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01 de marzo de 2021

Chiste del día: un sacerdote estaba conduciendo a casa cuando su coche se averió

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Cuando el vehículo se descompuso, el sacerdote salió y miró a su alrededor para ver si alguien podía ayudarlo. Afortunadamente, se topó con una chimenea humeante. 

Robert, un sacerdote, conducía a casa en su todoterreno cuando de repente se quedó varado por un desperfecto mecánico. Salió del coche para abrir el capó y descubrió que su motor estaba frito.

Hombre manejando su carro. │Foto: Pexels/JohannesRapprich

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VAYA SORPRESA

"¡Ahora no!", dijo con frustración. No había forma de que pudiera arreglar el motor por sí mismo y el taller más cercano estaba al menos a 16 kilómetros de distancia.

Robert miró a su alrededor con desesperación. Si tan solo pudiera encontrar a alguien que pudiera ayudar. Entonces vio salir humo de la chimenea de una pequeña casa a lo lejos.

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CON LA ESPERANZA A FLOR DE PIEL

Esperanzado, Robert caminó hacia la casa. Llegó a la puerta principal y tocó el timbre: "Hola, buen día señor, ¿a quién busca?", gritó un hombre desde el granero cercano.

"Mi coche se averió", dijo Robert. "Me preguntaba si podría ayudarme con un medio de transporte para llegar al taller más cercano".

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LE TENDIERON LA MANO

Después de una breve charla, el granjero le preguntó si le gustaría llevarse uno de sus caballos. "Tengo el compañero perfecto para ti", dijo emocionado.

El hombre acompañó a Robert al interior del granero: "Ella es Grace. Es una yegua sagrada", comentó el sujeto señalando hacia una hermosa yegua blanca.

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SIMPLES INSTRUCCIONES

"Di 'Alabado sea el Señor' para que empiece a andar, y 'Amén' para que se detenga", le instruyó el granjero. Robert montó al caballo, pero luego de recorrer un kilómetro una serpiente la asustó y comenzó a galopar hacia un enorme acantilado.

"¡Detente!", gritó Robert. Estaba tan asustado que olvidó las instrucciones del hombre. Temiendo por su vida, rezó una larga oración de arrepentimiento. "Amén", dijo al final. La yegua se detuvo justo al borde del acantilado.

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Ahora que sus oraciones habían sido respondidas, Robert estaba extasiado. Mirando al cielo, dijo: "¡Alabado sea el Señor!".

Si te gustó esta historia, haz clic aquí para divertirte con el episodio que vivió un hombre que quiso robar una casa en la que una voz le recordaba constantemente que Jesús lo está mirando.

Fuente: Reddit

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