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Anciano millonario deja mansión de $5,3 millones: ni su hija ni su esposa la heredan - Historia del día

Susana Nunez
28 dic 2021
05:30
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Un anciano millonario murió y dejó una mansión de 5,3 millones de dólares, pero ni su esposa ni su hija la heredaron.

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"¿Podrás venir hoy en la tarde, William?, le preguntó Samuel, de 89 años, a su abogado William Becerra.

“Claro, Señor Benítez. ¿Pero está seguro de lo que quiere hacer? Le aconsejo que lo piense una vez más”.

Mansión. | Foto: Shutterstock

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“Estoy completamente seguro de la persona a la que dejaré todas mis propiedades, William. ¿Nos vemos hoy entonces? No quiero perder más tiempo".

"Está bien, Sr. Benítez. Estaré allí. Y no se preocupe. Llevaré todos los documentos que se necesitan", respondió el Sr. Becerra y colgó el teléfono.

60 años atrás…

Samuel Benítez tenía todo lo que quería en la vida. Tenía un trabajo estable como diseñador de celebridades, buena salud y la compañía del amor de su vida, Olivia, quien estaba embarazada y pronto lo convertiría en padre.

Lamentablemente, su vida cambió un fatídico día cuando recibió una llamada informándole que su esposa embarazada había fallecido en un terrible incendio en su casa.

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Samuel corrió al hospital donde habían llevado a Olivia y tuvo que identificar su cuerpo en la morgue. No pudo soportar el dolor de perderla a ella y a su bebé, y pasó días en la cama, incapaz de aceptar lo que había ocurrido.

Con los días logró organizar el funeral y darle un último adiós. Pero después de que todos se fueron, volvió a hundirse en el vacío y el dolor.

Ataúd. | Foto: Pexels

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Algo había cambiado para siempre en Samuel, y el hombre que antes había sido alegre y feliz ahora parecía un robot. Trabajaba durante horas y horas sin parar. De hecho, había decidido dedicarse a iniciar una nueva empresa para honrar a su difunta mujer.

Después de 10 años de riguroso trabajo, su sueño se hizo realidad y lanzó su propia empresa llamada Olivia Designs, la cual le dio ganancias millonarias. Y unos años después, cuando cumplió 60 años, el amor volvió a entrar en su vida. Samuel conoció a una joven diseñadora llamada Samantha.

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Ella tenía 25 años, era mucho más joven que él, pero sus ojos color avellana y su cabello castaño le recordaban a Olivia. Samuel se enamoró de ella en un instante, pero Samantha se aprovechó del afecto que sentía por ella y usó su dinero para vivir su vida al máximo.

Samuel no era tonto; era muy consciente de lo que Samantha hacía, pero la amaba tanto que decidió ignorar muchas cosas, incluidas sus infidelidades.

Cuando Samantha quedó embarazada, Samuel sintió que era la persona más feliz del planeta. Sin embargo, cuando nació la niña, supo que no era suya. La bebé no se parecía a él ni a Samantha, y la prueba de ADN que le hizo en secreto confirmó sus sospechas.

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Pero nunca se lo contó a su esposa; en cambio, le dio todo su amor a la niña y la aceptó como suya. Nunca imaginó que estaba cometiendo el mayor error de su vida.

Mujer joven. | Foto: Pexels

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De vuelta al presente…

Cuando Samuel terminó la llamada, comenzó a ver fotos suyas y de Olivia. Él lucía feliz en ellas, en contraste con la actualidad, pues estaba postrado en cama y ya no tenía a nadie que lo cuidara.

Varios años atrás, cuando Samantha y su hija se enteraron de la enfermedad de Samuel, se fueron a Florida, donde se alojaron en hoteles de lujo para escapar de la miseria de cuidar a un hombre mayor.

Así que los últimos 7 años, el único apoyo que tuvo Samuel había sido de la señora que lo cuidaba en casa, Emma. Ella lo acompañaba a las citas médicas y se aseguraba de siempre estar disponible por si él necesitaba ayuda.

