Historias Inspiradoras

18 de octubre de 2021

Hombre engaña a una mujer rica para que se enamore de él y luego la roba - Historia del día

Compartir
FacebookTwitterLinkedInEmail

Publicidad

Un hombre se casó con una mujer rica para poder robarse obras de arte invaluables de su colección privada, pero al final recibió su merecido.

Nadie que conociera a Jorge Ramírez lo describiría como un hombre amable. Pero sin duda tenía su encanto. El encanto de Jorge le permitía vivir muy por encima de su nivel económico, y sin trabajar.

Pero Jorge estaba cansado de ejercer ese encanto todo el tiempo, de usar su máscara sonriente cada día. Quería retirarse, y para hacerlo, tendría que sacrificar su mayor tesoro: su libertad. Tendría que casarse con una millonaria.

Anillos de compromiso sobre dinero en efectivo. | Foto: Shutterstock

Publicidad

Jorge conoció a Melissa Fuentes por accidente. Estaba en una galería de arte disfrutando de una obra maestra cuando vio a una mujer de unos 30 años mirando embelesada la misma pintura que él. Nadie más en la galería parecía notar esa obra.

"¿Qué opinas?", le preguntó Jorge. "¿Farsante, o artista verdadero?". La mujer respondió sin dejar de ver la pintura. "Verdadero. Muy verdadero. Cualquier cosa que te haga sentir así, lo quieras o no, es verdadera".

"¡Exacto!", exclamó Jorge. La mujer se volteó y le sonrió. Jorge la vio de arriba a abajo. "Es simplona, tiene aburridos ojos café, y no sabe vestirse", pensó Jorge. Pero tenía una dulce sonrisa.

Publicidad

Jorge le devolvió la sonrisa. No su típica sonrisa de embaucador, sino su sonrisa real, la que su madre llamaba "sonrisa de luz". La mujer sonrió aún más al verla. "Me llamo Melissa", le dijo, extendiendo su mano.

"Jorge", le respondió, apretando su mano. "Entonces, Jorge. ¿Debería comprarla?", dijo Melissa juguetonamente. Jorge respondió con total seriedad: "Si tienes donde colgarlo, definitivamente".

Melissa asintió con la misma seriedad. "Tengo un poco de espacio entre un Cezanne y un Miró. ¿Crees que quepa?". "Seguro que sí", dijo Jorge. "Creo que iría perfecto, sería un puente visual entre esos estilos tan dispares, ¿no crees?". 

Publicidad

Galería de arte. | Foto: Unsplash

"¡Exacto!", exclamó Melissa. "Ven, vamos a comprarlo", dijo, y tomó a Jorge del brazo. Lo condujo a través de la galería hasta donde estaba el curador. "¡Francisco!", lo llamó. "Quiero el #32, por favor".

Publicidad

Francisco inmediatamente dejó a la multitud que lo rodeaba y se enfocó en Melissa. "Meli, cariño", dijo. "¡Exquisita elección, como siempre! ¿Quieres que lo añada a tu cuenta?"

"Por favor, Francisco", dijo Melissa con una sonrisa. "Y cuando termine la exposición, que lo envíen a la casa de Nueva York, ¿sí?". Jorge se quedó boquiabierto. Melissa tenía MUCHO dinero. Sin intentarlo, se había topado con una mina de oro.

Jorge le sonrió a Melissa. "¡Vamos por un helado para celebrar!", le dijo. Melissa parecía encantada. "¿Cómo supiste que adoro el helado? ¡Vamos!". Eso sería su primera cita, pero no la última.

Jorge cortejó a Melissa a través de seis meses, a la antigua. Poco a poco, ella se fue enamorando perdidamente de él, lo cual lo hacía sentir muy satisfecho.

Publicidad

Cuando Jorge le pidió matrimonio, Melissa aceptó dichosa. Se casaron en un juzgado cercano, con dos amigos como testigos. Jorge pronto descubrió que la vida como esposo de Melissa era en realidad muy agradable.

Pareja recién casada. | Foto: Pixabay

Publicidad

El amor es un misterio capaz de transformar nuestras vidas. Además de ser tan rica, Melissa era muy excéntrica. No iba a las exclusivas fiestas de alta sociedad a las que siempre la invitaban.

En vez de ir a cenas de gala para caridad, prefería hacer sus obras caritativas ella misma, en comedores para los desamparados. Tenía sentido del humor, era dulce, y luego de que Jorge mejoró su guardarropa, era bastante linda.

