Su madre moría de cáncer, pero sus tres hijas no lo sabían porque decidió no contarles

Ninguna persona sabe con certeza cómo enfrentar tener cáncer al momento en que reciben el diagnóstico. Poco a poco, bajo la metodología de ensayo y error, se va descubriendo la mejor manera de acoplarse a esa fea realidad.

O por lo menos eso fue lo que Marla y Jon Mehlman hicieron cuando se enteraron de que ella estaba enferma y tuvieron que prepararse para luchar física y mentalmente por lo que serían años.

Ambos se conocieron cuando eran jóvenes, momento en el que supieron que estaban destinados a estar juntos por el resto de sus vidas, en este caso, los 31 años siguientes.

Estetoscopio.  | Imagen:  Pixabay

Estetoscopio. | Imagen: Pixabay

Marla y Jon se casaron y tuvieron tres hijas. Tenían una buena vida llena de momentos felices cuando, de repente, Marla fue diagnosticada con un cáncer tan agresivo, que solo le dieron 1.000 días de vida.

Sus hijas tenían 8, 9 y 11 años de edad. La pareja sabía que, si les contaban sobre la enfermedad y lo que les esperaba su madre, su infancia acabaría.

“No podrían disfrutar de la escuela, los amigos, sus equipos o las fiestas de cumpleaños. Estarían vigilando muy de cerca, cómo se veía, se movía, actuaba, comía o no su madre. Marla quería que sus hijas siguieran siendo niñas: sin carga, confiadas en que mañana se vería como ayer” escribió el padre de las chicas en un relato para The Atlanctic.

Medicamentos inyectables.  | Imagen:  Pixabay

Medicamentos inyectables. | Imagen: Pixabay

Marla y Jon se las ingeniaban de diversas formas para que ellas jamás sospecharan que cada día que pasaba, menos tiempo les quedaba con su madre.

El médico que debía colocarle ciertas inyecciones a Marla incluso aparecía por las noches, cuando las niñas ya estaban en su habitación.

La fuerte madre salía a correr regularmente, pese a sus malestares, para hacerles creer que no había nada malo con ella. Trataban de seguir con su normalidad, solo así su plan prevalecería.

Ella venció el cáncer una vez, en 2009, pero, dos años después, cayó enferma nuevamente.

Formulario médico. | Imagen: Pixabay

Formulario médico. | Imagen: Pixabay

“Intentamos todo en su enfermedad: conferencias, investigación, participación en organizaciones de cáncer, yoga, meditación, tés, sopas. Ella incluso acudió a un curandero que encendía incienso, leía la palma de la mano y la guiaba en oración”, relató Jon.

Tras darse cuenta de que se quedaban sin opciones, en Acción de Gracias, Marla y Jon se sentaron con las niñas en la mesa y les contaron todo lo que habían estado ocultando.

Pero una complicación no anticipada se desarrolló poco después, lo que resultó en la muerte de Marla el 19 de diciembre.

Antes de perecer, sus hijas de 18, 19 y 21 años, se despidieron de ella agradeciéndole la decisión que tomó durante los años. Ya podían entender lo que ocurría.

Ellas pudieron disfrutar sus infancias gracias a ello.

Lazo rosado en representación del cáncer de seno. | Imagen: Pixabay

Lazo rosado en representación del cáncer de seno. | Imagen: Pixabay

“Marla ganó y sobrevivió un poco más de 3.500 días en lugar de 1.000 desde su diagnóstico inicial. En su vida, celebró 25 aniversarios (aproximadamente la mitad de la norma para una pareja felizmente casada), 57 cumpleaños de hijos (el promedio de los padres es de 45 por niño), 3 bar mitzvahs, 3 aceptaciones universitarias y 2 graduaciones de escuela secundaria.”

Sin duda, una decisión completamente admirable y valiente por parte de estos padres que lo único que querían era ver a sus hijas felices y plenas.

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