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Hombre cuida de su amada abuela: se siente confundido cuando hereda solo un viejo sillón tras su muerte - Historia del día

Georgimar Coronil
25 may 2022
08:35
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Un nieto cuidó de su querida abuela hasta su muerte y recibió como herencia un viejo sillón. Su madre se burló de él por ello, pero al hombre no le importó, ya que de verdad amaba a su abuela.

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Luis quería mucho a su abuela porque fue la persona que lo crio. Mientras la madre de Luis, Ana, estaba ocupada buscando un nuevo marido, Leticia se encargó de cuidar a su nieto sin rechistar.

Al crecer, Luis tuvo dificultades para hacer amigos porque se consideraba un "alma vieja". No disfrutaba de las cosas habituales que les gustaban a los niños de su edad. En cambio, prefería leer libros, coleccionar artefactos y pasar el tiempo con su abuela.

Mujer sentada en un sillón. | Foto: Pexels

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Leticia tenía una excelente relación con su nieto. Le enseñó a cocinar y le contaba historias inspiradoras que le enseñaron a ser amable y servicial con todo el mundo. Por eso, cuando Luis entró a la universidad, se aseguró de matricularse en una cercana para poder estar siempre pendiente de su abuela.

Un día, cuando Luis tenía poco más de 20 años, su madre vino a casa para pasar un par de días antes de marcharse a otro largo viaje. La mujer le reveló que la abuela Leticia tenía una enfermedad terminal y que él debía hacerse cargo de ella.

A Luis se le rompió el corazón con el diagnóstico de su abuela. No quería perderla y no podía imaginarse el resto de su vida sin ella. Se aseguró de cuidarla y hacerla sentir cómoda durante sus últimos meses de vida.

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En el momento de su muerte, solo Luis estuvo allí para hacerle compañía. La sujetó de la mano todo el tiempo y le dijo lo mucho que significaba para él. "Te quiero mucho, abuela. Gracias por haberme criado para ser quien soy hoy. Descansa tranquila; has vivido una vida increíble", le dijo.

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Un par de momentos después, Leticia dio su último suspiro. Cuando falleció, Luis llamó a su madre. "¿Por qué no pudiste venir? Ya te dije que a la abuela solo le quedaban un par de días de vida", le preguntó.

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Ana respondió con desdén: "No necesito despedirme de ella. De todos modos, ella ya sabía lo que le esperaba. Sería un desperdicio de dinero viajar hasta allí para despedirme".

Luis estaba decepcionado de su madre, así que no insistió en el tema. Sin embargo, le desconcertó que cuando el abogado de Leticia llamó para la lectura de su testamento, a Ana le bastó un día para planear su viaje de vuelta a casa y llegar a tiempo.

La mujer estaba emocionada porque sabía que su madre tenía una joya familiar que podría vender por un dinero considerable. Mientras ella y Luis estaban sentados en el despacho del abogado, listos para escuchar el testamento, el abogado dijo:

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Personas en un despacho. | Foto: Pexels

"Leticia Betancourt deja su casa a su hija, Ana, y le gustaría dejar su sillón de cuero rojo a su querido nieto, Luis. Nada más".

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Ana estaba tan encantada de que su madre le dejara la casa que se olvidó por completo de la joya que quería heredar. Mientras tanto, Luis estaba confundido acerca del por qué su abuela le había dejado su sillón.

Cuando salieron del despacho, Ana sacudió la cabeza mientras se reía. "Oh, Luis. Eres un tonto. Cuidaste tan bien de tu abuela y te dejó solo un viejo sillón. Sácalo de la casa antes de esta semana o lo llevaré al basurero".

Luis suspiró. Podía ver la verdadera naturaleza de su madre y se dio cuenta de que su egoísmo era la razón por la que nunca pudo conectar con ella.

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El hombre se llevó la poltrona a su apartamento, pensando que era un buen recuerdo de su abuela. Después de todo, el sillón era donde Leticia se sentaba cada vez que le leía cuentos, y era algo que le gustaba recordar.

Ese mismo día, decidió limpiar el viejo mueble. Quitó el polvo de los cojines y luego los levantó para eliminar el polvo debajo del asiento. Al hacerlo, se dio cuenta de que había un compartimento profundo que contenía un pequeño cofre que decidió abrir.

Cuando lo hizo, se sorprendió al ver la joya familiar de la abuela Leticia en su interior, un precioso anillo de diamantes que había pasado de generación en generación. También contenía una carta de Leticia, que decía:

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"A mi queridísimo nieto Luis, espero que no te hayas decepcionado en la oficina del abogado cuando te leyó mi testamento. No quería que tu madre recibiera la joya porque estaba segura de que la vendería. Este anillo de diamantes significa mucho para mí, ya que perteneció a mi bisabuela. Ojalá lo conserves y se lo pases a tu hija, y que ella lo transmita a las siguientes generaciones. Pero si llega el momento en que necesitas dinero, te permito que vendas el anillo para que tú y tu familia puedan vivir cómodamente.

Te quiero, mi querido nieto, y te echaré mucho de menos. Con cariño, tu abuela Leticia".

Anillo. | Foto: Pexels

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Luis no pudo evitar llorar. Su abuela encontró la manera de cuidarlo incluso después de su muerte, lo que significaba el mundo para él.

Mientras tanto, Ana buscó por toda la casa cosas valiosas para vender. Se deshizo la mayoría de las pertenencias de su madre, pero no pudo encontrar el anillo de diamantes que buscaba. Así fue como la abuela Leticia le dio una lección a su egoísta e irresponsable hija.

¿Qué podemos aprender de esta historia?

Que no debemos depender de la herencia de nuestros padres o abuelos: Luis no esperaba nada del testamento de su abuela, mientras que su madre, Ana, estaba emocionada por recibir su legado porque sabía que iba a sacar dinero del mismo. Debemos trabajar duro y no depender de nadie.

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El amor y los cuidados que recibimos mientras crecemos nos convierten en lo que somos: La abuela Leticia educó a Luis para que se convirtiera en un caballero amable y compasivo.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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