Su gran pasión era el arte, y ella y Jorge pasaban mucho tiempo visitando galerías, buscando artistas desconocidos, comprando cualquier pintura que llamara su atención. Era una vida tan divertida que Jorge casi se olvida de por qué se casó con ella.

Publicidad

Casi. Un año después de la boda, Jorge tuvo la oportunidad que había estado esperando. Melissa tenía que ir a Londres por varios días a visitar a su medio hermano, que estaba atravesando un divorcio complejo. Jorge se quedaría solo.

Llevó a su esposa al aeropuerto y la despidió con un beso. Luego, fue de vuelta al palaciego hogar que compartía con Melissa en Nueva York. Rápidamente, empacó cuatro obras impresionistas en una valija que había preparado para la ocasión.

Jorge se quedó mirando un par de obras de los Viejos Maestros que el padre de Melissa tenía en su colección, y suspiró. Tendría que conformarse con los impresionistas. Vendidos discretamente, le permitirían ganar varios millones de dólares.

Publicidad

Pinturas clásicas. | Foto: Pixabay

Esa tarde, Jorge tomó un vuelo a las Bahamas para conocer a un inescrupuloso traficante de arte dispuesto a vender las pinturas a clientes que no harían muchas preguntas. ¡Iba a ser rico!

Publicidad

La reunión con el traficante sería la noche siguiente. Jorge decidió dar un paseo por el centro histórico de Nassau, y terminó topándose con una galería de arte. Al rato estaba hipnotizado ante una explosión de color.

"Melissa", se oyó a sí mismo sollozar. "Mira, solo, mira...". Pero claro, Melissa no estaba ahí. Nunca volvería a estar ahí. Jorge se sorprendió al sentir un profundo dolor en su corazón. "Melissa...", susurró. "¿Qué he hecho?".

Jorge se dio cuenta de que estuvo tan enfocado en estafar a Melissa que no se dio cuenta de que se había enamorado de ella. La amaba, y ya ella se habría enterado de su ausencia, de las pinturas robadas, de todo. Si volvía, iría preso.

Publicidad

Tres días después, Jorge se entregó a la policía, acompañado por un abogado y las pinturas. Se declaró culpable del robo de las obras. Lo único que quería era hablar con su esposa. Llegaron a un acuerdo con la corte: Jorge pasaría 2 años preso.

Pero el juez le informó a Jorge que nadie, ni siquiera el tribunal, puede obligar a Melissa a verlo. Así que Jorge decidió escribir una carta. En ella, explicó todo, desde su plan inicial hasta la revelación que tuvo en las Bahamas.

Hombre escribiendo carta. | Foto: Pixabay

Publicidad

"Te amo, Meli. Por primera vez en mi vida amo a alguien, y por ti, entregué mi libertad. Por favor, por favor, perdóname", escribió. No recibió respuesta. El abogado de Jorge trató de contactar a Melissa, pero ella no contestaba sus llamadas.

Jorge estaba en el patio de la cárcel cuando un guardia lo llamó. "Ramírez. Tiene visita". "¿Visita?", se preguntó Jorge. Supuso que debía ser su abogado. Pero para su sorpresa, la persona que estaba esperándolo, ¡era Melissa!

Lucía mucho más delgada y triste de lo que él recordaba, pero estaba ahí. "¡Meli!", exclamó Jorge al verla, con lágrimas en los ojos. "Ay, Meli, ¡te he extrañado tanto!".

Publicidad

Melissa estaba llorando. "¿Por qué, Jorge? Yo te hubiera dado las pinturas, dinero, ¡lo que fuera!". "Lo sé", susurró Jorge. "Ahora lo sé, y también sé que preferiría vivir en prisión que estar lejos de ti. ¡Por favor, perdóname!".

Melissa lo perdonó. Durante 18 meses, visitó a Jorge cada semana. Cuando fue liberado, estuvo ahí para recibirlo. Jorge se considera el hombre más afortunado del mundo, al haber hallado el amor de una forma tan inusual.

Pareja tomada de las manos. | Foto: Pixabay

Publicidad

¿Qué podemos aprender de esta historia?

El amor es un misterio que puede transformar nuestras vidas.

El amor perdona cuando el transgresor realmente se arrepiente.

Comparte esta historia con tus amigos. Podría alegrarles el día, o inspirarlos.

Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

Publicidad