Historias Inspiradoras

15 de octubre de 2021

Niño envía un regalo a un país pobre sin saber que la destinataria se convertiría en su esposa - Historia del día

Compartir
FacebookTwitterLinkedInEmail

Publicidad

Un chico participó en una campaña que proporcionaba regalos de Navidad a niños menos afortunados de otros países. Terminó casándose con la niña que recibió su regalo.

Tomás estaba deseando que llegara el día de Navidad. Era un día emocionante en su hogar, especialmente porque significaba que se intercambiarían muchas golosinas.

Un día antes, se había unido a su madre en una campaña organizada por su iglesia para los niños menos afortunados de los países en vías de desarrollo.

Una caja de regalo en el suelo frente a la entrada de una casa. | Foto: Shutterstock

Publicidad

La campaña se llamaba Operación Regalo de Navidad, y participar era una de las cosas que a Tomás le gustaba hacer porque su madre a menudo le dejaba decidir qué quería regalar.

Ese año, el niño había pensado mucho para elaborar una lista de cosas para donar. Primero, consideró regalar su viejo par de zapatos Nike, pero aún se sentía apegado a ellos y no quería arrepentirse de su decisión.

Su madre le había dicho que, cuando un donante lamenta su decisión de dar, la bendición que va junto con la acción desaparece.

Publicidad

Después de horas de intentar decidir, el chico pensó en la escuela. Comenzaría el sexto grado cuando la escuela se reanudara. Eso significaba que tendría muchas cosas que no necesitaría del año anterior.

Entonces se le ocurrió una idea. Podría enviar sus útiles escolares del grado anterior como regalo. Sabía que quien lo recibiera disfrutaría usándolos.

Caja de zapatos sobre una mesa envuelta en cinta de embalar. | Foto: Shutterstock

Publicidad

Eligió una caja de zapatos vacía y la llenó con útiles escolares como crayones, rotuladores, una carta y una fotografía de sí mismo.

La carta decía: “¡Hola! ¿Cómo estás? Mi nombre es Tomás Hernández y te escribo esta carta para contarte lo divertida que es la escuela. Es un gran lugar para aprender y hacer amigos”.

“Estaré en sexto grado el próximo año y no puedo esperar para ver a mis amigos y hacer nuevos. También he puesto algunos materiales escolares para ti, así que asegúrate de asistir a la escuela donde sea que estés. Espero que mi regalo te sea útil”.

El chico envolvió la caja en papel de regalo y se la entregó a sus padres, quienes la llevaron a la iglesia. Desde allí, junto con otros paquetes, fue enviada a Camboya.

Publicidad

El pequeño se olvidó rápidamente de la caja mientras se lanzaba a los jolgorios de la época navideña.

El tiempo pasó volando. Años después, cuando ingresó a la universidad, recibió una solicitud de amistad en Facebook de una chica llamada Chia.

Niño concentrado escribiendo una carta. | Foto: Getty Images

Publicidad

No tenía idea de quién era ella, por lo que decidió ignorar su solicitud. La borró, pero se sorprendió al día siguiente cuando vio otra solicitud de ella. También eliminó esa, pero las solicitudes no dejaron de llegar. Un día, habló con su mamá por teléfono.

“Mamá, sigo recibiendo una solicitud de amistad de una chica extraña de otro país, y aunque sigo rechazándola, ella sigue enviando más. ¿Qué hago?”, preguntó Tomás.

“¿Revisaste su perfil? Quizás es alguien que una vez conociste”, le aconsejó su madre.

“Revisé su perfil, pero ella es completamente irreconocible para mí. Estoy bastante seguro de que no conozco a nadie de Camboya”.

Publicidad

“¿Camboya?”, preguntó su madre. “Sí, de ahí dice que es”, respondió el joven. “¿Recuerdas esa caja que enviaste hace unos años?”, preguntó su mamá.

“¿La que envié justo antes de entrar al sexto grado?”, preguntó en respuesta. “Sí. Esa. ¿Qué pasa si la persona a la que se la enviaste es la que está tratando de contactarte?”.

Joven mirando por una ventana con un teléfono celular en su mano. | Foto: Pexels

Publicidad

“No creo, mamá. Fue hace mucho tiempo”, dijo Tomás, a pesar de que su instinto le decía que su progenitora tenía razón.

Después de terminar su llamada, se conectó a su página de Facebook y aceptó la solicitud de Chia. Un mensaje de ella llegó una hora después. El joven lo leyó y luego respondió.

Esos dos primeros mensajes llevaron a una serie de mensajes de texto entre ellos en los días siguientes. Al principio, charlaban un par de horas al día, pero cuanto más se acercaban, más tiempo pasaban enviándose mensajes.

Publicidad

Fue así como poco a poco el par terminó enamorándose. Su relación se fortaleció con los años y, en algún momento, Tomás comenzó a imaginar a Chia como su futura esposa.

Tres años después de que se enamoraran, el joven decidió conocerla en persona. Se graduó de la universidad y de inmediato consiguió un trabajo en una fábrica gracias a su gran desempeño.

Hombre sosteniendo la mano de una mujer sentada en un banquillo. | Foto: Shutterstock

Publicidad

Luego viajó a la capital de Camboya, Phnom Penh, donde finalmente conoció a la joven por primera vez. Apenas podían dejar de abrazarse. Cuando los saludos ya habían terminado, ella procedió a mostrarle la ciudad y luego lo llevó a casa.

Estaba impactado por su condición de vida. Ella no había estudiado más allá de la escuela secundaria porque era pobre. Por eso había regresado a la casa familiar, que era esencialmente una habitación grande con un inodoro.

Tomás no podía creer lo tristes que eran las cosas para su amor. Entonces comenzó a pensar en formas de mejorar su vida. La forma más fácil era tenerla viviendo con él. Así que, cuando volvió a visitar a su familia, le propuso matrimonio.

Publicidad

Sus hermanos estaban encantados de que Tomás quisiera casarse con su hermana, pero su madre estaba en contra.

“Tu padre también se habría opuesto si estuviera vivo para ver esto”, espetó la mujer mayor a Chia cuando le preguntó por qué no apoyaba el matrimonio. “Te harán daño”, insistió.

Un hombre y una mujer en el día de su boda. | Foto: Getty Images

Publicidad

Fue necesario que el padre de Tomás volara a Camboya para hablar con la mujer y convencerla de que su hija no sufriría ningún daño.

La boda tuvo lugar en Monterrey. El novio vestía un traje tradicional camboyano, mientras que Chia vestía un vestido blanco. Como familia, la pareja continuó participando en la campaña Operación Regalo de Navidad, al igual que sus hijos.

¿Qué podemos aprender de esta historia?

La consideración es muy útil. Las familias enviaban miles de regalos cada año a través de Operación Regalo de Navidad, pero no todos tenían una carta como la de Tomás. La misiva llegó a Chia, quien se sintió conmovida por la consideración del regalo. La hizo acercarse al joven años después, y encontraron el amor y la felicidad juntos.

Publicidad

Enséñales a tus hijos a dar. Tomás estaba feliz de dar algunas de sus cosas a los menos afortunados, por lo que se tomó su tiempo para considerar lo que deseaba regalar. Si se hubiera visto obligado, simplemente habría elegido un montón de cosas que no le habrían ganado la atención que Chia le prestó más tarde. Continuó dando y también le enseñó a sus hijos a dar.

Comparte esta historia con tus amigos. Podría alegrarles el día e inspirarlos.

Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

Puedes dejar tu mensaje en la sección de comentarios y suscribirte a AmoMama para leer las mejores historias sobre el espectáculo y el mundo en un solo lugar. 

Publicidad