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Chicos se burlan de niño por llevar una cámara con él a todas partes hasta que la usa para ayudar a todo el vecindario - Historia del día

Mayra Pérez
21 may 2022
16:35
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Un adolescente apasionado por la fotografía recibe una cámara de regalo y es objeto de burlas por parte de sus amigos. Hasta el día en que gana un concurso fotográfico, y ayuda a todos en su vecindario.

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Bruno Flores recibió de sus padres una cámara para su cumpleaños número 16. Y aunque no era exactamente la que anhelaba, tenía todo lo que necesitaba y se sentía muy feliz.

Los padres de Bruno, Heidi y Manuel, trabajaban en una pequeña granja en su pueblo. A pesar de la difícil situación económica por la que pasaban, como todos allí, habían logrado ahorrar para la cámara de su hijo.

Una vieja granja. | Foto: Unsplash

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Más tarde, después de celebrar su cumpleaños con sus padres y su abuela, que vivía con ellos, Bruno fue a mostrarles la cámara a sus amigos. Todos quedaron gratamente sorprendidos con su obsequio.

“¡Vaya, amigo! Eso es una locura”, gritó Harry. “¡Ojalá mis padres me hubieran dado algo así!”.

Bruno sonrió. “Sí, mamá y papá ahorraron durante meses para comprarla. Es realmente genial. Tomé algunas fotos mientras venía para acá, ¡y se ven muy bien!”.

Su amigo Robinson aprovechó el momento para darle algo. “También tenemos algo para ti. Toma”, dijo y le dio a Bruno una caja, y al abrirla descubrió una camiseta de su equipo favorito.

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“Gracias, amigos. Me encanta”, dijo, radiante de felicidad. “Pero esto debió ser muy costoso”.

De repente, todos quedaron en silencio y Bruno vio a sus amigos mirándose como si le estuvieran ocultando algo. Sabía que ellos se habían involucrado en pequeños robos, por lo que se mostró escéptico sobre el origen de la camiseta.

“¿Cómo consiguieron esto para mí?”.

Robinson se rio sospechosamente. “¡Oh, vamos, Bruno! ¡Sabemos que es tu equipo de fútbol favorito! ¡Así que... ahorramos para comprarla! ¡Tú siempre nos das regalos, así quisimos hacer esto!”.

Un par de camisetas deportivas. | Foto: Unsplash

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Bruno estaba escéptico. Sin embargo, no les preguntó nada más porque pensó que se sentirían mal. Aceptó la camiseta y volvió a casa.

Unos días después, sus sospechas sobre la camiseta resultaron ser ciertas. Al salir de su escuela, notó que sus amigos hablando de algo. Cuando se acercó, todos se quedaron en silencio.

“¿De qué hablan amigos?”, quiso saber. “¿Es algo que se supone que no debo saber?”.

“Por supuesto que no, Bruno. Pero… Es solo que, ¿nos ayudarías si te decimos lo que estamos planeando?”, preguntó.

“Claro”, respondió Bruno. Pero cuando descubrió que tenían la intención de robar una tienda la noche siguiente, los rechazó firmemente.

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“¿Están locos?”. Los miró fijamente, con los ojos muy abiertos. “¡No haré algo tan tonto!”.

“¡Cálmate!”, dijo Robinson. “Habrá mucho dinero. Podemos divertirnos con eso. La última vez que lo hicimos salió muy bien. ¡Así fue como conseguimos la camiseta para ti, Bruno!”.

“¿Qué?”. Bruno se quedó desconcertado. “¡Me mintieron... dijeron que habían ahorrado para eso!”.

Un grupo de adolescentes. | Foto: Pexels

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“Está bien, mentimos, está bien, pero hombre, ¡vamos! No seas snob. ¡Ayúdanos y podremos divertirnos juntos!”.

“¡DE NINGÚN MODO!”, declaró Bruno. “¡No voy a hacer eso! Y voy a devolver esa camiseta también. ¡No quiero algo comprado con dinero robado!”.

“Además, estaré muy ocupado. Mañana asistiré a una exposición fotográfica en la ciudad. Me encanta la fotografía y pienso abrir mi propia galería después de la graduación. ¡ASÍ QUE NO ESTOY DENTRO!”.

Robinson se echó a reír. “Tu obsesión con la fotografía es estúpida... ¡No puedes ganar dinero con eso! ¿Crees que esa cámara te hará rico?”.

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“Vamos, Bruno”, dijo Harry. “¡Solo estás presumiendo con esa estúpida cámara! Nosotros también podemos tener una, así como muchas otras cosas... ¡Sabemos cómo hacer dinero rápidamente!”.

“Tienen razón, Bruno”, intervino Kevin. “¡Ayúdanos! ¡Deja de actuar como un cobarde! Tú y tu cámara se parecen a Dora la Exploradora”, agregó, y todos se rieron.

“¡Si no nos ayudas, olvida que alguna vez fuimos amigos! ¡Esto es una advertencia!”, dijo Robinson.

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Un joven con una gran cámara fotográfica. | Foto: Unsplash

Bruno se sintió herido cuando sus amigos se burlaron de él, pero se negó a ayudarlos. Al día siguiente, fue a la exposición y se divirtió mucho. Tomó algunas fotos increíbles con su cámara y las hizo revelar en un estudio cercano.

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Se le ocurrió enviar las mejores a una galería de fotos que estaba organizando una competencia con un premio en efectivo de $ 300.000 para el ganador.

Una semana después, organizó una muestra en su barrio, donde presentó algunas de sus fotografías. Con un proyector compartió una presentación que mostraba a las personas cómo había sido su viaje a la ciudad y su visita a la galería.

La gente admiraba sus fotos y lo felicitaba. Sin embargo, tan pronto como vieron la diapositiva final, sus sonrisas se desvanecieron repentinamente y todos lo miraron con los ojos muy abiertos.

Era una instantánea de la correspondencia que Bruno había recibido de los dueños de la galería, indicando que su fotografía había ganado el primer premio.

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El jovencito había decidido usar los 300 mil dólares para restaurar y mejorar su vecindario y ayudar a los desempleados y los agricultores. Así tendrían una nueva oportunidad de salir adelante. Desarrolló un pequeño plan que explicó con detalles a todos.

Los amigos de Bruno se sintieron avergonzados. Siempre estaban preocupados por sí mismos y buscaban dinero en los lugares equivocados. Además, ¡habían criticado la pasión de su amigo por la fotografía!

Todos se disculparon con él y manifestaron su deseo de retomar su amistad. Bruno les puso como condición que devolvieran todo el dinero que habían robado y que dejaran ese peligroso camino. Todos se lo prometieron con la mano en el corazón.

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Una composición con fotografías. | Foto: Unsplash

¿Qué podemos aprender de esta historia?

Ayudar a tu prójimo siempre te hará sentir muy bien. Bruno tenía la opción de quedarse con el dinero del premio, pero decidió emplearlo para ayudar a todo su vecindario y en especial, a sus amigos.

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Nunca debes dejar tus principios de lado, aun a riesgo de perder una amistad. A pesar de las amenazas de sus amigos de apartarlo de su grupo, Bruno no quiso convertirse en un ladrón por ellos.

Comparte esta historia con tus amigos. Podría alegrarles el día e inspirarlos.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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