Mamá de 26 años sobrevive a cáncer en fase 4 tras médicos darle solo cuatro semanas de vida

Varrie, quien tuvo que soportar 13 ciclos de quimioterapia y pasar 21 días internada en un hospital, quiere crear conciencia para alentar a otros a detectar los síntomas que le ayuden a obtener un diagnóstico temprano.

Una serie de diagnósticos equivocados fue lo que posiblemente hizo que Varrie Dunlop, una mujer de 26 años de Ringwood, Hampshire (Inglaterra), padeciera de un linfoma no Hodgkin de etapa cuatro. Al menos esto fue lo que contó la joven madre de Lana, de 4, cuando recordó su historia.

Durante meses, Varrie sufrió de síntomas tan dolorosos que algunas veces llegó a pensar que no podría más con su cansancio. Pero el susto más grande llegó en junio del año pasado, cuando  contrajo una gran infección en los ojos, que luego se extendería a sus labios, nariz y cara.

Tras repetidas visitas al hospital, los médicos le diagnosticaron una infección viral, posiblemente relacionada con la ansiedad o la depresión. Luego, comenzó a perder peso y sufrió severos sudores nocturnos, pero culpó al verano.

Semanas después, se practicó un análisis de sangre que había indicado una irregularidad, pero su salud volvió a derrumbarse antes de que pudiera tomar otro examen. En esa ocasión, sus médicos habían vinculado los síntomas con un problema en su corazón.

Posteriormente, una apendicitis vendría a cobrar protagonismo, hasta que por una tomografía computarizada se identificó un crecimiento en su estómago y un bulto en una de sus axilas. Los doctores le advirtieron que podría tratarse de cáncer.

Sin embargo, una nueva infección impidió que la joven madre conociera su verdadera condición por dos semanas más, hasta que en noviembre los galenos confirmaron la sospecha: linfoma no Hodgkin en etapa 4.

El linfoma no Hodgkin (LNH) es un tipo de cáncer que comienza en los glóbulos blancos llamados linfocitos. Afecta el sistema linfático, que está involucrado en la lucha contra las infecciones y ayuda a que el fluido se mueva a través del cuerpo.

Un escenario aún más dramático surgió cuando los especialistas le dijeron a Dunlop que su cáncer de sangre estaba tan avanzado que moriría en un mes, a menos que comenzara el tratamiento de inmediato. En este sentido, sufrió 13 rondas de quimioterapia, lo que le hizo perder el cabello y pasar 21 días en el hospital.

El linfoma se había extendido a su médula espinal y al líquido en su cerebro, y si se dejaba durante más semanas sus órganos comenzarían a apagarse, según el informe médico.

En febrero, las cosas empezaron a tomar otro color para la empleada de un centro de llamadas, cuando las exploraciones regulares indicaron que no tenía cáncer.

"Una de las cosas más difíciles durante el tratamiento fue estar lejos de mi hermosa hija, Lana. Pero gracias a la investigación y a un increíble equipo de médicos, estoy viva y ahora estoy en remisión. Estoy ansiosa por recuperar energía para ser la mejor mamá que puedo ser”.

Pasará mucho tiempo antes de que Varrie pueda regresar a la normalidad, y es justamente por este motivo que la joven madre quiere crear conciencia para alentar a otros a detectar los síntomas que le ayuden a obtener un diagnóstico temprano.

"No tenía bultos y tomó mucho tiempo para que me diagnosticaran porque no tenía síntomas obvios. Pero animaría a la gente a insistir en que se revise algo inusual, incluso si no son lo que normalmente se relacionaría con el cáncer. Insista en que su médico lo tome en serio ", dijo.

Los religiosos dirían que este caso médico se trata de un milagro, al igual que el de Michele De Leeuw, una mujer de Michigan de 57 años, que empezó a respirar después de que los médicos le retiraran el soporte vial que la mantenía en su estado de coma.

Tras sufrir un paro cardiaco, los médicos dijeron que su cerebro solo tenía 5% de función, pero menuda sorpresa la que se llevaron cuando el ama de casa fue desconectada.