Historias Inspiradoras

17 de octubre de 2021

Hermanas gemelas sin hogar heredan propiedad de la abuela que nunca conocieron - Historia del día

Compartir
FacebookTwitterLinkedInEmail

Publicidad

La madre de Ada y Olivia las echó de la casa durante su adolescencia, y desde entonces vivían en la calle. Pero sus vidas cambiaron para siempre cuando la abogada de su abuela se puso en contacto con ellas.

"¡Salgan de mi casa ahora mismo!", recordaba Ada en sus sueños. Nunca olvidó las últimas palabras que les dijo su madre, Dora. Tenían 15 años y había decidido echarlas por su nuevo novio.

Su hermana gemela, Olivia, se quejó de que el hombre la acosaba, pero Dora se negó a creerles y las botó. Desde entonces, ambas se quedaron sin hogar y los refugios para mujeres en Madrid eran escasos.

Casa. | Foto: Shutterstock

Publicidad

Así que las chicas aprendieron a vivir solas. No tuvieron un padre porque este se marchó cuando ellas nacieron. No contaban con el apoyo de la familia, ya que Dora empezó a salir con hombres a una edad temprana y se alejó de su familia.

Ada se preguntaba a menudo si alguien las buscaba. Pero no tenía tiempo para pensar demasiado en ello. Debían aprender a sobrevivir. Recogían latas por la ciudad, cantaban en las calles para ganar dinero y lavaban platos en los restaurantes para conseguir comida caliente.

Algunos dueños de los establecimientos de comida ya las conocían y estaban dispuestos a ofrecerles algún trabajo a cambio de comida. Siempre intentaban ahorrar dinero para pasar algunas noches en moteles baratos, pero no era fácil.

Publicidad

A veces, encontraban objetos de valor en los contenedores de basura y los cambiaban por dinero. Pero de vez en cuando, los propietarios de las tiendas de segunda mano llamaban a la policía y las gemelas eran llevadas a la comisaría.

Olivia y Ada ya conocían a todos los oficiales del centro, y siempre era el mismo trato. "Oficial García, no hemos robado esa estatua. Estaba en la basura. Parecía bonita, y solo estaba un poco astillada", explicó Ada.

"Lo sé, Ada. Pero tenemos que aparecer cuando la gente nos llama por posibles robos", dijo el agente García.

Publicidad

"Sí, pero el único que lo hace es el señor Hernández porque odia a los indigentes", añadió Olivia.

"¿Por qué no le vende a otro?", preguntó García.

Patrulla de policía. | Foto: Pixabay

Publicidad

"Era el único abierto en ese momento, y teníamos hambre", compartió Ada.

"Bueno, está bien. Las dejo ir. Por favor, no se metan en problemas", les rogó el agente. Las chicas se rieron.

"Nosotras no nos metemos en problemas. Simplemente nos encuentran", bromeó Olivia. Se sentían bastante cómodas con el oficial García. Era extremadamente amable. Siempre se ofrecía a ayudarlas a encontrar refugios para mujeres y, a veces, comida.

Las gemelas no estaban acostumbradas a recibir ayuda después de cómo crecieron. Estaban mejor solas. Pero unas semanas después, el oficial García vino a buscarlas.

Publicidad

"Hoy no hemos hecho nada. ¿Quién nos ha denunciado?", se quejó Olivia.

"Nadie las ha denunciado, chicas. Alguien importante las está buscando, y yo le dije que encontraría. Vamos, suban al carro", ordenó García. Ada y Olivia lo miraron con recelo pero subieron.

Se dirigieron a la comisaría para encontrarse con una abogada, Emilia Juárez. "¡Hola! Es un placer conocerlas por fin, chicas. Llevo meses intentando encontrarlas!", exclamó con una enorme sonrisa.

Las gemelas fruncieron el ceño. "¿Quién es usted? ¿Por qué nos busca?", preguntó Ada con desconfianza. El agente García les dijo que se sentaran a hablar con la abogada.

Publicidad

Mujer sentada en un escritorio. | Foto: Pexels

"Bien, chicas. ¿Saben quién es la señora Catalina Romero?", preguntó Emilia.

"No", respondieron las dos chicas al mismo tiempo.

Publicidad

"Bueno, era su abuela. Por desgracia, murió hace varios meses, y por eso las he estado buscando. Primero me puse en contacto con su madre, pero, al parecer, ustedes se escaparon..." dijo Emilia, confundida.

"¿Ella dijo eso? No nos hemos escapado. Nos echó", aseguró Olivia. "¿Pero qué pasa con nuestra abuela? Quiero decir... nuestra madre nunca habló mucho de ella. Creía que había muerto hace años".

"No, su abuela seguía viva y se preocupaba por ustedes. Pero claramente, ella no sabía que su hija las había echado. Por lo que tengo entendido, su madre se juntaba con la gente equivocada, y Catalina no tuvo más contacto con ella", reveló Emilia.

Publicidad

"Oh. Eso tiene sentido, y mamá probablemente no le permitió estar en nuestras vidas. Típico de Dora. De todos modos, ¿de qué se trata todo esto?", preguntó Ada.

"La abuela no pudo estar en sus vidas, pero les dejó todo en su herencia, que es una enorme cantidad de dinero. También les dejó su casa, que es casi una mansión", explicó la abogada.

"Eso es imposible", comentó Olivia.

Anciana. | Foto: Pexels

Publicidad

"No. Toda la familia de tu madre proviene de mucho dinero. Quiero decir... dinero heredado. No podía creerlo cuando la agente García me explicó que ustedes no tenían casa, pero es completamente cierto. Le prometí que las encontraría", terminó Emilia.

A las chicas se les aguaron los ojos y la abogada les mostró fotos de la casa de su abuela. Ya tenía las llaves preparadas para ellas. "¿Puede llevarnos allí ahora?", preguntó Ada entre lágrimas.

"Yo las llevaré, chicas", se ofreció el oficial García con una sonrisa.

Publicidad

Cuando llegaron a la mansión, se maravillaron de su grandeza. "Muchas gracias, agente García. Señora Juárez, usted también. Esto es increíble!", dijo Olivia agradecida.

Después de arreglar todo, las chicas fueron a la universidad. También cambiaron su apellido por el de Romero y utilizaron su nueva riqueza para ayudar a los indigentes de la ciudad. Pero cuando su madre vino a pedirles dinero, le cerraron la puerta en las narices.

¿Qué podemos aprender de esta historia?

Que hay gente buena por ahí: El agente García llevaba años queriendo ayudar a las gemelas y las condujo hasta la mujer que les cambió la vida.

Publicidad

Las cosas mejorarán: No todos tenemos un pariente rico, pero hay que creer que las dificultades son temporales. Mañana será un día mejor.

Comparte esta historia con tus amigos. Puede que les alegre el día y les inspire.

Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

Publicidad