Husky rescatada de ser comida tenía tanto miedo que no salía de rincón, y ahora luce increíble

En China, un perrito husky salvado de terminar sacrificado por su carne mostraba cicatrices psicológicas por su trauma, pero tiempo y afecto cambiaron las cosas.

En un recinto en Harbin, China, casi 2.000 perritos juegan y brincan por toda la propiedad. Pero de entre todos estos perritos, una destacaba por una triste razón. Mientras todos vivían dichosamente, Harriet se quedaba helada en un rincón, como si fuera una estatua. Su pelaje estaba mugriento, y lucía muy estresada.

Los perritos todos vienen de lugares parecidos, algunos eran callejeros, otros fueron rescatados de camiones camino al matadero. La dueña de la propiedad salva perritos, manteniéndolos a salvo. El grupo de animalistas "Slaughterhouse Survivors" de Harbin (Harbin SHS) regularmente se lleva a los casos especiales, que necesitan trabajo extra.

Supieron inmediatamente que Harriet era uno de esos casos.

"Estábamos visitando la propiedad en mayo, y en el rincón del fondo, veo este pequeño husky que lucía totalmente aterrado", dijo Rachel Hinman, voluntaria estadounidense en Harbin SHS, en entrevista con The Dodo. "Intenté alcanzarla, y ella simplemente se quedó allí. No teníamos idea de dónde venía, pero andaba muy bien".

Cuando Hinman y los demás rescatistas recogieron a Harriet, pudieron ver la extensión de la negligencia de sus previos dueños. Su pelaje estaba espeso y lleno de heces, lo cual escondía un cuerpo terriblemente delgado y esquelético. Era tan pequeña, que pensaron que se trataba de un husky miniatura.

Pero cuando supo que estaba a salvo, Harriet se abalanzó en brazos de Harriet, y no hice ni pío durante todo el viaje a la clínica veterinaria.

"Pensamos que era una cachorrita, por su tamaño"; dijo Hinman. "Pero el veterinario le revisó los dientes y estimó que tendría unos ocho meses. Debió estar tan malnutrida que afectó su crecimiento".

Por suerte, Harriet no sufría de ninguna enfermedad grave, aparte de la malnutrición y el pelaje enmarañado. El equipo cuidadosamente afeitó las zonas enredadas, dándole un baño y recibiéndola en el centro de rescate, donde pasaría dos meses sanando su cuerpo y recuperando sus fuerzas. 

"Ella era muy callada y dócil", dijo Hinman. "Nos tomó mucho tiempo afeitarle todo el pelo, pero se quedó sentada pacientemente, nunca ladró ni gruñó. Eso realmente me conmovió. Había atravesado tanto, y como tantos perros que rescata Harbin SHS, era naturalmente dulce, juguetona y gentil", continuó.

Con el pasar de las semanas, Harriet siguió mejorando. Con atención dedicada y amor, ya no tenía miedo, y finalmente estaba lista para el viaje de su vida.

Rosee Vallee, oriunda de Canadá, vio las fotos de Harriet en línea, y supo que debía adoptarla. A finales de julio, Harriet voló con un voluntario a San Francisco, donde conoció a su nueva mamá por primera vez.

"Supe que ella era para mí en el momento en que la vi, se veía tan triste y yo sólo quería hacerla feliz nuevamente", dijo Vallee a The Dodo. "Desde que la tengo, hemos ido en viajes a campo traviesa, hemos volado juntas, visitó el Lago Louise [en Canadá]... Es mi princesa. Ama a todos los que conoce".

Ya en su hogar en Canadá, Harriet, ahora re-bautizada Bailey por su nueva familia, tiene tres hermanitas, una de las cuales es también un perrito rescatado por Harbin SHS, llamada Anezka.

En cuestión de meses, Harriet pasó de una callejera enmarañada a una querida parte de la familia, todo gracias al amor de buenas personas.

Mira el video a continuación.

"La veo ahora y ma derrite el corazón", dice Hinman, "Creo que todas las personas que se unieron para ayudarla, son los verdaderos héroes de esta historia. Cada perro merece una segunda oportunidad, y Harriet es el ejemplo perfecto de eso".

La pasión de Hinman por los animales nos recuerda al caso de Edgardo Zúliga, un mexicano que se impuso una misión en la vida que ha convertido en un apostolado: recorrer el país en un triciclo de carga, para rescatar cientos de caninos callejeros.

El viaje de Edgardo comenzó hace cinco años, cuando decidió canalizar su amor a los animales para proporcionarles una vida mejor y “despertar la conciencia de la gente” contra el maltrato de estos seres inocentes.

Desde entonces, este hombre de 48 años ha recorrido la mitad del país en su triciclo, período en el cual ha rescatado a más de 400 perros callejeros