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Emma era madre soltera. Su marido los había abandonado a ella y a su hijo, y ella estuvo en busca de trabajo, hasta que Samuel la contrató. No solo le dio trabajo, sino una pequeña casa donde se quedaba con su hijo, Brian.

Emma nunca quiso mucho de la vida. Solo quería ganar lo suficiente para que su hijo tuviera una vida cómoda, y desde que comenzó a trabajar para Samuel, eso no era un problema. Desafortunadamente, la señora murió en un accidente mientras regresaba del mercado.

El pobre Brian, de 4 años, quedó huérfano, y todo su mundo se derrumbó. Así que esa noche, cuando Samuel se reunió con el abogado, decidió compensar a Emma. Le dejó su gigantesca mansión de $5,3 millones a Brian y dio el resto de su patrimonio a la caridad. No le dejó nada a su esposa ni a su hija.

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Hombre mayor tosiendo junto a mujer mayor. | Foto: Pexels

Una semana después, cuando Samuel falleció, Samantha regresó a Nueva York, organizó un funeral para su esposo y derramó algunas lágrimas. Pero cuando todos se fueron, llamó al abogado, emocionada por la fortuna que heredaría de Samuel.

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"Entonces, Sr. Becerra, ¿cuándo puedo ir a su oficina para discutir el testamento de Samuel? Es realmente triste que mi amado esposo haya fallecido, pero así es la vida. Ahora que ya no está aquí, tendré que ocuparme del negocio".

"Le pido disculpas, Sra. Benítez, pero creo que hay un malentendido aquí. Usted no está incluida en el testamento del Sr. Samuel".

"¡¿Qué?! ¿Samuel no me dejó sus riquezas y propiedades? ¡Soy su esposa! ¡¿Cómo es eso posible?! Espera, ¿le dejó todo a nuestra hija?".

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"Desafortunadamente, Sra. Benítez, ese tampoco es el caso. Su esposo le dejó la mansión a Brian Bermúdez, el hijo de la señora que lo ayudó en casa, y el resto de sus bienes los donó a una organización benéfica".

"¡¿Qué?!". Samantha estaba en shock.

"Sí, y ahora que me llamaste, déjame decirte que tienes pocos días para desalojar la mansión. Estaba planeando visitarte unos días después, asumiendo que estarías en duelo por la muerte de tu esposo, pero al ver tu entusiasmo, no creo que ese sea el caso. El testamento del Sr. Benítez dice que tienes una semana desde su muerte para desalojar la casa. Como ya pasaron cuatro días, te aconsejo que te apresures”, dijo el abogado y colgó la llamada.

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Mujer pidiendo dinero en las calles. | Foto: Pexels

Samantha no pudo contener su ira. Decidió que demandaría al niño huérfano, pero fue en vano.

El abogado que accedió a tomar su caso la engañó y le robó todos sus ahorros. Le había prometido que ganaría el caso, pero nunca pudo reunir pruebas suficientes. Le decía que necesitaba más dinero para pagarle a sus contactos. Finalmente, perdió el caso y ella y su hija se quedaron sin hogar y pobres.

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¿Qué podemos aprender de esta historia?

Toda acción tiene consecuencias. Samantha y su hija se aprovechaban de Samuel y querían vivir de su dinero tras su muerte, pero la forma fría en que actuaron con él tuvo sus consecuencias.

Si eres bueno con los demás, recibirás bondad a cambio. Emma cuidó de Samuel y estuvo allí cuando él más lo necesitaba. Entonces, cuando ella falleció, Samuel se aseguró de que su hijo no necesitara nada y le dejó su mansión.

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Este relato está inspirado en la historia de un lector y ha sido escrito por un redactor profesional. Cualquier parecido con nombres o ubicaciones reales es pura coincidencia. Todas las imágenes mostradas son exclusivamente de carácter ilustrativo. Comparte tu historia con nosotros, podría cambiar la vida de alguien. Si deseas compartir tu historia, envíala a info@amomama.com.

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