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Una pareja conversa en una cafetería | Foto: Shutterstock
Una pareja conversa en una cafetería | Foto: Shutterstock

Mujer nota que su novio desaparece con su hermana después del trabajo y decide seguirlos - Historia del día

Mayra Pérez
Por Mayra Pérez
28 abr 2022
16:30

Brenda y Leonardo eran los novios perfectos. Después de escuchar una conversación, ella se enteró de que él quería tener hijos y que no creía que ella estuviera lista. Luego de eso, ocurrió el caos.

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“Mamá, Carla, ¡bienvenidas! Pasen”, le dijo Brenda a su madre y a su hermana menor. Las había invitado a cenar a la casa que compartía con su novio, Leonardo.

Brenda y Leonardo habían estado de novios por cinco años y se habían mudado juntos tan solo seis meses después de iniciar su relación. Todo entre ellos era perfecto, pero aún no se habían comprometido.

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Unsplash

Imagen con fines ilustrativos | Foto: Unsplash

Aunque Brenda no tenía prisa por casarse, solía preguntarse si Leonardo pensaba en eso alguna vez. Les decían a todos que no necesitaban una boda o algún papel para probar su amor.

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Ya vivían juntos y eso era suficiente. Al menos, eso es lo que Brenda se decía a sí misma a menudo. Pero, con toda honestidad, soñaba con usar un vestido blanco y caminar hacia el altar. Quería que formaran una familia.

La madre de Brenda la había estado presionando para que se casaran, así que organizó esta cena para tranquilizarla por un tiempo. Tal vez lograría que viera lo buena que era su relación, y que no necesitaban una boda.

Leo estaba cocinando y comenzó a charlar con Carla, pero su madre no cambiaba su expresión ceñuda. Se sentaron a comer, terminaron y Brenda empezó a limpiar.

En un momento, Leo y su madre desaparecieron mientras Carla salía al porche con su teléfono. Brenda no quería que su madre presionara a su novio, así que fue a buscarlos.

Estaban en su dormitorio. Su madre debió haberle pedido hablar en privado, y Brenda no pudo evitar la tentación de escucharlos a escondidas durante un rato.

“¿Cuándo se van a casar?”, preguntó su madre.

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“No tenemos prisa. Cuando estemos listos”, respondió Leonardo.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

“Eso no está bien. Tienes todos los beneficios de una esposa sin ponerle un anillo en el dedo. ¿Qué pasa con los hijos?”, insistió la mujer, y Brenda se estremeció.

“Quiero tener niños, señora Molina. Pero no creo que su hija esté lista para eso”, respondió Leonardo, y Brenda dejó de respirar. Escuchó que Carla regresaba y corrió a la cocina.

Mientas terminaba de lavar los platos, sintió que una rara emoción la invadía. ¿Leonardo pensaba que ella no estaba lista o que no quería hijos propios? ¿Por eso no quería casarse con ella? Esos pensamientos casi le rompen el corazón, pero trató de contener las lágrimas.

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Después de unos minutos, Leo y su madre volvieron a la sala y parecían estar de buen humor. Se preguntó qué más habrían hablado y decidió que probablemente era mejor no saberlo.

Carla le dijo que se quedaría con ellos por un tiempo, en la habitación de invitados. Brenda estaba feliz, disfrutaba de su compañía. Esa noche, notó que Leo y su hermana conversaban en privado y se reían mucho. Se sintió incómoda y fuera de lugar.

Al día siguiente, Leonardo y Carla salieron a tomar un café después de que él terminó de trabajar y no le contaron nada al llegar. “Está bien”, pensó, pero no lo sentía así en realidad.

Tras haber escuchado la conversación entre su novio y su madre, la comenzaron a asaltar ideas horribles, como que Leo se estaba alejando de ella. Presentía que algo estaba pasando, pero no podía identificarlo.

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Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Carla y Leonardo continuaron desapareciendo todas las tardes, y Brenda comenzó a sentirse celosa. Al quinto día de la estadía de su hermana, decidió seguirlos. Fueron al café de su vecindario.

Brenda se quedó afuera y cada cierto tiempo se asomaba discretamente, intentando saber lo que ocurría entre ellos. De repente, notó que Leonardo metía la mano en su bolsillo y sacaba una caja. Era la caja de un anillo.

“¿Qué está pasando?”, se preguntó. “¿Qué tiene esa caja? ¿Por qué se lo estaba dando a Carla? ¿Me están engañando? ¿Carla es la chica con la que realmente quiere casarse?”.

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Muchas preguntas pasaron por su mente mientras miraba cómo Carla sonreía con emoción y saltaba de su asiento para abrazar a Leonardo.

“¡Esto es demasiado!”, dijo en voz alta y con una furia apenas contenida entró en la tienda. “¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ?”, gritó a viva voz.

Su grito hizo que todos se voltearan, incluido Leonardo, que había dejado de abrazar a Carla. Parecía asustado y rápidamente intentó esconder la caja.

“¿Por qué estás tratando de ocultar esa caja? ¿Qué está pasando aquí? ¿Me estás engañando con mi propia hermana? ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?”.

Las lágrimas corrían por el alterado rostro de Brenda. No le importaba que todos la miraran, tampoco escuchaba a Carla, quien intentaba calmarla.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

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Leonardo respiró profundamente. De repente, se hincó sobre una rodilla. “Brenda, así no es como quería hacer esto, pero ¿quieres casarte conmigo?”, preguntó con una mirada seria en su rostro.

Brenda enmudeció. Se sentía incapaz de procesar lo que estaba ocurriendo. Miró a Carla, que le sonreía y asentía. ¿Se había equivocado por completo? ¿Habían estado planeando sorprenderla en algún momento?

“Sí”, susurró después de unos segundos, y la tienda estalló en aplausos. Brenda abrazó a Leonardo, y de pronto sintió que sus rodillas se doblaban. “Necesito sentarme”, dijo.

Le pidieron un café y Carla le contó todo. “Leo me invitó a quedarme con ustedes porque quería ayuda para encontrar un anillo. Eso es lo que hemos estado haciendo todos estos días, y también estábamos planificando la propuesta perfecta”.

“No puedo creer esto. Muchas gracias por ayudarlo, Carla”, dijo Brenda, tomando su mano sobre la mesa. Miró a su prometido. “Lamento mucho mi arrebato. No sé en qué estaba pensando”.

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“Hace unos días, cuando vino tu madre, insinuó que tal vez no querías tener hijos conmigo porque no te había propuesto matrimonio. Así que decidí hacerlo lo antes posible”, explicó Leonardo.

Al escucharlo, Brenda se sintió muy tonta. Había dejado que la paranoia se apoderara de ella. Ahora se arrepentía de haber escuchado detrás de la puerta. O quizás debió entrar y aclararlo todo...

“Es increíble. Te quiero mucho, cariño”, le dijo. Se besaron suavemente frente a una sonriente Carla, quien se convirtió en la dama de honor de su boda cuatro meses después.

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

Imagen con fines ilustrativos. | Foto: Pexels

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

  • La sinceridad es la mejor herramienta contra la desconfianza. Si Brenda hubiese compartido con su novio sus dudas tras escuchar parte de una conversación, la situación no habría llegado tan lejos y no se hubiese arruinado su propuesta sorpresa.
  • La comunicación es fundamental en una pareja. Brenda soñaba con casarse, pero decidió ocultárselo a su novio. Él quería hijos, pero creía que su novia no estaba lista. Una sincera charla entre ambos, a tiempo, les hubiese ahorrado a ambos un tiempo precioso.

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Este relato está inspirado en la vida cotidiana de nuestros lectores y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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