Bebé muere a causa de síntomas extraños porque el hospital se negó a ingresarla

Se ha convertido en una historia demasiado familiar, pero eso no significa que duela menos.

Blayke, de cinco semanas de edad, comenzó a mostrar síntomas de resfriado poco después del nacimiento. En algún momento, parecía tener problemas para respirar, por lo que sus padres, Tessa McAllister y Cody Hay, la llevaron al médico.

Se les aseguró que su hija volvería a la normalidad en poco tiempo porque era solo un resfriado común, reseña el CBC. Sin embargo, los instintos parentales de Tessa y Cody les dijeron lo contrario.

Sabían que la enfermedad de su bebé era algo más que un simple resfriado, por lo que la llevaron al médico de confianza de la familia, el Dr. Jeffery Hans. Desafortunadamente, él tuvo la misma respuesta, y no hizo mucho para ayudar a la pequeña Blayke.

Después de que Blayke no se recuperara, a sus padres finalmente se les dio un diagnóstico: tenía el virus sincicial respiratorio (VSR), una infección que afecta los pulmones y las vías respiratorias, pero se manifiesta con síntomas parecidos al resfriado.

En casos severos, el VSR puede conducir a la bronquiolitis y requiere hospitalización.

Luego del diagnóstico, Tessa y Cody pidieron que Blayke fuera hospitalizada porque su condición empeoraba cada día y ya no podían atenderla en casa.

"Mi bebé está enferma y no creo que pueda hacerlo. Así que fui y dije eso. 'No creo poder cuidarla en casa'", le dijo Tessa a CBC.

La pareja tuvo una pequeña esperanza cuando el Dr. Hans finalmente contactó al hospital, pero las cosas empeoraron poco después.

El Dr. Hans se puso en contacto con el personal del hospital para que admitieran a Blayke, pero se le informó que tenían un exceso de capacidad del 20 por ciento y que no podrían ingresar a la bebé.

"Él llamó al hospital conmigo en la habitación, y el hospital dijo que no había lugar para mi moribundo bebé”. El Dr. Hans dijo: 'Voy a discutir las opciones con la madre y les devolveré la llamada'". Tessa explicó.

Dado que los hospitales de la zona estaban llenos debido al desagradable brote de gripe de esta temporada, el médico sugirió que tal vez la bebé tendría la oportunidad de ser hospitalizada si la llevan a la sala de emergencias.

Sin embargo, el doctor señaló que era solo una mera sugerencia, pero que no era necesario que la pareja lo hiciera, y luego los envió a casa. Les dijo que trajeran a Blayke a su clínica a la mañana siguiente.

Desafortunadamente, esa fue la decisión incorrecta. Tessa confió en el Dr. Hans, que ha sido su médico durante 34 años, y creía que su hija sobreviviría toda la noche. Tristemente, cuando la madre preocupada se despertó al día siguiente, encontró a su hija inmóvil.

La familia intentó resucitar a Blayke e incluso recibió ayuda de los paramédicos, pero sus esfuerzos fueron en vano.

"Sosteniendo a mi hija muerta... Nunca me quitaré esa imagen de la cabeza. Nunca me perdonaré por quedarme dormida. ¿Y que tal si hizo un pequeño ruido? Eso es algo con lo que tendré que vivir para el resto de mi vida", dijo.

El hospital lo achacó a la falta de comunicación, diciendo que nunca rechazarían a un paciente que necesita ayuda urgentemente. Actualmente han abierto una investigación sobre el caso. También se está llevando a cabo una autopsia para determinar la causa real de la muerte, por lo que la familia puede obtener respuestas.

Aun así, la familia sigue reviviendo la horrible experiencia de no poder ayudar a su hija enferma y luego perderla. Tessa y Cody están teniendo un momento aún más difícil tratando de explicar a sus otras tres hijas lo que le sucedió a su hermana pequeña.

"Alguien no hizo su trabajo en el hospital. Y la culpa no está solo en el hospital. Es el médico quien debería haber luchado para que ella sea admitida. Estamos luchando", admitió Tessa.

"Estamos luchando como una familia joven. Tenemos otras tres niñas pequeñas en casa, y se preguntan cuándo volverá a casa su hermanita. Es difícil de explicar".

Lamentablemente, Blayke no es la única niña que murió recientemente por ser rechazada por los doctores. Según los informes, Ellie-May Clark, de 5 años, "respiraba con dificultad y no podía caminar" cuando fue a ver a su médico, pero cuando llegó tarde a su cita, la recepcionista no la dejó entrar.

Aparentemente, el doctor tenía una estricta "regla de 10 minutos". Más tarde esa noche, su madre la encontró en el piso, con la cara azul.

La forense, Wendy James, dictaminó que su muerte se debió a causas naturales, pero "sin embargo, Ellie debió haber sido vista por un médico de cabecera ese día y fue desatendida por los fallos en el sistema. Ellie-May Clark murió de causas naturales, donde la oportunidad de proporcionar un tratamiento posiblemente salvavidas se perdió".

Otra niña, Layla Rose, de seis años, fue llevada de urgencia al hospital por su madre, Kristy Ermenekli, después de que repentinamente desarrolló una fiebre alta, tenía una marca de sarpullido en la cadera y se quejó de sentirse enferma.

"Sentí que pasaron siglos antes de que llegara el médico, un par de horas", recordó Kirsty. "Fuimos vistos por la enfermera tres veces, pero estaba bastante preocupada ya que nunca había tenido una niña con una temperatura tan alta que no bajara".

Los doctores insinuaron que Kristy estaba siendo "paranoica" y le dijeron a la preocupada madre que la erupción era solo un hematoma y que la fiebre fue causada por una infección viral que eventualmente desaparecerá.

Sin embargo, en vez de sentirse mejor, Layla empeoró cuando llegaron a casa. Regresaron al hospital, pero desafortunadamente, la niña falleció ocho horas después. Ella murió por complicaciones derivadas de la meningitis meningocócica y la septicemia.

"Me preocupa el tiempo que estuvimos en la sala de emergencias y no se realizó ningún análisis de sangre. Sentí que me miraban como una madre paranoica y no se podía interrumpir a los médicos", dijo Kirsty.

"No me mantenían informada de nada. Todo ese tiempo en la sala de emergencias podría haber hecho una diferencia y Layla debió haber sido admitida antes".

"Nadie conoce mejor a su hijo. Ahora estoy más paranoica que nunca. En ese momento pensé que estaba en la mejor situación", dijo.

Este tipo de incidentes son cada vez más comunes, y eso es inaceptable. Nunca se debe perder la vida porque los hospitales no tienen espacio, los médicos están demasiado ocupados o una enfermedad no se toma con la suficiente seriedad.

Algo debe hacerse para evitar que tales situaciones ocurran en el futuro.

Es de esperar que estas familias comprendan que hicieron todo lo posible para ayudar a sus hijos, y que estas muertes no son su culpa. Quizás algún día puedan obtener las respuestas y el cierre que necesitan.

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