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Historias Inspiradoras

14 de octubre de 2021

Esposo finge ser infértil por 40 años para que su esposa no sepa que no puede tener hijos - Historia del día

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Una mujer descubre que su marido le había estado mintiendo sobre sus problemas de fertilidad durante cuarenta años.

Cuando Jimena Castro se casó con Gary Rodríguez, soñó con tener una gran casa blanca con una cerca de estacas y media docena de niños entrando y saliendo. Ella y su marido compraron la casa, pero los hijos no llegaron.

Después de tres años, Jimena fue al médico que le recomendó un especialista en fertilidad. Se trataba de un doctor famoso que inmediatamente los sometió a muchas pruebas, y algunas de ellas fueron muy vergonzosas.

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Un mes después, la secretaria del médico llamó a Gary para programar una segunda cita. "Los resultados de la prueba están listos", dijo, "y el doctor Sarmiento quiere discutirlos en persona".

Pero Gary insistió en hablar con el médico por teléfono en ese mismo momento, y cuando colgó, su rostro estaba triste y con lágrimas en los ojos.

Una semana después, la pareja se sentó frente al doctor y escucharon la noticia: "Sr. Rodríguez", dijo. "Me temo que las pruebas revelan que es infértil. Desafortunadamente, no hay nada que podamos hacer por usted”.

"Quizás algún día, en el futuro, esperamos poder ayudar a parejas como usted y su esposa a convertirse en padres, pero ahora mismo, es imposible".

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Gary bajó la cabeza y Jimena le tomó la mano. "¡Mira, Gary, me casé contigo porque te amo y vamos a tener una familia de una forma u otra!".

Jimena estaba decidida a que su problema no enviaría a Gary a una depresión. Inmediatamente comenzó el largo y doloroso proceso para ser candidatos en la adopción de un bebé.

Tres años después, le dieron la bienvenida a la pequeña Judith, y dos años después adoptaron a otro niño que llamaron Tomás. La familia estaba muy feliz, aunque la gente a veces comentaba sobre el aspecto de los niños.

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La pequeña Judith era rubia de ojos azules, mientras que Gary y Jimena eran de cabello y ojos oscuros. El pequeño Tomás era de raza mixta. La gente preguntaba inmediatamente: "¿Son adoptados?".

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Y el matrimonio explicaba pacientemente que sí, agregando que Gary no podía engendrar hijos. Jimena le confesó a su mejor amiga: "Amo a Judith y a Tomás, pero si pensara que era la culpable de que no tuviéramos un bebé, me moriría".

Los niños crecieron demasiado rápido y un buen día se fueron a la universidad. Sus padres no se dieron cuenta de la velocidad con la que pasaron los años. Gary y Jimena se quedaron solos en esa gran casa blanca con la valla de madera.

Jimena suspiró: "Uno de estos días, tendremos muchos nietos para llenar esta vieja casa y disfrutar en el patio como siempre soñé".

Gary rio. "¡Dale a los chicos un poco de tiempo, mi amor, pronto tendrás a tus nietos!".

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Jimena nunca imaginó lo rápido que el destino les enviaría a los nietos que tanto anhelaba. Una semana después, ella estaba en el jardín podando sus rosas cuando un hombre alto y guapo de unos 50 años se acercó a la puerta.

"Hola", dijo, "¿Es esta la casa del Sr. Gary Rodríguez?".

Jimena se puso de pie y se quitó el sombrero de jardinería. "Sí lo es".

"Me gustaría hablar con él si es tan amable", dijo cortésmente el hombre.

Jimena llamó a Gary y él salió. Miró al hombre. "¿Sí? ¿Querías hablar conmigo?".

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El hombre parecía nervioso. "Me pregunto si podríamos hablar solos".

Gary negó con la cabeza. "No señor, cualquier cosa que quiera discutir conmigo puede decirla delante de mi esposa".

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El hombre parecía aún más incómodo. "Señor, me pregunto si recuerda a Rosalía García".

"¿Rosalía?", Gary sonrió. "¡Por supuesto que recuerdo a Rosalía! ¡Ella era mi novia de la escuela secundaria antes de que me fuera al servicio militar hace cincuenta años! ¿Eres su hijo?".

"Sí, señor", dijo el hombre. "Soy Samuel. Soy tu hijo".

Gary jadeó, sintió como si una mano gigante hubiera exprimido todo el aire de sus pulmones. "¿Mi hijo?".

Jimena no podía creer lo que oía. "¡Mentiroso! ¡Mientes porque mi esposo es estéril! ¡Solo estás tratando de sacarle dinero!".

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Pero Gary estaba mirando a Samuel con lágrimas en los ojos. "Mi hijo...", susurró. "¿Pero por qué, por qué Rosalía no dijo nada?".

"Bueno, señor, usted estaba en la guerra, y luego ela conoció a mi padrastro", explicó Samuel. "Me adoptó, pero cuando él y mi madre fallecieron, quise encontrarlo".

Jimena que estaba mirando a Gary, dijo: "¿No ves que está mintiendo? ¡Es un estafador!".

Gary negó con la cabeza. "No, mi amor, no lo es. Hace cuarenta años, el Dr. Sarmiento me dijo que no podías tener hijos. Sabía el mucho daño que eso te haría, así que le pedí que dijera que era mi culpa".

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"¿Fui yo?", susurró Jimena. "Te culpé en mi corazón, ¿y todo el tiempo fui yo?".

"Quería que fueras feliz, Jimena, quería que tuvieras la familia con la que soñaste, pero si hubieras sabido que la culpa era tuya, nunca habrías aceptado adoptar a Judith y Tomás".

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Las lágrimas corrían por el rostro de Jimena. "¡Te amo, Gary, te amo tanto!". Ella se volteó hacia Sam. "Lo siento mucho. Eres bienvenido aquí. No puedo tomar el lugar de tu madre, pero si me dejas, podemos ser una familia".

Samuel sonrió. "¡Gracias, Jimena, aceptaré eso! ¡Tengo seis hijos que necesitan desesperadamente una abuela que los mime, y otro nieto en camino! ¡Espero que estés a la altura!".

La familia de Jimena y Gary creció inesperadamente con un hijo, seis nietos y tres bisnietos; y cuando Judith y Tomás llegaron a casa, su hogar estaba realmente lleno, tal como Jimena siempre lo había soñado.

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Amar es procurar siempre el bienestar de tus ser querido por encima del tuyo: Gary decidió dejar que el mundo creyera que era estéril para proteger la autoestima de Jimena.

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El destino a menudo puede brindarte lo que siempre soñaste: Jimena se encontró con más nietos de los que jamás había imaginado cuando aceptó al hijo de Gary.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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