Raro cáncer de una mamá primeriza fue descartado por los médicos al considerarlo un embarazo

Durante la gestación, la mujer comenzó a sentir dolores de cabeza y sufría de problemas respiratorios, pero hizo caso omiso de los síntomas porque pensaban que era a causa del embarazo.

El raro cáncer de Ana Panter, de 34 años de edad, pasó inadvertido ante la experiencia de los especialistas del Leicester Royal Infirmary, en Inglaterra, cuando estos se limitaron a concluir que los síntomas que experimentaba la mujer se debían a su embarazo.

Sin embargo, después de que Panter diera a luz a su primogénita, Lydia, y su placenta fuera analizada en el Hospital Weston Park en Sheffield, la nueva madre se enteró de que su cuerpo estaba experimentando estragos a causa de una enfermedad trofoblástica gestacional.

Anna Panter recuerda que durante la gestación, por agosto del año pasado, comenzó a sentir dolores de cabeza y sufría problemas respiratorios, pero como era la primera vez que estaba embarazada, hizo caso omiso porque no sabía que se trataba de síntomas fuera de lo común.

Recuerda que, a las 35 semanas de embarazo, fue a un chequeo, preocupada por los movimientos de su bebé, y cuando le tocó hablar con el especialista, no pudo completar una oración sin toser. Esa vez, el médico pensó que el feto era tan grande que presionaba los pulmones de la madre.

A las 37 semanas de gestación, fue intervenida para una inducción, pero ante las complicaciones que se presentaron, le practicaron una cesárea de emergencia.

“Fue tan rápido, pero fue el momento más hermoso y abrumador de todos los tiempos. Mi esposo estaba conmigo. No lloro muy a menudo, pero ambos lloramos. Simplemente no podía creer que ella fuera nuestra", expresó.

Tras la cesárea, su placenta fue enviada al Hospital Weston Park en Sheffield para su análisis. Seis semanas después, Anna fue contactada por una enfermera que le informó que padecía de una una enfermedad trofoblástica gestacional, que se derivó de un embarazo molar (esto le sucede a una de cada 50 mujeres embarazadas).

La realidad se le acercaba rápidamente a la madre primeriza cuando a la semana siguiente la volvieron a llamar del hospital diciéndole que estaba embarazada, pero Panter sabía que eso era imposible. ¡Había tenido a Lydia apenas siete semanas antes!

Después de esta situación tan extraña, la mujer empezó a sospechar que padecía cáncer. Y sus temores fueron corroborados unos días después, cuando fue trasladada al hospital Sheffield. Allí le diagnosticaron un coriocarcinoma, un raro cáncer que solo ocurre en uno de cada 50.000 embarazos.

El nuevo panorama era abrumador para la mujer, ya que sus pruebas mostraron que el cáncer se había propagado al cerebro, los pulmones, el útero y la vagina. Sin embargo, ella se mostró optimista ante este resultado tan drástico, porque se había estado sintiendo muy mal los meses anteriores.

Su familia estaba devastada ante las nuevas noticias, pero el ánimo de Panter nunca decayó, debido a que los galenos le informaron que había 95% de posibilidad de curarse por complerto.

Niña durmiendo | Foto: Pixabay

Niña durmiendo | Foto: Pixabay

Otra familia angustiada por un raro cáncer que sufre su pequeña hija de 2 años, son los Davidson de Escocia. Ellos explicaron que su hija Adeline se mantiene estable, pero solo cuando le realizan transfusiones cada semana.

Por este motivo, los progenitores pasan sus días buscando donantes de sangre y hasta la fecha ya 120 personas les han podido ayudar con la causa.