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01 de julio de 2021

Enfermero que intentó salvar a la niña que pasó 17 días en una patera: “Era como una muñeca”

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Toda la capacitación de las personas a cargo de labores de rescate no les evita quebrarse ante las duras tragedias. La muerte de una niña de 5 años fue difícil de asimilar.

La tripulación del mercante Cape Taweelah navegaba en medio del Atlántico cuando apareció ante su vista una pequeña embarcación que parecía ir a la deriva. Al acercarse, descubrieron en su interior a varias personas.

De inmediato se abocaron a prestarles auxilio, pero su estado era deplorable: insolados, deshidratados y sufriendo inanición. Entre ellos, una pequeña de solo 5 años que no podrá contar su historia.

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MIGRACIONES DESESPERADAS

En la patera que flotaba sin rumbo estaban una mujer, un hombre y una niña pequeña, provenientes del sur de África. Durante unos 17 días habían estado perdidos en el mar, sin protección contra los elementos de la naturaleza.

A esa altura, ya no tenían agua ni comida en la precaria embarcación y los tres yacían en el piso, apenas respirando cuando fueron encontrados. La tripulación del mercante pidió ayuda al Ejército del Aire para su rescate. 

Los tres migrantes fueron subidos a bordo de un helicóptero con la intención de trasladarlos al Hospital Universitario Doctor Negrín, en Gran Canaria, a 500 km. Pero una vez en el aire, la mujer y la niña sufrieron un paro cardiorrespiratorio.

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La labor del personal médico a bordo para intentar volverlas a la vida fue intenso, sin embargo el cuerpecito de la niña estaba frío y era imposible percibir su pulso.

“Era una bebé (...), en mis rodillas era como una muñeca”, dijo el enfermero Antonio Lérida, según recoge El Diario.

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SALVANDO VIDAS

Finalmente, la mujer logró responder a la estimulación cardíaca e ingresar con vida al hospital, tras 40 minutos de RCP. El hombre, que aunque estaba muy débil estaba más estable, aguantó el viaje y se encuentra fuera de peligro. 

La niñita no logró sobrevivir. Para los miembros del equipo, entre los que estaban los dos pilotos, los dos rescatistas y el enfermero, su muerte fue muy frustrante y dolorosa. Pero gracias a ellos, dos personas siguen con vida.

“Estamos entrenados, es nuestro trabajo, pero te toca; algunos de los tripulantes de los helicópteros tienen hijos de esa edad”, expresó con sinceridad el teniente coronel Carlos Martínez.

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