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Chofer de bus ve un bolso abandonado debajo del asiento y halla a un niño dentro - Historia del día

Mayra Pérez
19 ene 2022
23:40
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El conductor de un autobús queda atónito cuando encuentra a un niño escondido en un bolso abandonado en su autobús, y termina salvando al niño y transformando su propia vida para siempre.

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Andrés López era conductor de un conocido servicio de autobuses interurbanos y llevaba años recorriendo el país. Amaba su trabajo, pero llevaba una vida solitaria. 

Los turnos y los horarios inusuales de su trabajo significaban que no había mucho tiempo para el romance y, además, era un hombre tímido.

Un autobús en la vía. | Foto: Shutterstock

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Una noche, Andrés acababa de llegar tras conducir cientos de kilómetros. Estaba revisando el autobús para asegurarse de que ningún pasajero se hubiera quedado atrás y de repente notó un gran bolso deportivo en uno de los asientos traseros.

“Genial. Ahora tendré que llevar esto a objetos perdidos y llenar todo ese papeleo”, se quejó mientras se inclinaba para recoger el bolso.

Pero el bolso resultó ser mucho más pesado de lo que Andrés esperaba. Decidió ver qué había dentro y lo abrió. Para su sorpresa, se encontró con un par de enormes ojos asustados, que pertenecían a un niño pequeño que parecía no tener más de cuatro años.

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“¿Qué tenemos aquí?”, preguntó Andrés, y metió la mano en la bolsa para sacar al niño. “¿Quién eres, hombrecito, y cómo llegaste aquí?”.

El chico se enderezó. “Mi mamá me puso en el bolso para que pudiera ir a la casa de mi tía sin que mi papá se enojara y nos lastimara”. Andrés notó que el niño tenía unos feos moretones en sus brazos y piernas.

“¿Pero por qué tu mamá no te compró un boleto de autobús?”, preguntó Adán.

“No tenemos dinero”, explicó el niño. “Papá no nos da nada”.

Un bolso grande en la calle. | Foto: Unsplash

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“Ya veo”, dijo Adán. “¿Y sabes dónde está la casa de tu tía?”. El niño asintió con orgullo y sacó un papel cuidadosamente doblado de su bolsillo. Andrés lo abrió y leyó la dirección.

“¡Oh no!”, exclamó. “¡Tu tía no vive en esta ruta! ¡Tu madre te puso en el autobús equivocado!”. Ante esto, el niño se echó a llorar y Andrés trató de consolarlo. “Escucha, ¡está bien! Te llevaré con tu tía, ¿de acuerdo? ¿Cómo te llamas?”.

“Tommy”, dijo el niño, secándose las lágrimas de la cara.

“Vamos, Tommy”, dijo Andrés. “No sé tú, pero yo tengo hambre, así que ¿qué tal si comemos un perro caliente antes de ir a la casa de tu tía?". Cuando llegaron, cinco horas después, Andrés y Tommy eran grandes amigos.

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Llamaron a la puerta de Lydia, la tía del niño y ella se sorprendió un poco al ver a su sobrino pequeño y a un hombre extraño parados en su puerta a altas horas de la noche, pero les dio la bienvenida.

“¡Mi pobre hermana!”, dijo. “¡Su esposo es un bruto, y no la dejará irse!”.

Andrés frunció el ceño. “Es un maltratador, y ellos suelen ser unos cobardes. ¡Veamos si tiene el coraje de enfrentarse a un hombre!”.

Niño pequeño con algunas marcas en su piel. | Foto: Unsplash

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Así que Lydia y Andrés se dirigieron al hogar de Tommy y llamaron a la puerta. Un hombre grande con un rostro desagradable respondió y miró a su cuñada.

“¿Qué haces aquí, bruja?”, gritó, pero antes de que pudiera decir otra palabra, Andrés, que era un hombre aún más grande, se adelantó con un gesto intimidante.

“Estás hablando con una dama”, dijo con calma. “Así que te sugiero que bajes la voz. Estamos aquí para ver a tu esposa Tania”. El hombre se hizo a un lado y Andrés vio a una pequeña mujer rubia con un rostro dulce.

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Lydia corrió a abrazar a su hermana y le dijo: “¡Tania, hemos venido a buscarte! ¡Ve a hacer las maletas!”. El padre de Tommy abrió la boca para objetar, pero captó la mirada de Andrés y lo pensó mejor.

Andrés le dijo: “Hablemos tú y yo. A partir de ahora, dejarás en paz a Tania y a Tommy porque, lo que le hagas a ellos te lo haré a TI, ¿entiendes?”.

“¡Son míos!”, dijo el papá de Tommy enojado. “¡Tengo derechos!”.

Un hombre camina de la mano con un niño pequeño. | Foto: Unsplash

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Andrés negó con la cabeza. “No. Tenías responsabilidades. Se suponía que debías amarlos y protegerlos, no maltratarlos”, dijo. “Lo tenías todo y lo tiraste todo por la borda. Así que déjalos en paz”.

El papá de Tommy se apartó bruscamente, y Andrés recogió la maleta de Tania y los tres se fueron. El niño se sintió encantado de volver a estar con su madre, y de contar con el apoyo de Andrés y Lydia, Tania solicitó el divorcio.

Tania y el niño se mudaron con Lydia. Tommy fue a la escuela y Tania encontró un trabajo y todo iba bien para la familia. Andrés sabía que estaban bien, pero no podía resistirse a aparecer de vez en cuando para ver cómo estaban.

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Le encantaba pasar tiempo con Tommy y se estaba encariñando mucho con Tania. Un día él la invitó a salir, y en poco tiempo los dos estaban perdidamente enamorados.

Tania vio que este hombre grande y tímido con un corazón de oro era lo opuesto al hombre con el que se había casado. Cuando él le pidió matrimonio, ella aceptó.

Tommy estaba encantado y jugó un doble papel en la boda: entregó a la novia y fue el padrino del novio. Lydia fue la dama de honor y lloraba de felicidad.

El pequeño le susurró a su madre: “Estaba pensando... ¡Después de todo, me pusiste en el autobús correcto!”. Y tenía mucha razón. Ese autobús los había llevado sanos y salvos a una nueva vida.

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Una mujer joven consuela y abraza a un niño pequeño. | Foto: Unsplash

¿Qué podemos aprender de esta historia?

Los acontecimientos más inesperados pueden traer una nueva oportunidad de felicidad. Andrés nunca imaginó que encontrar a un niño en un bolso cambiaría su vida.

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Los maltratadores suelen ser cobardes que no pueden enfrentarse a alguien fuerte y seguro. El papá de Tommy fue lo suficientemente valiente como para intimidar a su esposa e hijo, pero no pudo enfrentar a Andrés. 

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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