡Eso no va a solucionar nada! Mi hermana me intimida. Es que no quiero ir a casa. Tú me pareces simpática. ¿Puedes adoptarme?".

"¿Adoptar... qué?", Leticia estaba temblando.

"Por favor", dijo mientras tomaba la mano de Leticia. "No quiero volver. No tienes idea de lo difícil que fue escapar".

Mujer y niña. | Foto: Pexels

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"Pero...", Leticia estaba demasiado aturdida para hablar. No podía dejar pasar que la chica era un calco de Vanessa, así que fue a casa de Carolina para averiguar que ocurría.

Antes, llamó a la policía para asegurarle a Carolina que estaría a salvo. Cuando llegaron, descubrió que sus padres adoptivos la habían acogido unos meses antes. También observó cómo la madre adoptiva de Carolina arremetía contra ella y la obligaba a hacer las tareas domésticas mientras Estefanía estaba sentada en el sofá del salón.

Leticia se dio cuenta de que Carolina no mentía sobre sus malos tratos, así que pidió a la policía que le permitiera acoger a la niña hasta que se resolviera su caso, mencionando que estaba al tanto de los malos tratos de la niña en casa de los padres adoptivos.

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Carolina también insistió en quedarse con ella, y una vez verificadas las credenciales de Leticia, las autoridades accedieron.

Sin embargo, los pensamientos de Leticia seguían enganchados a la forma en que Carolina y Vanessa se parecían, así que esa noche en casa, le mostró la foto de Vanessa y le preguntó si quería hacerse una prueba de ADN con ella.

Carolina se sorprendió al ver que Vanessa era exactamente igual a ella. "¡Se parece a mí! Es mi hermana", dijo.

"No lo sé, Carolina", confesó Leticia con tristeza. "Pero podemos averiguarlo. Hagamos una prueba de ADN mañana. No te molesta, ¿verdad?".

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"No me molesta, Leticia. Me has salvado de mis padres adoptivos. Iré contigo". Carolina contestó contenta.

Mujer preocupada. | Foto: Unsplash

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Los resultados de la prueba de ADN llegaron una semana después, y Leticia casi se derrumbó al leer los informes. Los resultados demostraban que Carolina era su hija biológica.

"Carolina... ¿Es mi hija?" Leticia no podía creer lo que estaba viendo. "¿Cómo había sucedido esto?."

Pero entonces Leticia se acordó de la maternidad donde dio a luz y tuvo la inquietante sensación de que tenía algo que ver.

Corrió hacia el hospital y entró furiosa, cargando todos sus expedientes y estrellándolos contra el escritorio de la recepcionista. "¡Por favor, póngase en contacto con la doctora encargada de mi caso ahora mismo! Su nombre es Catalina Sánchez", ordenó.

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"Lo siento, señora", dijo la recepcionista, sobresaltada, "pero primero tendrá que concertar una cita".

Leticia fijó su mirada en ella. "¡Debe ponerse en contacto con la Dra. Sánchez inmediatamente, o la demandaré! ¿Comprende?". Antes de que pudiera terminar, la doctora se acercó a ellas.

"¿Hay algún problema?", preguntó preocupada.

Leticia se enfureció. "Claro que lo hay, y puede que tengas que limpiar el desastre que has hecho...". Le contó todo a la Dra. Sánchez, que se quedó sorprendida. Llamó a Leticia a su despacho y le reveló la verdad.

Doctora. | Foto: Pexels

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Resultó que Leticia estaba embarazada de gemelos y como Pedro no quería tener dos bebés, ideó una estrategia para deshacerse de uno de ellos cuando nacieran.

Y sucedió que, tras el parto, Leticia estuvo inconsciente durante dos días. Cuando por fin despertó, la doctora le mintió diciendo que solo una de sus hijas había sobrevivido. La especialista confesó que Pedro le había dado una fuerte suma para que mantuviera la boca cerrada y le rogó a Leticia que no tomara ninguna medida contra ella.

Leticia estaba desolada. Sabía que Pedro podía caer bajo, pero no esperaba esto. Sin embargo, estaba segura de que Carolina se quedaría con ella para siempre, pero no dejaría que Ben y la doctora se libraran de sus fechorías.

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Afortunadamente, había grabado la declaración de la especialista en su teléfono. La presentó a la policía junto con los resultados de la prueba de ADN, y el tribunal castigó a la Dra. Sánchez y a Pedro. Carolina y Leticia se sintieron aliviadas de volver a estar juntas.

Conocer a Carolina cambió la vida de Leticia para mejor y la ayudó a superar la pérdida de Vanessa. Milagrosamente, el destino hizo que se cruzaran en la misma calle donde habían perdido a Vanessa.

Madre e hija. | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Si haces algo malo, tarde o temprano serás castigado: Pedro y la Dra. Sánchez engañaron a Leticia y pagaron un alto precio por sus errores.

Siempre hay luz al final del túnel: A Leticia se le rompió el corazón tras perder a Vanessa, pero cuando conoció a su segunda hija, su vida cambió a mejor.

Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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