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Mujer rica se burla del conserje: su padre le quita todo y le entrega un uniforme de limpieza - Historia del día

Mayra Pérez
28 ago 2022
14:35
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El padre de una joven decide darle una lección sobre el respeto, después de que ella se burlara de un conserje en la calle. Al día siguiente, ella ve un uniforme esperándola dentro de su automóvil.

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Clara nunca había tenido que trabajar en su vida; su padre era dueño de una empresa multimillonaria y vivían con muchos privilegios. Él le daba lo que quisiera, y aunque le había pedido que trabajara en el negocio familiar, ella no mostraba ningún interés en hacerlo.

A los 25, Clara no hacía nada más que ir de compras, viajar y festejar. Tenía una tarjeta platino asociada a la cuenta de su padre, que cubría sus antojos sin límites.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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Desde que era una niña, Clara sabía de su alto estatus social. Solo se reunía con gente adinerada y había asistido a colegios exclusivos junto a otros hijos de multimillonarios.

Un día, mientras caminaba por la calle, arrojó un envoltorio de helado al ver al conserje barrer. El hombre levantó la vista con incredulidad, señalando el contenedor de basura cercano.

“Hay un bote de basura ahí dentro”, le dijo él. “Podrías haberlo botado allí”.

Clara estaba indignada de que el conserje se atreviera a hablarle. Ella lo miró con disgusto, y le dijo que era patético.

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“Bueno, ¿para qué estás ahí? ¿No es tu trabajo barrer el suelo? Pues recoge lo que tiré; ese es tu trabajo. ¿Cómo te atreves a dirigirte a mí?”, preguntó con desprecio.

El conserje la miraba sorprendido. No esperaba tal nivel de crueldad y arrogancia de una persona tan joven. Siguió a Clara con la mirada hasta verla entrar en su auto de lujo.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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Clara no sabía que su conductor personal, Daniel, lo había visto todo. Él la había visto crecer y le entristecía darse cuenta de que aquella niña dulce había crecido para convertirse en una joven malcriada, egoísta y arrogante.

Daniel amaba a Clara como a su propia hija y odiaba verla de esa manera. Se acercó a Pedro, el padre de la jovencita, ese mismo día.

“Escuché a Clara menospreciar a un conserje en el camino hoy; lo humilló públicamente. No podía regañarla porque sabía que no me escucharía”, le dijo.

Daniel era cercano a Pedro; él lo había contratado cuando su negocio apenas comenzaba. Eventualmente, se había ganado la confianza de su jefe y ahora se desempeñaba también como su asistente personal y escuchaba sus consejos y opiniones.

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Pedro no era como otros dueños de negocios ricos y presumidos. Tenía los pies en la tierra y valoraba a todo su personal, desde obreros hasta socios. Estaba decepcionado de que su hija no tuviera esa misma empatía y respeto y decidió que era hora de darle una lección.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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Al día siguiente, Daniel llevó a Clara a su boutique de lujo favorita. Mientras pagaba sus artículos, el cajero le dijo que su tarjeta había sido rechazada.

“¡¿Qué?!”, gritó Clara. “¡Eso es imposible! Mi tarjeta no tiene límite de crédito. ¡Inténtalo de nuevo!”

El empleado lo intentó otra vez, esta vez mostrándole a Clara lo que decía la terminal. Su tarjeta había sido rechazada.

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Rápidamente llamó a su padre y le pidió que averiguara qué pasaba y lo solucionara de inmediato.

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“No arreglaré nada, te estoy enseñando una lección, hija”, le dijo su padre.

“¡¿Qué quieres decir?!”, preguntó ella, sorprendida.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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“Hay un paquete esperándote dentro del auto. Una vez que lo veas, sabrás de lo que estoy hablando”, respondió Pedro antes de colgar el teléfono.

Avergonzada y furiosa, Clara le dijo al cajero que su papá había eliminado su tarjeta. Le aseguró que volvería por los artículos en otro momento y lentamente se dirigió a la salida.

“¡Eso fue tan vergonzoso!”, se dijo a sí misma.

Daniel observó cómo Clara se dirigía a grandes zancadas hacia el coche, entraba y cerraba la puerta de un portazo.

“¿Qué es lo que mi papá quiere que aprenda? ¿Dónde está el paquete del que me habló?” dijo, todavía furiosa.

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Daniel le entregó una caja y ella la abrió. Había un uniforme de conserje y una nota en el interior, que decía:

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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“Hasta que aprendas a respetar a las personas y su trabajo, no recibirás ningún apoyo de mí. Si quieres recuperar tu tarjeta, ve y limpia la calle frente a nuestro edificio de oficinas hasta que aprendas la lección”.

Clara cerró los ojos y reflexionó sobre lo que acababa de suceder. Poco a poco comenzó a aceptar que sin la riqueza de su padre, no tenía absolutamente nada, y era un concepto difícil de asimilar.

Con resignación, le pidió a Daniel que la dejara frente al edificio de oficinas de su padre. Se vistió con el uniforme y empezó a limpiar la calle. Muy pronto se dio cuenta de lo difícil que era ser conserje.

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Después de algunos días de duro trabajo, Clara decidió buscar al conserje al que había insultado para disculparse. Algunas personas se habían comportado con ella con arrogancia y ahora entendía lo que el hombre había sentido.

“Lamento haberte faltado el respeto el otro día. Me di cuenta de lo arrogante que he sido todos estos años y estoy trabajando para ser una mejor persona. Espero que puedas disculparme”, le dijo.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Agradece siempre lo que tienes. Clara dio por sentada la riqueza de su padre, pensando que siempre estaría allí, accesible para ella. Su papá decidió darle una lección de humildad, al quitarle la tarjeta de crédito y obligarla a trabajar barriendo calles.

Las personas merecen ser respetadas, independientemente de su estatus en la vida. Clara le faltó el respeto al conserje, al sentir que estaba muy por encima de él. Su padre se aseguró de que supiera lo que era estar en los zapatos de ese trabajador, para hacerla entender que todos merecen respeto.

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