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Fuente: Getty Images

Hijo en duelo guarda foto de su madre fallecida: accidentalmente ve mensaje en el reverso y se da cuenta de que no es ella - Historia del día

Mayra Pérez
23 may 2022
22:05
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La fotografía que adornaba su mesa de trabajo se cayó accidentalmente, y el marco se rompió en pedazos. Con mucho cuidado, el hombre levantó la imagen y descubrió una extraña inscripción detrás, que revelaba que esa mujer no era su madre.

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Claudio siempre fue muy unido a su madre, Esther, desde pequeño. Ella murió en un incendio ocurrido hace seis años, y él quedó devastado. Cuando ocurrió la tragedia, vivía en otra ciudad, donde se había mudado para iniciar su propio negocio.

Lloró como un niño al saber lo ocurrido. Después del entierro, regresó a la casa incendiada para recuperar sus pertenencias antes de reconstruir la propiedad y ponerla a la venta. Fue allí donde encontró una vieja foto enmarcada de él y su madre.

Recordaba haberla visto por años en la habitación de su madre. Claudio se llevó la foto al trabajo y la dejó sobre su mesa. La miraba todos los días y recordaba a su amada Esther.

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Desafortunadamente, un día mientras trabajaba, Claudio empujó accidentalmente la fotografía con el codo, lo que provocó que cayera al suelo y el marco de vidrio se rompiera.

Inmediatamente, se arrodilló para limpiar los fragmentos de vidrio y guardar la preciosa imagen. Sin embargo, cuando la recogió, descubrió un mensaje extraño en el reverso.

“Julia y Kevin, 1983”, decía con letra borrosa. Estaba confundido. “¿Por qué la imagen tiene esos nombres? ¡Pensé que éramos mamá y yo!”.

Examinó la fotografía cuidadosamente y se dio cuenta de que el niño no era él, aunque se parecían muchísimo. Entonces, ¿quién era esa mujer llamada Julia que sostenía al niño?

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Quería respuestas, así que comenzó a buscarla en las redes sociales. Pronto se topó con la cuenta de una mujer llamada Julia Santana, que se parecía a su madre. No pudo obtener ninguna información sobre ella desde allí porque su perfil estaba bloqueado.

También buscó a Kevin Santana y solo a Kevin, pero no pudo descubrir ningún perfil que estuviera ni remotamente cerca o se pareciera al joven de la imagen. Así que insistió con Julia, hasta descubrir algunas direcciones.

Se tomó un día libre para averiguar qué estaba pasando, pero ninguna de las mujeres que conoció eran la Julia que estaba buscando. La última en su lista vivía en una cabaña en ruinas en las afueras.

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Un escritorio con algunas fotografías enmarcadas. | Foto: Pexels

Estacionó su vehículo y se acercó al lugar. Respiró hondo y llamó a la puerta: “¿Hola? ¿Hay alguien en casa?”, llamó. No hubo respuesta. Lo intentó una vez más y la puerta se abrió con un crujido.

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Un hombre joven salió del interior en una silla de ruedas. “¿Cómo puedo ayudarte?”, preguntó.

Claudio se sorprendió al mirarlo. Era una versión mayor del Kevin de la fotografía. “¿Eres Kevin?”. Y sin hacer una pausa preguntó: “Aquí vive Julia Santana, ¿cierto?”.

“Si, mi nombre es Kevin y soy el hijo de Julia”, respondió el hombre.

Claudio nunca había estado tan confundido en toda su vida. “"Bueno, Kevin…”, dijo después de una pausa. “Me gustaría conocer a Julia. ¿Puedo verla, por favor? Soy Claudio”.

“Un gusto. Por favor, pasa adelante”, dijo, apartando su silla para invitarlo a entrar.

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El dirigir su mirada hacia el fondo de la casa, vio a una mujer que lucía idéntica a su madre. Ella lo miro con una gran sonrisa, mientras salía de la cocina y se secaba las manos con una toalla.

“Mamá, este es Claudio. Quiere conocerte”, le dijo Kevin.

Fachada de una cabaña. | Foto: Unsplash

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Julia preguntó con voz amable. “¿Cómo puedo ayudarte, Claudio?”.

Él estaba demasiado aturdido para hablar. Le mostró la fotografía a Julia, y los ojos de ella se llenaron de lágrimas. “¿De dónde sacaste esto?”, preguntó, con la voz temblorosa.

“Soy el hijo de Esther”, explicó. “Durante años pensé que éramos mi madre y yo en esa imagen. ¿Cómo es que ustedes se parecen tanto?”.

Julia puso su mano en su boca por la sorpresa. “¿Eres el hijo de Esther? ¿Cómo está ella?. Hizo una pausa. “¿Ella nunca te dijo nada sobre mí?”.

“Ella murió hace 6 años en un incendio, y la verdad es que no tengo ni idea de quién eres”, reveló.

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“¡Eso es terrible!”, dijo con tristeza. “Por favor, siéntate, Claudio. Hay mucho de que hablar”.

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Mientras Claudio se acomodaba en el sofá de la sala, Julia le contó su desgarradora historia y él no podía creer lo que estaba escuchando.

Hombre joven en silla de ruedas. | Foto: Pexels

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Julia y Esther eran gemelas idénticas. Julia era una rebelde, así que después de divorciarse del hombre con el que sus padres la habían casado, tomó a su hijo y se mudó con el amor de su vida, José Luis.

Sus padres nunca apoyaron su relación porque José Luis era pobre. Ni siquiera su hermana lo aprobaba, y todos cortaron lazos con ella. Julia se casó con él y tuvieron una vida hermosa juntos hasta que él murió.

Kevin había comenzado a trabajar como obrero en la construcción y sufrió un accidente laboral que lo dejó confinado a una silla de ruedas, y desde entonces había ido a vivir con su madre. La situación económica de ambos era precaria.

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“Nunca esperé volver a ver a ningún miembro de mi familia”, dijo Julia con tristeza. “Le escribí algunas veces, y le envié esa fotografía. Nunca me respondió, pero creo que me extrañaba. De cualquier manera, me alegro de que hayas venido. ¡Te pareces mucho a tu madre!”, dijo, con nostalgia.

Claudio se sintió muy mal. Su tía había sufrido mucho por haber seguido su corazón, y de alguna manera, su madre también había sufrido. Pensó que era su momento de hacer algo por ella, y por su primo.

“Lamento lo que pasó”, dijo Claudio. “Quiero que aceptes mis disculpas en nombre de mi madre y de mis abuelos. Estaré feliz de ayudarlos ambos, y de rehacer tanta injusticia”.

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Con los ojos llenos de lágrimas, Julia le dijo: “Está bien. No culpo a tu madre por sus elecciones... Nunca tuve algún resentimiento hacia ella. Era mi hermana, y siempre la amé profundamente”.

Claudio alquiló una nueva casa para ellos y apoyó económicamente a Kevin en su rehabilitación, por lo que pronto pudo comenzar a caminar. Les dio a ambos una parte justa de la herencia que sus abuelos le habían dejado a él, y ahora son una familia feliz.

Gemelas jugando con burbujas de jabón. | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Los hijos tienen el derecho a tomar sus propias decisiones y no deberían ser abandonados por eso. Los padres de las gemelas cortaron todas las conexiones con Julia solo porque se enamoró de alguien que no consideraban apropiado y eso separó a la familia.

Hay que aprender a perdonar, en especial a la familia. Esther se apartó de su gemela y nunca perdonó sus decisiones, a pesar de los intentos de Julia por acercarse a ella. Por suerte, su hijo tuvo la oportunidad de revertir eso tras su muerte.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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