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Dos pulgas se encuentran en la playa, y una le recomienda a la otra cómo llegar más rápido

Diego Rivera Diaz
20 jun 2018
19:39
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Nada como un poco de humor para alegrarte el día. La risa es la mejor medicina. Aleja todos los males con una buena carcajada.

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La risa es definitivamente un remedio infalible. Es lo único que nos permite sentir un poco de felicidad incluso en los momentos más ocuros, además de tener toda una serie de propiedas beneficiosas para tu salud y tu humor. Es por eso que el día de hoy, te traemos un chiste que de seguro te hará reír.

Una pulga toda bronceada estaba tomando sol en la playa, cuando se acerca una pulga amiga toda muerta de frío.

"¿Qué te ha pasado, por qué vienes muerta de frío?", preguntó la pulga bronceada.

"Te cuento: Como quería venir a la playa, me subí en el bigote de un motociclista, venía a 200 kilómetros por hora el desgraciado, y me hzo pasar un frío de mil demonios durante todo el camino", explicó la pulga helada.

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Imagen tomada de: Shutterstock

Imagen tomada de: Shutterstock

"Ah, pues tienes que hacer como hago yo. Te escondes en el baño de mujeres, cuando entre una, te subes a su ropa interior, te acomodas bien, y viajarás seguro y calentito todo el camino. No hay pérdida".

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El siguiente fin de semana, ambas pulguitas volvieron a cruzar caminos en la misma playa. Nuevamente, la primera luce bien bronceada y cómoda, y la segunda, está titiritando de frío y luce terriblemente pálida.

Imagen tomada de: Shutterstock

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"¿Y entonces, amigo? ¿No hiciste lo que te recomendé la semana pasada?", preguntó la pulga bronceada.

"Claro que sí", respondió la pulga friolenta. "Me fui al baño de mujeres, como dijiste, y cuando una joven se bajó la ropa interior, de una vez me subí, me acomodé, todo como me explicaste. Estaba bien calentito ahí, y pues, me quedé dormido", explicó la pulguita.

Imagen tomada de: Shutterstock

Imagen tomada de: Shutterstock

"Y entonces, ¿qué fue lo que pasó?", preguntó la primera pulga.

"No sé que habrá pasado después de que caí dormido, pero, cuando me desperté, estaba otra vez en el bigote del motociclista, viajando a 200 kilómetros por hora..."

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